No quiero más velocidad, quiero una conexión más estable

7 septiembre 2015

Las conexiones a Internet, tanto en casa como en el móvil, son cada vez de mayor velocidad. Y ya no es raro hablar de 300 MB de conexión en casa gracias a la fibra óptica. Sin embargo, a cambio de una mayor velocidad, se ha perdido estabilidad, hay más cortes, y en general, las conexiones son de peor calidad que las de hace unos años.

Fibra Óptica

Más y más velocidad

En tan solo unos años la velocidad de conexión a Internet se ha multiplicado de una manera asombrosa. Hemos pasado de los 10 MB que tenían algunos usuarios, y que todavía siguen siendo la norma en muchas zonas rurales, a alcanzar los 300 MB de conexión sin demasiado problemas. De hecho, gracias a la guerra de precios entre las compañías, hemos visto cómo la velocidad de algunas tarifas subía sin que eso supusiera tener que pagar más por la tarifa. Usuarios que hace un año tenían 100 MB, hoy en día tienen 300 MB pagando lo mismo por su tarifa. ¿Significa eso que tenemos mejores conexiones? Pues lo cierto es que no. Tenemos conexiones que teóricamente son capaces de alcanzar velocidades más altas, pero al final son conexiones de peor calidad. ¿Por qué?

Falta de estabilidad

De una manera resumida, podemos decir que el problema reside en la falta de estabilidad, que se manifiesta de diversas maneras para los usuarios. No son pocos los usuarios que sufren de cortes aleatorios en sus conexiones. No se pueden predecir, ocurren cada cierto tiempo pero no con una frecuencia concreta. Puede ocurrir en una reunión de trabajo por videoconferencia, o mientras se redacta y publica un artículo importante. A nadie le gusta no tener conexión a Internet cuando va a consultar el tiempo que va a hacer hoy, pero es mucho peor cuando ese corte de conexión finaliza una tarea que requiere de una persistencia en el tiempo, pues podría requerir tener que ejecutarla de nuevo -si es el caso de una reunión por videoconferencia-, o incluso podría ser imposible de recuperar como podría ser en el caso de un examen online.

La falta de estabilidad también se manifiesta en ocasiones a través de la bajada de velocidad. Puede que tengamos, en teoría una conexión de 300 MB. Todos sabemos que esa conexión es teórica, y que si conectamos por WiFi, al final la velocidad será inferior. Pero lo que no tiene explicación es que la velocidad también varíe con la conexión WiFi. Es decir, que en ocasiones tengamos una conexión de 70 MB, por ejemplo, y en otras ocasiones una conexión inferior a los 10 MB.

Las conexiones de antes eran más estables

Lo curioso, al caso, es que las conexiones de antes eran más estables que las conexiones de ahora, en las que las velocidades son mucho más altas. Puede que antes tuviéramos 10 ó 20 MB, pero estas conexiones tenían una estabilidad superior, y cuando se producía un corte, había un motivo claro que se podía identificar y, por tanto, solucionar. Quizás es que una velocidad más lenta es más fácil de estabilizar, mientras que una conexión de 300 MB es más compleja. Es posible. Pero lo cierto es que hoy en día no es tan útil una velocidad tan alta, sino que sería más útil una estabilidad mayor. A veces sería preferible volver a las conexiones ADSL antes que a la fibra óptica con la que hoy contamos y que da muchos más problemas de estabilidad en la conexión.

La atención al cliente no ayuda

Claro que, todo sería menos relevante si las compañías contaran con servicios de atención al cliente de calidad, que de verdad tuvieran conocimientos de lo que ocurre con el servicio, y cuya función no se limitara a tratar de buscar en las instalaciones del cliente el posible problema para la deficiente conexión. Es típico escuchar una justificación de una baja velocidad de conexión por culpa de utilizar una conexión WiFi en lugar de una conexión por cable, cuando en realidad hablamos de bajas velocidades que no se pueden deber al WiFi sino a algo más. Tampoco es una solución que venga un técnico de la compañía a ver qué es lo que puede causar el problema, debido a que en muchas ocasiones no es un problema que persista en el tiempo, sino que ocurre de manera interminente, lo que podría hacer imposible que el técnico localice el problema. Para colmo, a esto todavía hay que sumar más cosas, como los cortes de conexión que se producen con una frecuencia inferior, como una vez cada uno o dos meses, y que afectan a todos los usuarios de una zona, y por los que nunca se responde. Por no hablar de los routers que las compañías “regalan” a los usuarios que contratan sus tarifas, y que son de una deficiente calidad. Todos sabemos que estos routers no son en realidad “regalos”, sino que los pagamos en el precio de la propia tarifa, y que lo lógico es que el router esté al nivel de la tarifa que uno contrata. No es coherente ofrecer la más alta velocidad del mundo con fibra óptica, para luego enviar un modelo de router económico.

Al final, una conexión a Internet depende de muchos factores, pero la velocidad no es tan determinante hoy en día si tenemos en cuenta que la diferencia entre 50 MB y 300 MB no es perceptible casi. Sería mucho mejor que las compañías se esforzaran por ofrecer conexiones estables que no dieran problemas, en lugar de conexiones con mayor velocidad.