Especial

Sacar partido a Windows 8

La nueva interfaz y la estructuración mediante pestañas en detrimento de los desplegables son dos de las novedades de Windows 8 que nos obligan a replantearnos nuestra filosofía de trabajo

Sergi Puertas

10 marzo 2014

La nueva interfaz y la estructuración mediante pestañas en detrimento de los desplegables son dos de las novedades de Windows 8 que nos obligan a replantearnos nuestra filosofía de trabajo.

Nivel: Básico

Con toda probabilidad recordarás la indignación general que desató el lanzamiento de Microsoft Office 2007. No fueron pocos los usuarios que se llevaron las manos a la cabeza al constatar la desaparición de los menús desplegables, la implementación del nuevo botón de la esquina superior izquierda y, en definitiva, la reestructuración y reubicación de comandos. Sin embargo, cinco años después es difícil encontrar a alguien que no se haya habituado a su interfaz. Nos atrevemos a augurar que, al menos entre los usuarios menos experimentados, es muy posible que algo similar suceda con Windows 8.

Tras unos días trabajando con él comprobamos que el proceso de adaptación no es ni mucho menos tan traumático como pudiera parecer. De hecho, todo parece indicar que la mayoría de los cambios son para mejor. A continuación, procederemos a detallar nuestra experiencia al tiempo que te proporcionamos una serie de consejos que te ayudarán a familiarizarte con este nuevo entorno.

Consejo 1. Evita los temibles cuellos de botella

De acuerdo con Microsoft, para funcionar con fluidez en un sobremesa Windows 8 precisa como mínimo un procesador a 1 GHz y 1 Gbyte de memoria RAM, que se convierte en 2 Gbytes si la CPU y el sistema operativo son de 64 bits. El espacio en disco requerido oscila entre los 16 y los 20 Gbytes, dependiendo de si el sistema es de 32 o de 64 bits. En todos los casos, la tarjeta gráfica deberá ser compatible con DirectX 9 con controlador WDDM. Estos requisitos no difieren en absoluto de los de Windows 7, aunque, como veremos, si dispones de una tableta o un monitor compatible con la función multitouch podrás disfrutar las atractivas funcionalidades táctiles.

Windows 8

Para evaluarlo, además de probar un equipo de última hornada, lo hemos instalado en el PC con el que trabajamos habitualmente, y que ejecutaba Windows 7. La experiencia ha sido muy positiva y no hemos apreciado ninguna ralentización. No obstante, al igual que nos sucedía con la versión anterior, usar la tarjeta gráfica integrada marcaba el punto más bajo en la evaluación. A la hora de adquirir tu sobremesa, piensa que el componente más débil de la ecuación puede ejercer como un cuello de botella y mermar el rendimiento general.

Consejo 2. La Pantalla de Inicio

Este es uno de los puntos más controvertidos de Windows 8. Y es que el botón Inicio ha desaparecido de la barra de tareas. Hay una buena razón para ello. Pese a que este contaba con una casilla de búsqueda, no eran pocos los usuarios que preferían mantener infinidad de accesos directos en sus escritorios. Si eras uno de ellos, a la larga agradecerás que ahora, al pulsar la tecla Windows, se acceda a la nueva pantalla de inicio. Úsala para acceder al escritorio o los programas que más utilizas.

Windows 8

Para obtener un listado completo de todos los que tienes instalados, pulsa el botón secundario del ratón en un área libre y, en el menú que se desplegará en el área inferior, haz clic en Todas las aplicaciones. Pulsando sobre cualquiera de ellas con el botón derecho un nuevo menú te permitirá desinstalarla, anclarla o desanclarla.

Videotruco: Devuelve el botón de Inicio a Windows 8

Videotruco: Devuelve el botón de Inicio a Windows 8

Consejo 3. Todo como antes

Aunque ir acostumbrándose a la nueva interfaz resulta lo más sensato, puedes pulsar la tecla Windows de nuevo para conmutar al escritorio, donde podrás seguir creando accesos directos a tus programas favoritos. Haciendo clic sobre el mismo con el botón derecho del ratón y entrando en Personalizar podrás habilitar también accesos directos a Equipo, Red , etcétera. El atajo de teclado Alt + Tab sigue siendo válido para conmutar entre tareas, y Alt + F4 te servirá para cerrar aplicaciones.

Windows 8

Consejo 4. La compatibilidad con tus aplicaciones

En el momento de escribir estas líneas las aplicaciones que incluyen la certificación Compatible con Windows 8 no son tantas como sería deseable. Por otra parte, no es infrecuente que muchos de nosotros utilicemos una serie de programas específicos que cuentan con cierto tiempo y que hemos decidido no actualizar.

Las nuevas interfaces y funcionalidades que estas incluyen, con frecuencia, exigen una mayor cantidad de recursos y un consumo de espacio en disco que puede llegar a duplicarse. Con esta filosofía en mente, hemos decidido instalar en nuestro sobremesa diversos programas que no contaban con el sello de compatibilidad con Windows 8 y cuyo funcionamiento en Windows 7 ha demostrado ser siempre sobresaliente. Entre ellos, Microsoft Office 2007, WinRar 3, uTorrent 2, SnagIt 3 y SnagIt Editor 3. ¿El resultado? Los cambios en los menús contextuales que lleva a cabo WinRar se han llevado a cabo con éxito. La congelación de pantalla que realiza SnagIt antes de capturar ha sido perfecta. En definitiva, hemos podido utilizar todo el software sin problemas.

Windows 8

Si bien no es posible extraer de ello conclusiones universales (con toda seguridad aparecerán listados de incompatibilidades con determinados programas o con características de los mismos), nuestra experiencia personal y la ley de probabilidades parecen apuntar que es improbable que tengas contratiempos con software que se ejecutaba perfectamente en la versión anterior de Windows. No obstante, si estos se presentan, haciendo clic con el botón derecho del ratón sobre el icono del programa, accediendo a sus propiedades y entrando en la pestaña Compatibilidad, es muy posible que puedas compatibilizarlo.