Reduce el consumo de tu PC: gasta sólo lo necesario

Te ofrecemos algunas pistas para reducir la factura de la luz y ahorrar unos cuantos euros, algo realmente útil para afrontar épocas de crisis como la que nos está tocando vivir estos días

Reduce el consumo de tu PC: gasta sólo lo necesario

23 octubre 2008

Cuando el precio de todo comienza a subir a un ritmo vertiginoso, solamente nos queda una opción asumible por la mayoría de nosotros: cambiar ciertos hábitos a los que estábamos totalmente acostumbrados y fijarnos más en los pequeños detalles para intentar ahorrar en cosas tan usuales como por ejemplo en la factura de la luz.

 

Réquiem por la tarifa nocturna

El incremento progresivo de los precios no viene solo, y esta vez uno de los compañeros que se ha sumado a la fiesta es el fin de la tarifa nocturna. A partir del 1 de julio de este año no solamente se ha elevado la tarificación general, sino que también es necesario tener en cuenta que vamos a disponer de horas punta (en las que la tarifa a pagar va a ser mayor) y de horas valle (con un coste menor) repartidas a lo largo del día, en caso de haber contratado un servicio con discriminación horaria.

 

Por poner un ejemplo tangible vamos a contemplar los precios establecidos por Iberdrola en su tarifa 2.0.2 D.H.: las denominadas horas punta (10 en total de 12h a 22h en invierno y de 13h a 23h en verano) se pagan a 0,1356 €/kWh y las valle (14 en total de 22h a 12h en invierno y de 23h a 13h en verano) a 0,0532 €/kWh, con lo cual, si queremos dejar encendido un equipo será mucho más barato hacerlo dentro del período valle.

 

Equipos para varios perfiles

Pasemos a averiguar lo que puede consumir de media un ordenador o cualquier otro dispositivo conectado. Sin embargo, antes de nada, es conveniente realizar una apreciación: no van a consumir lo mismo equipos más antiguos y menos potentes que PCs que dispongan de un subsistema gráfico preparado para proporcionar un alto desempeño en juegos de última hornada. Asimismo, el consumo asociado a cada equipo dependerá de la tarea que estemos realizando en cada momento.

 

De nuevo, los componentes hardware no desarrollarán tanta potencia cuando escribimos un documento de Word que cuando se ejecutan complicados cálculos en un videojuego (en estos casos puede llegar a ser más del doble). Por lo tanto, volvemos a hacer hincapié en lo de siempre: es muy aconsejable saber qué uso le vamos a dar a nuestro equipo y optar por unas soluciones u otras, ya que esto puede ser crucial a la hora de reducir la factura mensual.

 

Para elaborar la tabla que acompaña a este artículo hemos contado con un medidor de consumo que, conectado directamente a la toma de corriente, nos proporciona la potencia medida  en vatios que consume un dispositivo cualquiera en un instante determinado. Para hacernos una idea de lo que pagaremos al final de mes dependiendo del tiempo que se encuentre encendido simplemente será necesario realizar el siguiente cálculo: Potencia necesaria para funcionar en kW x número de horas encendido x tarifa en euros por hora.

 

Mejor apagado que en reposo

La televisión del salón, el reproductor de DVD, el ordenador… todo, absolutamente todo, permanece en un estado de reposo una vez que lo apagamos y lo dejamos enchufado. Sin embargo, este estado no implica un consumo cero de energía. Al contrario, es necesario que tengamos en cuenta que para que todos estos artefactos puedan responder a las órdenes del mando a distancia es necesario que se alimenten y, por lo tanto, consuman constantemente aunque no los estemos utilizando.

 

Si bien la potencia empleada para estas labores no es demasiado elevada (se encuentra situada en un rango entre 1 y 5 vatios), es un factor más que podemos añadir al coste final de la factura eléctrica. Por lo tanto, desde estas líneas os recomendamos enchufes con conmutadores, ideales para cortar cualquier suministro energético cuando no estén siendo utilizados y evitar estas «fugas» de energía que en realidad son totalmente prescindibles.

 

Las opciones de energía

Tanto en Windows XP como en Vista disponemos de la herramienta Opciones de energía situada en el panel de control, que permite establecer la configuración energética que mejor se adecue a nuestras necesidades. De esta manera, el sistema será capaz de ahorrar energía sacrificando rendimiento o bien dar mayor prioridad a éste por encima de cualquier otra cosa.

 

Si posees Vista, este módulo resulta incluso mucho más completo, permitiendo seleccionar alguno de los tres planes energéticos disponibles o incluso crear el nuestro propio. En XP, por el contrario, podremos establecer alguna de las configuraciones por defecto y modificar parámetros como por ejemplo el del cese de actividad de los discos tras un período de tiempo determinado.

 

En ambos sistemas, también seremos capaces de activar la hibernación, también conocida como suspensión. En el momento en que nuestro equipo entre en este estado, se apagará la pantalla y cesará la actividad en el disco duro. Sin embargo, a pesar de que aparentemente el ordenador permanece apagado, será necesaria una pequeña corriente para mantenerse de esta manera. En teoría, cuando un equipo se encuentra en hibernación tardará menos en encontrarse plenamente operativo y además guardará la sesión tal y como la dejamos. Como contraposición, el PC seguirá consumiendo energía.

 

Ahorra también con tu placa

Lo verde está de moda y, ahora, gracias a que este tema toca directamente los bolsillos de los usuarios, mucha gente comienza a interesarse por las tecnologías de ahorro energético. A lo largo de los últimos números hemos tenido la ocasión de analizar distintas soluciones implementadas por los fabricantes de placas base (sobre todo Asus y Gigabyte) que permiten, gracias a la combinación conjunta de elementos hardware y software, ahorrar una buena cantidad energética en aquellos momentos en que nuestros equipos estén desempeñando labores poco exigentes.

 

En realidad, dichas tecnologías (DES para Gigabyte y EPU para Asus) se basan en una idea bastante sencilla: dosificar dinámicamente la cantidad de energía utilizada consumiendo únicamente aquello que sea necesario para cada momento. Ambas han madurado lo suficiente como para encontrarse ya en la segunda generación y, poco a poco, comienzan a implementarse en prácticamente todos los modelos nuevos que están saliendo al mercado.