Robar para comer o comer para robar

Cómo aprovechar el frenesí de las compras de las rebajas veraniegas sin sufrir las consecuencias de las perdidas por hurto. Los sistemas para proteger los artículos deben ser cada vez más efectivos, pero sin que ello suponga una pérdida de atractivo para el potencial comprador que busca “mirar” y “tocar”

Robar para comer o comer para robar

29 mayo 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

La pérdida desconocida por hurto o por deterioro de mercancías en los comercios aumentó en España un 2,3% durante el segundo semestre de 2007 y el primer semestre de 2008, hasta representar el 1,31% del total de sus ventas (2.510 millones de euros), según los datos aportados por el segundo Barómetro Mundial del Hurto en el Retail.

 

La delicada situación económica por la que atravesamos y señaladas fechas del calendario como las navideñas pueden disparar esta cifra en centros comerciales atestados de gente que busca qué regalar. De hecho, según un estudio realizado por la consultora británica Centre for Retail Research (CCR), la crisis económica y financiera puede provocar un aumento de la pérdida por hurto en los comercios de entre el 4% y el 9% en esta época.

 

Ante esta situación, los comercios intentan blindarse para minimizar el impacto de los robos en su balance final de resultados y una de las mejores soluciones para ello es invertir en seguridad. De este modo, y teniendo en cuenta la reducción de las pérdidas por robo, las compañías obtendrán unas cifras más positivas en próximas campañas navideñas.

 

En este sentido, la idea es que las grandes superficies y comercios minoristas conjuguen seguridad con una mejor experiencia del usuario a la hora de comprar. Se trata de brindar a los clientes, antes de que adquieran un producto, la posibilidad de ver, tocar y probar los artículos sin poner en peligro la seguridad de éstos.

 

En numerosas ocasiones, la imposibilidad de “toquetear” el producto puede ser un factor determinante para no adquirirlo, sobre todo, en el caso de dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, PDA, lectores de MP3, iPods, GPS, cámaras fotográficas y cámaras de video digitales, cuya demanda ha crecido de forma exponencial en los últimos años.

 

La exposición de los productos en mostradores atractivos, sin barreras y de libre acceso -de forma que el consumidor puede acceder directamente al producto-, impulsan las opciones de venta, al tiempo que garantizan un rápido retorno de la inversión.

 

En la actualidad, el sector del retail en España invierte 744 millones de euros en seguridad, según el Barómetro Mundial del Hurto en el Retail. Los sistemas anti hurto se han especializado y permiten que el producto se exponga libremente en el punto de venta para facilitar el impulso de la compra, ofreciendo al  consumidor la posibilidad de “probar” lo que va a adquirir.

 

En este sentido, los sistemas para proteger los artículos deben ser cada vez más efectivos desde el punto de vista de la seguridad, pero sin que ello suponga una pérdida de atractivo para el potencial comprador que busca “mirar” y “tocar”.

 

Así, por ejemplo, los sistemas de seguridad «POD displays», que logran una exposición flexible, permiten  diferenciar la oferta y mejorar la experiencia de compra de los clientes, que pueden realmente experimentar los productos antes de decidirse a comprarlos, garantizando al 100% la seguridad frente a robos.

 

Además, en Navidad y otras fechas señaladas se aglomera más gente en los establecimientos, se produce más confusión y eso genera momentos idóneos para que se lleven a cabo hurtos insospechados.

 

Por este motivo, es importante que el usuario pueda acceder de forma autónoma a los productos, sin necesidad de tener que esperar durante un largo tiempo a ser atendido por el personal de la tienda para probar el artículo que desea llevarse; pero con la plena garantía de que el producto queda protegido. Así, al mismo que tiempo que se potencian las compras, se consigue un merchandising seguro.

 

La época navideña es, sin duda, una de los períodos clave para los resultados globales de casi cualquier empresa. Durante los dos meses que dura la emoción de la Navidad, las compañías hacen grandes esfuerzos en publicidad, promociones, rebajas… para poder soportar otras temporadas del año más relajadas en ventas.

 

Pues bien, todas ellas deberían tener en cuenta que no se gana más dinero solo vendiendo más, sino también reduciendo costes, y los gastos por hurto significan una gran parte de la tarta.

 

Por Gabirel Garteizaurrekoa, Key Account Manager de Global Security Products España

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