Una radio a tu medida

Las emisoras tradicionales han dado el salto a Internet, pero escuchar la radio se ha convertido en una actividad con mucho más potencial. Lo demuestran las emisoras de radio con sistemas de recomendación que se adaptan a nuestras preferencias musicales con una precisión asombrosa

Una radio a tu medida

3 julio 2007

Millones de oyentes tradicionales de la radio se han dado cuenta de que Internet puede ser un canal muy interesante para seguir disfrutando de la radio mientras están conectados. Las propias emisoras permiten acceder desde su web a programas ya grabados y a emisiones en directo. Lo que es cierto para la radio de toda la vida en la que la tertulia es la reina, lo es más para las emisoras dedicadas a la música. En estas páginas os daréis cuenta de que las conexiones a Internet ofrecen todo un mundo de posibilidades que acaba de sufrir una revolución: la de las emisoras que disponen de sistemas de recomendación inteligentes y que aprenden de nuestros gustos para irnos ofreciendo canciones y artistas nuevos, redescubriéndonos la música a cada momento.
Funcionamiento básico
El secreto de la emisión de audio a través de Internet reside en el streaming de audio, esa conocida técnica que fue diseñada específicamente para este propósito. Mientras que en sistemas convencionales todo el archivo de audio debe estar en disco (o memoria) para ser reproducido, estos sistemas van transfiriendo pequeños trocitos de canción gradualmente, de modo que podemos empezar a escucharla inmediatamente sin tener que esperar a que se descargue completamente. Y de hecho, mientras estamos escuchándolas se produce el proceso de buffering, que va preparando el siguiente trocito de la canción en una memoria intermedia para que la emisión de audio no se interrumpa. Obviamente, estos sistemas adolecen del mismo hándicap que cualquier transferencia de datos en Internet: la calidad de servicio (QoS) disponible depende de nuestra propia conexión a la red de redes. Si estamos descargando contenidos por otro lado, es possible que la emisión sea entrecortada.
La calidad de las emisiones no sólo depende de nuestro ancho de banda, ya que en ella desarrollan un papel fundamental otras opciones como la propia compresión que el servidor utiliza para emitir las canciones. A menudo esa compresión es suficiente para una calidad radiofónica, pero desde luego los entendidos no deberían esperar un sonido espectacular. Algunos portales se comportan mejor que otros en este apartado, por lo que lo más adecuado es aplicarse el famoso «busque, compare, y si encuentra algo mejor…».
¿Qué ganan las emisoras con esta oferta? Pues además de extender su presencia a Internet, los servicios de reproducción gratuitos vienen acompañados de banners publicitarios que inundan las ventanas de reproducción. Los servicios de pago eliminan esos molestos mensajes publicitarios, y en la mayoría de los casos también dan acceso a una calidad de compresión mayor.
La radio tradicional, también en Internet
Las ya citadas emisoras tradicionales pueden ser escuchadas en Internet mediante el acceso a sus páginas web. Las más conocidas de nuestro país disponen de enlaces directos a sus emisiones –ya sean grabadas o en directo– y para poder disfrutar de ellas necesitaremos un cliente multimedia que normalmente es o bien Microsoft Windows Media Player (www.microsoft.com/mediaplayer) o bien RealPlayer (http://spain.real.com), de Real Networks. Algunas de estas páginas recurren a pequeños reproductores integrados plagados de publicidad –una constante en este tipo de servicios–, pero la base suele ser una de esas dos alternativas o, en su defecto, el reproductor QuickTime de Apple.
De hecho, los reproductores multimedia más conocidos llevan años poniendo a disposición de los usuarios el acceso a emisoras de radio disponibles en Internet. Los citados Media Player y RealPlayer son dos buenos ejemplos, pero en realidad el mercado está plagado de este tipo de desarrollos.
Una de las redes más populares de radio está agrupada en el fantástico servicio SHOUTcast (www.shoutcast.com), una tecnología de streaming audio de libre distribución multiplataforma desarrollada por NullSoft, la empresa responsable del conocidísimo Winamp (www.winamp.com). Esta leyenda viva de los reproductores multimedia fue adquirida por AOL hace unos años, y aunque parecía que su desarrollo se iba a abandonar, varios programadores siguen lanzando pequeñas mejoras que van puliendo aún más un reproductor realmente excepcional. Pero SHOUTcast no depende exclusivamente de Winamp, y de hecho existen un gran número de reproductores multimedia con los que es posible acceder a las emisoras disponibles. Algunos destacados son VLC Media Player (www.videolan.com), XMMS (www.xmms.org), Zinf (www.zinf.org) o el propio iTunes (www.itunes.com) de Apple.
El servicio de SHOUTcast es un buen ejemplo de cómo Internet ha trasladado el mundo de las ondas a los bits y bytes: las emisoras (cientos disponibles , si no miles) están agrupadas según varios criterios como su popularidad, el género de la música o las características de la emisora (bitrate de compresión, formato, etc.). Además es posible buscar nuestra emisora deseada a través del campo destinado a esta tarea y que nos permitirá introducir todo tipo de terminus para que SHOUTcast nos ofrezca los resultados relacionados.

El citado iTunes de Apple también es un buen ejemplo de aplicación con acceso a emisoras de radio, y gracias al soporte de varios «partners radiofónicos» el servicio iTunes Radio nos permite acceder a unas 400 emisoras distintas que pueden copar las necesidades de cualquier radioyente tradicional. A esta aplicación la siguen otros servicios como Yahoo! LAUNCHcast (http://music.yahoo.com/launchcast), que básicamente persigue los mismos objetivos que SHOUTcast, del que claramente ha imitado su denominación.
Sistemas de recomendación musical
Sin embargo, esas emisoras tradicionales no tienen demasiadas papeletas contra las que actualmente han ofrecido la verdadera revolución en el mundo de la radio en Internet. Los sistemas de recomendación musical llevan poco tiempo con nosotros, pero en ese periodo de apenas dos años han servido para que los internautas disfruten de una radio mucho más interactiva y potente.
Como sucedía en el caso de los sitios de recomendación social de favoritos –algo de lo que hablamos en otro artículo de este libro– estos sistemas se benefician de la propia interactividad de los usuarios, que ofrecen información sobre sus gustos. Al compartirse toda esa información, los servicios disponibles son capaces de entretejer complejos sistemas de relaciones a través de los cuales son capaces de deducir qué canciones o artistas pueden ser del gusto de un usuario determinado. En la actualidad existen tres grandes protagonistas de los servicios de recomendación musical, que nos permiten acceder a radios personalizadas en las que la música que se reproduce lo hace en función a nuestros gustos y preferencias, y no a los de un DJ o responsible tradicional de estas emisoras musicales.
Pandora
Pandora (www.pandora.com) es probablemente el más extendido de los servicios de recomendación en la actualidad, y sin duda se ha Ganado su reputación a pulso gracias a su oferta inicial, que consistía en un sencillo pero eficiente reproductor de radio on-line en formato Flash.
Esa pequeña aplicación nos ofrecía tanto las opciones de reproducción como la propia gestión de nuestras emisoras personalizadas, denominadas Stations. Para crear una nueva emisora la aplicación simplemente nos pedía que introdujésemos el nombre de la canción o artista que identificase el tipo de música que podíamos escuchar en cada momento. Eso hacía que el sistema de recomendación de Pandora se pusiese en marcha para ir reproduciendo consecutivamente canciones con propiedades musicales similares.
El sistema de recomendación social que se utiliza en Pandora tiene una característica notable: se basa en la opinión de decenas de musicólogos que trabajan en el proyecto matriz de Pandora, llamado Music Genome Project, y que analizan diversos matices de cada canción para clasificarla de forma tan precisa que esas características sean las que determinen si una canción se parece a otra y por lo tanto puede resultar interesante para el usuario. Aunque el proceso es tedioso, su eficiencia es prodigiosa, sobre todo en los primeros minutos en los que se da el efecto conocido como gratificación instantánea: la canción o el artista que hemos elegido (incluso varias de ese mismo autor) se reproducirán en ese rango de tiempo inicial con mucha probabilidad. Lamentablemente los recientes problemas con las licencias han hecho que Pandora haya prohibido el acceso a su servicio desde fuera de los EEUU.
Last.fm
El segundo de los protagonistas en lo que a servicios de recomendación musical se refiere es Last.fm (www.last.fm). Este servicio va mucho más allá de lo que ofrece Pandora por su valor como red social. Last.fm hace uso de un componente software que se instala en nuestro ordenador. La pequeña utilidad, llamada AudioScrobbler, funciona de forma conjunta –en forma de plug-in– con un gran número de reproductores musicales (Windows Media Player, Winamp, iTunes, Amarok, etc.) y permite registrar la música que escuchamos para enviar esa información al servidor.

No hay que considerarlo como una invasion de nuestra privacidad ya que esa información sólo sirve para que los sistemas de Last.fm puedan ofrecernos un mejor servicio de radio personalizada, tanto a nosotros como al resto de los usuarios. La información enviada por los plug-ins de todos los reproductores de todos los usuarios registrados se reúne en una gran red de usuarios, cada uno con su página propia en el servicio, que pueden averiguar así quién tiene gustos afines y por lo tanto qué otros grupos que no conoce pueden ser interesantes.
Así pues, el sistema de recomendación social de Last.fm no hace uso del análisis humano directo, sino que se nutre de dos grandes ventajas: el feedback o interacción de los usuarios y la red social que deduce que si a mí me gustan los grupos A y B, y otro usuario le gustan A y C, es muy probable que a mí me guste C. Obviamente esto es mucho más complicado y el sistema tiene millones de datos que permiten afinar esas recomendaciones, por lo que a la larga muchos opinan que Last.fm es más válido.
MyStrands
La tercera de las alternativas tiene un encanto especial para nosotros, ya que se trata de una empresa con fundadores, capital y oficinas en nuestro país. Se trata de MyStrands (www.mystrands.com), que está teniendo una excelente acogida entre los medios y que tanto en nuestro país como en EEUU está construyendo un servicio que excede en prestaciones y posibilidades a sus dos competidores, aunque su presencia en el mercado es más reciente y por tanto aún tiene un largo camino por recorrer.
En MyStrands la tecnología es clave, y esa tecnología está muy bien aplicada al objetivo de ofrecer un sistema de recomendación musical tremendamente eficiente, aunque con una orientación muy comercial. Mientras que en las dos alternativas anteriores la música de artistas de todo tipo está disponible de forma directa, MyStrands dispone de una radio Indie (www.mystrands.com/radio) en la que podemos escuchar gratuitamente artistas independientes. Sin embargo, si realizamos una búsqueda de un artista o canción determinada accederemos a las recomendaciones que el servicio nos da, pero en forma de enlaces a servicios de compra de música on-line. Es posible escuchar clips de 30 segundos, pero ese hándicap hace evidente que esa faceta de radio online es menos completa que la de sus competidores. Al igual que Last.fm, MyStrands hace uso de un plug-in para registrar nuestros gustos y construir así una eficiente y compleja red de recomendaciones, aunque su soporte de reproductores es menos extenso que el de AudioScrobbler.
Puede que no sea tan «gratificante» como sus dos compañeras en este sentido, pero MyStrands tiene «miras más altas» y trata de acaparar otros mercados. PartyStrands es un sistema que permite crear una «emisora colaborativa» en fiestas y reuniones en ciertos bares a partir del envío de mensajes SMS a un servidor con los gustos de los participantes. No menos interesante es la versión de este servicio para teléfonos móviles, un mercado aún por explotar y que dará mucho que hablar mucho antes de lo que pensamos.
Las radios on-line están en dificultades
Cuando hay dinero de por medio muchos intereses se ven mezclados, y como muchos sabemos la industria musical y audiovisual guarda celosamente todos sus privilegios. De hecho, no han tardado mucho en querer forrarse a costa de las radios on-line. Hasta la fecha las tarifas se manejaban de forma que la emisión de miles de canciones era económicamente permissible para estos servicios, pero el nuevo régimen de pago que la industria quiere imponer a desarrollos como Pandora, Last.fm o MyStrands –quizá la menos afectada– podría hacer que éstas no pudiesen afrontar los costes y acaben en el olvido.

Los propios responsables de estos servicios ya se han manifestado en contra de estas medidas (http://blog.pandora.com/pandora/archives/2007/04/launch_of_saven.html) y toda la comunidad de usuarios y responsables de estos servicios se han manifestado en contra de las intenciones de la industria, pero si no sucede nada extraordinario, el futuro de los actuales servicios podría verse muy perjudicado por estas nuevas propuestas de leyes que entrarán en vigor en julio de este año. De hecho, podremos informarnos de todo lo que rodea a esta polémica en una web creada específicamente para tartar de salvar a la radio on-line y llamada con mucho acierto SaveNetRadio (www.savenetradio.org).