Robot aspirador iRobot Roomba 562 Pet

No es el clásico gadget que tenemos por costumbre analizar en el Laboratorio de PC Actual, pero por aquí teníamos gran curiosidad por poner a prueba uno de los robot-aspiradora de iRobot. Esta compañía de EEUU, especializada en ingenios robóticos que incluso suministra al ejército norteamericano, tiene una amplia línea de robots domésticos entre los que destacan los Roomba especializados en aspirado de suelos

Enrique Sánchez rojo

26 octubre 2010

Para la ocasión optamos por probar el Roomba 562 Pet, un modelo específicamente preparado para la recogida de pelo de nuestras mascotas gracias a los cepillos, accesorios y tipo de depósito incorporado.

Primeros pasos y puesta en marcha

Básicamente el Roomba se compone de dos piezas: la base y el propio aspirador. La base, conectada a la corriente mediante un alimentador específico, es la que permite la recarga de las baterías del Roomba, cuya autonomía real oscila entre 1 y 1,5 horas. La base cuenta con una luz infrarroja en su parte superior gracias a la que el Roomba, una vez que considera que ha terminado su trabajo o su batería está a punto de acabarse, es capaz de localizarla y volver a su ubicación de reposo. Es por ello que, como pudimos comprobar durante nuestras pruebas, es necesario que se ubique en un lugar despejado y con buena visibilidad, pues de lo contrario el Roomba tendrá problemas para regresar a su base.

Metidos en el funcionamiento, podemos activar el Roomba con sólo pulsar su botón de puesta en marcha, o bien programarlo a la hora y días de la semana que nos interesen. Al ponerse en marcha, y tras desacoplarse de la base, el robot aspirador recorrerá toda la estancia e identificará paredes, muebles y objetivos mediante tres mecanismos: el puro contacto, unos sensores de proximidad laterales y los sensores situados en el borde inferior que detectan alfombras y escaleras. Así, al acercarse a una pared u objeto gracias a los sensores de proximidad reducirá su velocidad de acercamiento hasta hacer tope, momento en que la parte frontal detectará la presencia de la pared/objeto y le hará girar para seguir en otra dirección. En el caso de alfombras, si el desnivel es considerablemente alto puede que el Roomba opte por no intentar “escalarla”, aunque durante nuestras pruebas con diferentes tipos de alfombras no tuvimos problema alguno. Sí probamos en cambio, y con excelentes resultados, la posibilidad de las escaleras. En el momento en que el Roomba se acerca al borde del escalón y detecta el vacío se detiene inmediatamente, dándose media vuelta y evitando su caída.

Por último, es interesante comentar que el Roomba analizado incluía de serie dos topes infrarrojos, gracias a los que podemos crear barreras invisibles que impiden que el Roomba traspase una determinada zona de aspirado. Podemos colocarlas en la entrada del salón, el pasillo, o si no queremos que llegue a una determinada zona de la estancia por cualquier causa.

Un mantenimiento sencillo

A nivel de mantenimiento, el Roomba da muy poco trabajo. Basta con vaciar el depósito regularmente (el de serie se llena en uno o dos días de trabajo, aunque también contamos con uno de gran capacidad que se incluye en este modelo para mascotas), así como desmontar de vez en cuando los cepillos inferiores para sacar los pelos que puedan haberse enredado en ellos. Aún así, con mascotas de pelo largo, durante nuestra semana de pruebas pudimos comprobar como la mayor parte del pelo acaba en el deposito, y la limpieza de cepillos apenas nos llevará 5-10 minutos.

deposito-roomba

La batería, por su parte, no exige un mantenimiento especial, pues aunque es de NiMH hace ciclos casi completos de carga/descarga por lo que al final el efecto memoria que pueda tener es mínimo. Además, en caso de avería o problema, el Roomba nos “hablará”, indicándonos el problema o incidencia para que lo resolvamos (p.ej. si un objeto se engacha en los rodillos).

No es una aspiradora tradicional

Metidos en limpieza y valoraciones, el Roomba pasó por diferentes hogares de la redacción para ponerlo a prueba y las conclusiones fueron diversas. Si el objetivo principal es mantener tu casa más o menos limpia de polvo y pelos, evitando la tediosa tarea de pasar la aspiradora de manera constante (los tengan perros en casa, y más de pelo largo, sabrán bien de lo que hablo), el Roomba es una gran idea. Puedes programarlo para que, por ejemplo, aspire el salón de casa todos los días de la semana a las 12:00 de la mañana mientras tú estás en el trabajo, y de esa forma mantenerlo medianamente libre de bolas de pelo y la suciedad más visible sin mover un dedo. Además, la escasa altura del Roomba, que más parece un platillo volante que un aspirador, hace que se cuele bajo los muebles e incluso el sofá, llegando a sitios donde anteriormente no llegaríamos. Además pudimos comprobar como, por lo general, se deshacía con facilidad de obstáculos como revistas o cables, aunque en algún caso terminase atascado (por otra parte, lógico).

Ahora bien, el Roomba no nos permitirá tirar nuestro viejo aspirador. Hay que tener en cuenta que la limpieza no es perfecta ni absoluta, en parte por el sistema de pasadas “aleatorias” que realiza. Cuando sueltas al Roomba en una habituación, empieza a recorrerla en línea recta hasta llegar a una pared o mueble, momento en que girará para evitar el obstáculo y seguir en otra dirección libre y así hasta que el Roomba considere que ha dado todas las pasadas necesarias, o se quede sin batería. El resultado es pura estadística, y si analizamos con paciencia el movimiento del Roomba veremos que hay zonas en las que pasa una y otra vez, y otras por las que apenas insiste o incluso no llega. De hecho, observamos con curiosidad como el Roomba apenas limpia en un radio de unos 50 centímetros alrededor de la base. Un detalle interesante, que imaginamos que persigue no “engancharse” con la base de manera accidental.

No es la solución definitiva

Como decíamos, no es una solución completa ni definitiva. En una de las casas le tiramos un buen montón de harina sobre las baldosas de la cocina. El resultado: no terminó del recoger el 100% de la harina del suelo, pues aunque realizó distintas pasadas que le llevaron un buen rato de aspirado, al final no recorrió absolutamente toda la superficie.

Por último, aunque el ruido es muy inferior al de una aspiradora convencional, muchas de las personas que lo han probado se han quejado de él, y de su lentitud, aunque quizá tenga su sentido. Si tenemos en cuenta que el Roomba recorre la habitación dando infinidad de pasadas aleatorias hasta haberla aspirado casi por completo, es lógico pensar que tardará mucho más tiempo que nosotros, que iremos a tiro hecho cuando pasamos la aspiradora manual. Sin embargo esto no debería ser un problema pues una de las cualidades del Roomba es el concepto de “encender y olvidar”. Es decir, si queremos limpiar un cuarto o la cocina, no tenemos más que dejar al Roomba trabajando con la puerta cerrada, mientras nos vamos a ver la tele, salimos a pasear o nos duchamos. Aunque tarde 15 minutos en vez de 5, cuando volvamos el Roomba habrá hecho la mayor parte del trabajo sucio mientras nosotros no hemos movido ni un dedo.

Eso sí, como ya decíamos antes, el Roomba ayuda a mantener el hogar medianamente limpio de polvo y pelos, aunque no nos evitará la tarea de pasar la aspiradora tradicional de vez cuando para eliminar la suciedad el Roomba no ha sido capaz de capturar o para llegar a zonas por las que el robot no ha pasado. Aquí os dejamos el vídeo resumen de nuestro análisis.

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