Redes informáticas y seguridad: Comunicaciones seguras

En el ámbito de las comunicaciones también habrá interesantes avances. La banda ancha se extiende, el nuevo 802.11n llega a escena y la seguridad de los datos comienza a importar a los usuarios que hasta ahora andaban despreocupados

Redes informáticas y seguridad: Comunicaciones seguras

2 enero 2008

Las redes WiFi son moneda corriente hoy día, en parte gracias a los routers facilitados por los operadores de ADSL. Y a pesar de unos inicios con una atención mínima por la seguridad, usuarios y operadores comienzan a securizar sus puntos de acceso mediante WEP o WPA.
Todo esto ha ayudado a la popularización de las redes WiFi sociales (FON), las gratuitas (como las que ofrecen las tiendas VIPS o Starbucks a sus clientes), o las de pago de compañías especializadas u operadoras en los lugares de mayor potencial (hoteles, aeropuertos, centros de exposiciones…). El panorama es prometedor, pues comienzan a cubrirse zonas donde podremos conectarnos desde nuestro portátil o móvil/PDA con WiFi para acceder a Internet, correo, servicios de datos e incluso hablar por teléfono vía VoIP.

 

Por otra parte, tenemos la promesa de 802.11n, que aunque ha sido aprobado como borrador, parece que aún tiene un largo camino por delante para ser definitivamente ratificado (las últimas voces hablan de finales del 2008).
El principal avance del nuevo estándar reside en una velocidad de transferencia inicial de 300 Mbps. Esta cifra, que ya ofrecen los modelos Pre-N o Draft 802.11n, probablemente se eleve hasta los 600 Mbps en próximas revisiones, aunque las mejoras no terminan aquí.
Además, contamos con la tecnología MIMO (Multiple Input/Multiple Output), que permite enviar y recibir información por varios canales de manera simultánea a través de las tres antenas que se incorporan. Gracias a ello se logra acelerar considerablemente la velocidad de transferencia al reducir el nivel de errores, mejorar el alcance de la señal al poder jugar con la potencia de transmisión de cada una de ellas, así como mejorar la recepción en lugares con obstáculos o ruido electromagnético.
Varios fueron los fabricantes que asaltaron el mercado a comienzos de 2007 con productos Pre-N, más por demostrar su capacidad tecnológica que por una demanda real del mercado. Y es que, a falta de un estándar ratificado, nadie puede garantizar la total compatibilidad con el futuro estándar 802.11n. Por tanto, salvo casos muy específicos en los que se precisen mayores prestaciones que con 802.11g, nuestra recomendación es esperar a que 802.11n sea ratificado y aparezcan productos adheridos al estándar final. Si las previsiones se cumplen, eso será en 2008 aunque es posible que no comencemos a ver 802.11n integrado en portátiles y dispositivos de manera generalizada hasta finales de año, principios de 2009.

 

Uno de los puntos más críticos de las redes inalámbricas actuales y futuras viene de la mano de la seguridad. En estos momentos WEP, el método más básico de protección, comienza a caer en declive por su relativa facilidad para ser hackeado. No es un tema que preocupe demasiado en casa, pero sí en empresas o entornos críticos, y no sólo en lo que se refiere a impedir el acceso, sino por cifrar la información que se intercambia entre los dispositivos inalámbricos. En este campo, WPA y WPA2 son los estándares mínimos y recomendables para los próximos tiempos.
No obstante, la tendencia en entornos corporativos es recurrir a RADIUS para la autenticación segura de clientes, técnicas como el filtrado de MACs, ocultación de SSIDs pero, sobre todo, al estándar 802.1x, con el que se podrá encriptar la información de manera más eficiente. Ésta es la palabra mágica para los próximos tiempos. Las conexiones ADSL2 y ADSL2+ son una realidad para gran cantidad de ubicaciones, con velocidades de hasta 20 Mbps que, según la propia Telefónica, en el 2010 deberían alcanzar los 50 Mbps para el 60% de la población.
Sin embargo, a día de hoy, las primeras líneas en pruebas no superan los 30 Mbps. Dentro de esas mismas previsiones se hablaba de 100 Mbps al alcance del 25% del territorio, una cifra mágica que ya es una realidad en otros países, pero que parece que aquí tardará en llegar. Respecto a la limitada velocidad de subida, pocas novedades, salvo que en abril de 2007 Telefónica solicitó a la CNMT autorización para ofrecer hasta 800 Kbps en sus denominadas ADSL Top con 10 Mbps de bajada.

Y mientras que tecnologías como el cable continúan siendo una opción limitada a núcleos muy concretos, y otras como el PLC (vía red eléctrica) o el WiMAX (inalámbrica de alta capacidad para zonas rurales y urbanas) se plantean como opción de futuro (aunque no terminan de despegar por múltiples razones), la conexión vía móvil gana adeptos (ver el artículo dedicado a comunicaciones móviles).

 

Las soluciones de backup remoto son una de las grandes promesas de futuro. Sin embargo, hay tres asignaturas pendientes: primero que usuarios y empresas se conciencien de la importancia de mantener sus datos en entornos seguros y sobre todo, remotos; segundo que bajen los precios de estas soluciones y, tercero, y sobre todo, que las líneas de comunicación mejoren. Y es que si no contamos con líneas simétricas (de elevado coste), y mientras las ADSL sólo permitan entre 320 y 640 Kbps de velocidad de subida, veremos cómo subir 1 Gbyte puede llevarnos unas entre 12 y 7 horas.

 

La gran asignatura pendiente de empresas y usuarios pasa por una mejora en el control de la seguridad y encriptación de su información. En este sentido, los chips TPM, que muchos portátiles y equipos de sobremesa comienzan a integrar, ayudarán a proteger contraseñas y datos sensibles. Lo mismo ocurre con la esperada llegada del DNI electrónico, que en breve nos permitirá realizar gran cantidad de gestiones de manera mucho más sencilla y segura.
Además, entre las novedades que podemos ver en este campo, tenemos una nueva tecnología que Hitachi incluye en algunos de sus discos duros para equipos portátiles. Con ella, la información del disco duro es encriptada mediante técnicas hardware, imposibilitando su recuperación en caso de robo o pérdida.