SAIs: las neveras de electricidad

La energía eléctrica hace posible el milagro de la tecnología que usamos a diario y cualquier anomalía que se produzca en el suministro puede salirnos muy cara. Este artículo te propone algunas soluciones ante este problema

SAIs: las neveras de electricidad

6 febrero 2009

Los aparatos electrónicos reciben el suministro eléctrico necesario para funcionar a través del enchufe. A pesar de que prácticamente esta alimentación nunca falla, las compañías eléctricas no garantizan el 100% de disponibilidad y, en algún momento, todos hemos sufrido cortes en el suministro de energía o recepciones de mala calidad. Bajadas y subidas de tensión o apagones son incidencias con las que hay que lidiar y las tormentas son muy preocupantes.

Frente a estas situaciones irregulares existen medidas que se pueden adoptar, desde apagar todo antes de salir de casa hasta instalar Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAIs) como los que se proponen en este artículo. Podríamos decir que son una especie de neveras donde se almacena energía lista para usar en el caso de que la proveniente de los enchufes deje de fluir correctamente.

La línea eléctrica transporta en teoría una corriente alterna de 220 V con una frecuencia de 50 Hz; pero, en la práctica, esos 220 V pueden ser menos de 200 o más de 250. En algún caso grave, una avería en el transformador de alta tensión de la compañía eléctrica puede hacer que el voltaje suba hasta 400 V, lo que implica dañar todo aparato eléctrico conectado a la red o la destrucción del fusible de protección. Por no hablar de las tormentas eléctricas que pueden «fundir» instalaciones enteras en una fracción de segundo.

Más crítico es el capítulo de las pérdidas de trabajo provocadas por cortes repentinos del suministro o de daños en los archivos de arranque del sistema operativo, que, sin suponer un daño físico, sí pueden hacer que sea necesario volver a instalarlo.

El SAI actúa igualmente como filtro para evitar que lleguen al ordenador posibles sobrecargas o bajadas de tensión o como depósito de energía cuando se produce un corte de corriente. Eso sí, la autonomía dependerá de diversos factores, como la potencia consumida por los equipos protegidos y la disponible en el SAI.

Potencia VA y en vatios

Uno de los problemas asociados con las medidas de consumo es la divergencia entre estas dos unidades de medida. Mientras que los vatios (W) miden la potencia real consumida, los voltio amperios (VA) miden la aparente «teórica». El problema es la naturaleza intrínseca de la corriente eléctrica, en la que intervienen dos factores: la corriente eléctrica (medida en amperios) y el voltaje (medido en voltios). De ahí la medida VA.

Estos dos componentes, que se transmiten por la red eléctrica como ondas senoidales, en condiciones ideales viajarían superpuestos perfectamente, aunque, en la práctica, cuando se trabaja con cargas que no son puramente resistivas, se producen desfases entre ambas ondas, de modo que ya no están alineadas.

Este desfase se denomina «factor de potencia» o Coseno de Fi y es menor que 1, estando relacionados los valores en VA y W mediante la siguiente fórmula: Vatios (W) = VA x factor de potencia. De modo que, en la práctica, la potencia medida en VA es mayor que en vatios.

Los SAIs, tradicionalmente, se dimensionan usando estos dos valores, VA y W, asumiendo un valor medio para el factor de potencia de 0,6. Y de ahí proceden los índices que se ofrecen en los SAIs de esta comparativa. Lo cierto es que esta cifra de 0,6 se ha quedado obsoleta a la vista de los avances en la fabricación de las fuentes de alimentación, donde no es extraño encontrar cifras para el factor de potencia de más de 0,8 e incluso de 0,9.

En la práctica, para aplicaciones informáticas, lo que interesa es conocer el valor en vatios. Los modelos más modestos de la comparativa ofrecen valores de menos de 400 W, de modo que, para equipos con componentes de gamas altas y medias/altas, quizá haya que pensar en elegir los más generosos.

Además, es mejor dejar un margen de potencia «libre» para evitar que la degradación inevitable de la capacidad de las baterías suponga un problema en el futuro. Es decir, si se tiene un equipo que consume unos 350 W y se adquiere un SAI con capacidad de 400 W, al cabo de unos meses puede que la batería no proporcione la potencia necesaria, comprometiendo la protección del equipo frente a cortes en el suministro.

De nuevo, recordar que, para ese valor de 400 W, la cifra en VA será de unos 650 VA. Ésta es mayor en cuanto a valor absoluto, pero no nos serviría para hacer los cálculos.

Tipos de SAIs

Existen distintas tecnologías en los SAIs. Básicamente, para el segmento SOHO, se puede hablar de Offline y de Línea Interactiva. En el primer caso, se trata de una propuesta sumamente simple en cuanto a concepto, en la que la energía se suministra al equipo a través de la red eléctrica directamente (aunque con filtrado y protección) en tanto en cuanto no haya un corte de suministro, momento en el cual se empieza a usar la batería.

En los modelos Line Interactive, se monitoriza el voltaje de entrada y se rectifica entre ciertos valores por encima y por debajo, de modo que se mantiene una alimentación de salida constante y estable. Para ello, se hace uso de la batería con frecuencia para realizar los ajustes necesarios, aunque se vuelve a cargar de forma automática. Si los problemas de tensión son frecuentes o se corta el suministro, se pasa a modo batería.

En la práctica, los segundos son más precisos y seguros, aunque existe un problema colateral asociado con su funcionamiento, y es el consumo de potencia constante debido a la integración de un microprocesador que ayuda a realizar las rectificaciones y ajustes de potencia y voltaje.

Este consumo en algunos equipos puede superar los 10 W en reposo, lo cual no deja de ser un aspecto merecedor de cierta consideración y que invita a apagar el SAI cuando los equipos a los que protege no estén funcionando.

Para sistemas profesionales, existen otras tecnologías más avanzadas y más caras, aunque se escapan de este artículo.

El software

Los SAIs analizados, salvo el modelo de Zaapa, cuentan con un software de gestión de la energía, de forma que se puede realizar un apagado «limpio» del sistema en el caso de que el corte de suministro se produzca mientras no estamos delante del ordenador. En esencia, esa es su misión, que antes de que se acabe la batería, se cierre el equipo con normalidad.

De todos modos, dependiendo del programa, se pueden realizar configuraciones más avanzadas en las que, además de apagar el sistema, se ejecuten otros programas o se envíen notificaciones mediante correo avisando de que se ha producido una incidencia. Asimismo, esos programas guardan un histórico de incidentes, con lo que se puede realizar un diagnóstico a posteriori.

De especial interés son algunas opciones, como la de APC, que permite configurar el apagado de manera que prime el ahorro de batería. El tiempo de carga de un SAI es muy prolongado y, en el caso de cortes frecuentes, si se gasta toda la batería en el primer corte, no habrá potencia para afrontar otros incidentes.

El programa más usado es WinPower, basado en Java y compatible con todo tipo de plataformas, incluyendo Linux o Mac OS. APC tiene versiones para Mac OS y Linux, y Chloride es el que se queda un poco más atrás por la limitada compatibilidad.

Zaapa, por último, no dispone de conexión alguna con el ordenador, ni USB ni serie, de modo que no se puede usar ningún software de gestión. WinPower incluye funciones de gestión remota en red, aunque, para equipos de esta gama, no se muestra demasiado útil.

Banco de pruebas

Para evaluar las virtudes de estos seis SAIs, lo más inmediato es definir un sistema de pruebas que permita reproducir su comportamiento en condiciones similares a las que se puede encontrar un usuario medio en el día a día. Para ello, se preparó una configuración de gama alta para establecer un límite superior de protección.

En las pruebas se protegían tanto el equipo como el monitor, con el agravante de tener un benchmark en marcha mientras el equipo estaba siendo protegido por el SAI. Así, se consigue que el equipo consuma el máximo de potencia y refleje el caso peor para el SAI.

También se deshabilitaron, en la medida de lo posible, las políticas de apagado y conservación de batería para acercarnos a los valores máximos de autonomía, aunque, en productos como el APC, el software de control no deja lugar a esta posibilidad, por ejemplo. El consumo del equipo fluctúa entre algo menos de 200 W para el sistema en reposo y unos 270 W para el rendimiento máximo durante la ejecución de PC Mark, incluyendo el monitor.

La configuración del equipo de pruebas es una CPU Core 2 quad Q9550 con placa base Asus Maximus Xtreme, memoria de 4 Gbytes DDR3 Kingston 1333, dos discos Seagate 500 Gbytes, tarjeta gráfica de Asus GeForce 260GTX 896 MB, monitor Belínea S.display TFT 22’’, Windows Vista Premium y software PCMark Vantage.

Sistemas de Alimentación Ininterrumpida analizados

* APC Back-UPS BR1500L CDI

* Trust 1300VA Management UPS

* Salicru SPS 1000 Soho

* Chloride Desk Power 650

* Soyntec Sekury A600

* Zaapa ZP-SAI800N 800 VA

La opinión de PC Actual: pon un SAI en tu casa

La sensación de seguridad que proporciona un SAI es excepcional. Los problemas de suministro eléctrico son más frecuentes de lo que parece y sus efectos sobre los equipos no siempre son predecibles ni benignos. Es cierto que hay regletas protectoras que evitarán que una sobrecarga de tensión provoque daños irreparables en ellos, pero no impedirán que un corte en el suministro apague el PC de forma súbita y provoque la pérdida de los trabajos que estuvieses realizando.

Sin olvidar que, en un ordenador, un apagón brusco es una lotería que puede hacer que consigas premios tales como la pérdida de los ficheros de arranque o problemas en los discos duros. Así pues, un SAI ofrecerá un plus de protección que no se puede desdeñar.

Además, estos se pueden usar también como regletas de protección y, de hecho, muchos de los modelos analizados cuentan con dos tipos de tomas: las protegidas completamente frente a sobretensiones y cortes de suministro y las que sólo ofrecen protección sin estar respaldadas por las baterías. De este modo, se pueden conectar dispositivos con consumos elevados de energía que sobrepasen la capacidad del SAI, pero en los que sólo interese protegerlos frente a sobrecargas.

No sólo para el ordenador

Generalmente, se piensa en el SAI como un complemento del PC, pero, en la práctica, se pueden utilizar para proteger dispositivos electrónicos de consumo o accesorios y periféricos del ordenador. Los mejores modelos para este tipo de uso son los que incorporan tomas de enchufe convencionales, como en el caso de Soyntec, Salicru o Zaapa.

En otros casos, se tienen conexiones de tipo americano, que, en principio, sólo sirven para conectar equipos con este tipo de tomas de alimentación, aunque, con un poco de bricolaje, se pueden fabricar regletas adaptadas para este tipo de conexiones.

Otros SAIs, como los de Trust, APC o Chloride, suelen ofrecer mejores capacidades que los orientados a consumo. Salicru es una excepción, con un modelo de 1.000 VA que cuenta con tomas de enchufe convencionales. Proteger el cable módem o el router y un switch es una solución perfecta para que la conexión de Internet esté activa durante los apagones. La consola de videojuegos, la televisión o el dispositivo grabador de vídeo son susceptibles de aprovecharse también.

Elige bien la capacidad

Como se puede ver en los modelos analizados en esta comparativa, los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida, SAIs, se ofrecen en capacidades muy diversas, aunque con precios muy distintos. A más capacidad, más precio.

Si tienes un equipo modesto en cuanto a rendimiento y configuración, equipos como los de Soyntec, Chloride o Zaapa son una buena elección, aunque, en el último caso, habrá que ser precavidos por su ajustada potencia. Sin embargo, resultan perfectos por precio y dimensionamiento. El hecho de que no tenga software de gestión es otro punto a favor del modelo de Zaapa.

Para un equipo de gama alta o para proteger más de un equipo, los modelos de alta capacidad son la solución perfecta. APC o Trust y Salicru son buenas elecciones para estos casos. El precio será determinante a la hora de valorarlos.

Lo mejor: capacidades para todos los gustos

El repertorio de SAIs disponibles en el mercado es sumamente amplio y permite elegir el modelo más adecuado para cada necesidad. Además, los precios se ajustan a lo que se ofrece. En algunos modelos, incluso, se incluye un seguro contra daños en el hardware originados por un fallo en el SAI. Una política justa, ya que, precisamente, el argumento de venta de un SAI es el de la protección máxima del hardware.

Lo peor: ruido y consumo energético

En la práctica, hay aspectos colaterales que pueden ser un problema si no se tienen en cuenta en el momento de la compra. Por ejemplo, el modelo de APC, repleto de virtudes y una capacidad excelente, hace un ruido notable. Salicru y Trust presentan un nivel de ruido similar con el agravante de tener los ventiladores prácticamente siempre encendidos.

Además, los modelos más avanzados en cuanto a protección incluyen un microprocesador que hace que se consuma energía incluso en reposo. No se trata de cifras elevadas, pero no se deben ignorar. Por otro lado, las cifras de potencia en vatios o VA no están acompañadas de tablas de referencia con ejemplos concretos de configuraciones de equipos y sus consumos respectivos.