Un salto de calidad en la televisión de alta definición

En su relativamente corta existencia, la televisión ha sufrido múltiples transformaciones, aportando en cada paso una experiencia nueva para el televidente. Pocos recuerdan ya las emisiones en blanco y negro, algunos más recordamos cuando el sonido no podía emitirse en estéreo

Un salto de calidad en la televisión de alta definición

18 septiembre 2007

El caso es que, poco a poco, en nuestros televisores hemos podido disfrutar de imágenes y sonido de mayor calidad, y ahora, con la HDTV (High Definition TV), asistiremos a una nueva revolución: imágenes de alta calidad que se adaptan perfectamente a la nueva generación de televisores planos. Una razón más para sentarnos tranquilamente y coger el mando a distancia.
La propuesta de la televisión de alta definición es bien sencilla: aprovechando la capacidad de las actuales emisiones digitales, se brinda una mayor resolución en pantalla. Se trata de ofrecer más puntos en pantalla, es decir, superar las 625 líneas de resolución que hasta ahora tenían los programas de televisión. Aunque parezca algo sencillo, este cambio de resolución implica muchas transformaciones tanto para las cadenas de televisión como para los televisores. Cámaras, equipos de producción y sistemas de emisión están ralentizando el auge de la televisión de alta definición, para la que se preveía un serio empujón en el mundial de fútbol de Alemania 2006 (en el cual se grabaron los partidos en HD). Sin embargo, tendremos que esperar al próximo tren mediático, las olimpiadas de Pekín 2008, para comprobar si el despegue se hace efectivo.
Qué es la HDTV
Como hemos mencionado, la HDTV propone una televisión con una mayor resolución en pantalla, en nuestro caso mayor que la que admite el estándar PAL, 720 x 576 píxeles (las 49 líneas que faltan se utilizan para el borrado). Al aumentar la resolución de la pantalla, las imágenes se muestran con mayor detalle y parecen más reales. Supone una mejora parecida, para hacernos una idea, de la que se produjo entre el vídeo en formato VHS (que disponía de 240 líneas) y el DVD, que aprovecha las 576 líneas del formato PAL. Existen distintos formatos de televisión de alta definición dependiendo de la resolución de pantalla y del tipo de barrido para mostrar la imagen en pantalla.
En primer lugar, la superficie de visualización que utilizan los estándares HDTV más extendidos es de 16:9, frente a los 4:3 del PAL, lo que se denomina formato panorámico. En cuanto a la resolución, existen principalmente dos tipos: la de 720 líneas verticales, para una resolución de 1.280 x 720 puntos, y la de 1.080 líneas, para una resolución total de 1.920 x 1080 puntos. En el caso de la resolución más baja, se utiliza lo que se denomina escaneo progresivo. Es decir, las líneas en pantalla se van mostrando de forma secuencial. El formato se denomina 720p, por el número de líneas y el tipo de escaneo de pantalla. En el caso del formato de 1080 líneas, el barrido de la imagen se puede realizar de forma entrelazada, mostrando la mitad de las líneas en cada barrido, o de forma progresiva.
Los formatos de televisión utilizan el modo entrelazado, el 1080i, mientras que, por ejemplo, las películas grabadas en Blu-ray Disc o HD DVD se graban con escaneado progresivo, es decir en 1080p. Se trata de los símbolos que muchas veces hemos visto en la publicidad o en las especificaciones de los televisores, pero esto merece un apartado que más adelante afrontaremos. En realidad, la especificación completa de estándar también incluye la frecuencia de refresco de pantalla, en el caso de Europa los formatos pasarían a denominarse 720p50, 1080i50 y 1080p50 pues funcionan a 50 Hertzios (es decir, la pantalla se renueva 50 veces por segundo).
Un poco de historia
En realidad la idea de una televisión de alta definición no es de ahora. Hace ya tiempo que los monitores de ordenador superaron la resolución que podían ofrecer las emisiones de televisión, por lo que la tecnología estaba preparada hace tiempo para poder visualizar este tipo de emisiones.
Pero los escollos más grandes que encontraron sus precursores no fueron las pantallas. Aunque parezca increíble, ya en el año 1979 la empresa japonesa NHK desarrolló y puso en funcionamiento su propio sistema de televisión de alta definición denominado MUSE y que contaba con 1035 líneas. Unos años más tarde, en 1986, fue la Comisión Europea la que propuso su propio estándar denominado HD-MAC y destinado a la emisión por satélite de nueva generación y con una resolución de 1152 líneas con un formato 4:3, para adaptarse a la relación de aspecto de la mayoría de los televisores de entonces.
Ambos formatos encontraron un obstáculo muy complicado: el enorme ancho de banda que utilizaban ambos sistemas, cinco veces más que las emisiones normales. Además se enfrentaban a otros obstáculos prácticos, como la grabación de las emisiones con cámaras especiales de muy alto coste y el almacenamiento en cintas que tenían el tamaño de maletines. Se hizo enseguida patente que era necesario reducir el espacio que ocupaban estas emisiones para que llegaran a competir con la televisión normal. Al rescate, como en muchas ocasiones, vino la era digital. Al poder transmitir en formato digital las emisiones de televisión se podían adoptar formatos comprimidos, que redujeran el ingente flujo de datos que precisaba la HDTV. Para la compresión de las emisiones actualmente se utilizan el estándar MPEG-2, popularizado gracias al auge del DVD pero que no permite mucha compresión; por ello surgieron el H.264, también llamado MPEG-4 parte 10, y el VC-1, formatos con una capacidad de compresión más alta.
Gracias a las emisiones digitales y a la compresión, se puede decir que la HDTV ha superado uno de sus obstáculos más importantes. Por ello, en la actualidad ya se encuentran en marcha tres sistemas de HDTV con buenas posibilidades de funcionar en un futuro inmediato. Dos de estos estándares son el ATSC, que funciona respectivamente en los países que utilizan actualmente el NTSC (Estados Unidos, México, Corea del Sur, Canadá...), y el ISDB-T, que ha sido desarrollado en Japón y que se utilizará también en Brasil.
HDTV en España
El estándar europeo, que es el que nos interesa, es el denominado DVB-T, y ha sido adoptado también por países como China, Australia o Sudáfrica. Se trata, ni más ni menos, de lo que llamamos televisión digital terrestre (TDT). La diferencia con la que actualmente se emite en nuestro país está precisamente en la resolución de pantalla de las emisiones. Es decir, la televisión digital terrestre está preparada para emitir en alta definición, pero este tipo de programas ocupan cuatro veces el espacio que ocupa un canal normal de TDT, por lo que las emisoras han optado por tener más canales.
Sólo el canal autonómico TV3 emite en local un canal con programación en alta definición en formato 1.440 x 1.080i. Hay que tener en cuenta que para recibir la señal de alta definición es necesario tener un decodificador compatible con ese formato y en la actualidad tanto los decodificadores que se comercializan como los incorporados a los televisores no cuentan con esa posibilidad. Pero además de utilizar la TDT, también es posible transmitir señales de televisión en alta definición a través de cualquier otro medio que sea capaz de hacer llegar a nuestras casas una señal digital; es decir, a través de satélite o utilizando el cable.
Actualmente no hay ninguna programación en operadores de cable o de satélite nacionales que sea en alta definición, aunque la próxima generación de decodificadores de D i g i t a l +, llamados iPlus, serán compatibles con esa señal. Sin embargo, sí es posible recibir la señal en pruebas que emite el canal AD propiedad de telefónica. Para recibir dicha señal es necesario una parabólica orientada al satélite Hispasat y un decodificador de tipo DVB-HD compatible con MPEG4/AVC. También podemos recibir señal de televisión de alta definición a través del canal Euro 1080, cuyos programas son en inglés. Se trata de un servicio que utiliza el satélite Astra y para el cual tendremos que adquirir una tarjeta de acceso. Dispone de cuatro canales: E X Q I, dedicado a la cultura (conciertos, ópera...); H D 1, con emisiones deportivas; H D 2, enfocado a eventos de todo tipo, y H D N L, que emite una recopilación de los mejores programas de HD1 y EXQI. Estos canales se codifican en MPEG4, con lo que es necesario comprobar si nuestro decodificador es compatible.
Para contratar la recepción de Euro 1080 hay que acudir a sus distribuidores en España (www.antnetdigital.com) o a su tienda on- line (http://shop.euro1080.tv). En cuanto al cable, el operador Ono no tiene previsto el lanzamiento de este servicio, mientras que los que sirven señal de televisión por ADSL parece que lo harán cuando exista un número suficiente de abonados que dispongan de conexión de ADSL 2+, a 20 megabits o VDSL2.
Guerra de formatos…
Pero para ver contenidos en alta definición no hará falta esperar a que las operadoras de televisión se decidan a ofrecer programas de este tipo. En el mercado ya podemos encontrar dispositivos capaces de aprovechar la resolución mejorada de los televisores preparados para HD. En primer lugar tenemos a los herederos del DVD. La calidad de imagen de los reproductores DVD vídeo también depende de la resolución de las imágenes que son capaces de mostrar en pantalla por lo que la evolución natural ha sido la de mejorar esa resolución de la misma forma que hemos apuntado para la HDTV: pasamos de las 576 líneas del PAL a los formatos de alta resolución de 720 y 1080 líneas.
Sin embargo, encontrar el sucesor del reproductor de DVD bajo los televisores de nuestros hogares ha encendido una batalla similar a la que muchos recordaréis entre los formatos de cinta Betamax y VHS (con permiso del Video 2000) entre dos formatos rivales: Blu-ray Disc y HD DVD. Ambos formatos conservan el tamaño de disco del DVD y CD (12 centímetros de diámetro) pero utilizan tecnologías muy distintas para almacenar contenidos en alta definición, que ocupan mucho más espacio en disco que las grabaciones de definición PAL.
El Blu-ray Disc tiene como valedores una gran cantidad de fabricantes de electrónica de consumo, entre ellos algunos tan importantes como Sony (su creador), Philips, Samsung o LG, productoras como la 20 Century Fox o Buena Vista, y fabricantes de informática como Apple o Hewlett Packard. Su capacidad es de 25 Gigabytes, lo que le permite almacenar hasta seis horas de vídeo en alta definición 1080p (no entrelazado) con su pista de audio multicanal. También existe una versión de doble capa que almacena hasta 50 Gigabytes en un solo disco. Está prevista la producción de discos de hasta cuádruple capa para alcanzar los 100 Gigabytes. Soporta los formatos de compresión MPEG 2, MPEG 4 y VC-1. Una de las grandes ventajas prácticas de esta tecnología es que, por su fabricación, evita que se produzcan abrasiones en la superficie del disco y el polvo o la suciedad no interfieren en la lectura.
Por su parte, el HD DVD tiene detrás a una cantidad menor de empresas, pero de la importancia de Intel, Microsoft, Canon, NEC o Toshiba. Se trata de un soporte que utiliza una tecnología más similar a la del DVD, por lo que los costes de producción de este tipo de disco, así como el de la fabricación de reproductores, son muy competitivos. Un HD DVD es capaz de almacenar hasta 15 Gigabytes en su versión de simple capa, aproximadamente cuatro horas de audio y vídeo 1080p. Como en el caso del Blu-ray Disc existen versiones de doble capa que alcanzan los 30 Gigabytes y duplican la capacidad de audio y vídeo e incluso una de triple capa, con 17 Gigabytes cada una, que alcanza los 51 Gigabytes. Los formatos de compresión de vídeo que utiliza son los mismos del Blu-ray Disc.
La pregunta que se plantea inmediatamente es ¿quién ganará la batalla? En realidad estamos hablando de tecnologías que ya están en el mercado. Cualquiera puede comprar un reproductor HD DVD o Blu-ray Disc (incluso existen reproductores híbridos compatibles con ambos formatos) pero la realidad es que están lejos de ser populares. El DVD sigue siendo el formato más utilizado y lo seguirá siendo durante bastante tiempo; sobre todo teniendo en cuenta el precio de este tipo de reproductores, a partir de 700 euros, y que no existe aún un catálogo de contenido suficiente en alta definición como para atraer al gran público. Además, antes de que todo eso ocurra es posible que las empresas que ahora se enfrentan lleguen a un acuerdo para unificar los dos sistemas.
... y guerra de consolas
Pero en la guerra para suceder al DVD y convertirse en el estándar para la reproducción de contenidos de alta definición han aparecido unos contendientes muy peculiares capaces de modificar sensiblemente el ritmo de implantación de estas tecnologías en el hogar. Aunque parezca mentira, estamos hablando de las consolas de videojuegos.
Como muchos sabréis, Sony ha incorporado en su consola Playstation 3 un lector de discos Blu-ray Disc por lo que la convierte en todo un reproductor de alta definición, además de sus capacidades para juegos en alta definición. Esto, además de las alianzas que posee Sony en el mercado de las productoras de cine, hace que el Blu-ray Disc haya experimentado un empujón considerable, pues la consola puede adquirirse por 500 euros, un precio sensiblemente inferior al de un reproductor dedicado.
Por su parte, Microsoft también ha lanzado a la arena a su propia consola para tratar de inclinar la balanza a su favor. Hace ya bastante que sacó al mercado su Xbox 360 con reproductor DVD, pero más tarde puso a disposición de los usuarios de su consola un reproductor HD DVD que puede conectarse al puerto USB 2.0 de la máquina. De esta forma y con un desembolso de unos 180 euros, podemos convertir la Xbox en un reproductor de películas en formato HD DVD. La ventaja del reproductor de Microsoft es que es compatible además con cualquier PC, por lo que también podemos adquirirlo aunque no dispongamos de la consola.
¿Cómo será el futuro?
Aunque parezca mentira y aunque los contenidos en alta definición aún no han llegado a popularizarse, ya se prepara la sucesión para la HDTV. Se trata de la denominada televisión de ultra alta definición o UHDV, desarrollada en 2005 por la emisora japonesa NHK. Este sistema propone nada menos que una resolución de pantalla de 7.680 x 4.320 píxeles, con lo que multiplicaría por dieciséis el número de puntos capaz de mostrar en pantalla el formato 1080. Se trata de un sistema que ya ha superado la fase de emisión en pruebas, pero ¿llegaremos a disfrutarlo?
Lo que hay que saber sobre la alta definición
Para no perderse en el mundo de la alta definición y, sobre todo, no equivocarnos en nuestra compra, es bueno tener en cuenta algunas cuestiones. Básicamente, tres elementos básicos para la HDTV.
En primer lugar, la alta definición necesita de tres componentes que tienen que encajar para que realmente podamos disfrutar de una mayor calidad de imagen: el receptor o reproductor, la conexión y la pantalla. Si alguno de estos elementos no cumple ciertos requisitos no podremos disponer de alta definición. El primer elemento es el receptor o reproductor. Si queremos la máxima calidad tendremos que asegurarnos de que es compatible con 1080i (en el caso del receptor) o 1080p (en el caso del reproductor).
El televisor, por su parte, debe ser compatible con este sistema y ofrecer una resolución adecuada. Finalmente, es necesario comprobar que nuestro televisor acepta conexiones 1080p . En segundo lugar, al comprobar si un televisor es compatible con alta definición nos encontraremos con dos términos: HD Ready y Full HD. El primero significa que la pantalla es capaz de mostrar como mínimo 1280x720 puntos, mientras que un dispositivo Full HD mostrará 1.920 x 1.080 puntos.
El último elemento serían las películas en alta definición. Algunas películas grabadas en formato Blu-ray Disc o HD DVD no proceden de un máster en formato de alta definición, por lo que podremos verlas pero no estaremos aprovechando el formato por completo. Por ello es conveniente informarse. Asimismo, algunos reproductores de DVD con salida HDMI ofrecen una salida 1080p, pero eso no quiere decir que puedan aumentar la resolución de las películas: simplemente aplican fórmulas para utilizar todos los puntos de la pantalla.
Alternativas para manitas
Existen algunas alternativas a lo que hemos visto para poder disfrutar en nuestro televisor de un contenido en alta definición. En primer lugar podemos conectar el PC al televisor. Para ello existen conversores de HDMI a DVI, aunque en algunos casos el propio televisor dispondrá de entradas DVI o RGB. Una vez conectado el televisor, configuramos la tarjeta gráfica para que reconozca el nuevo monitor y estableceremos la resolución máxima que admita el aparato (suele ser 1.280 x 768 en televisores HD Ready y 1.920 x 1.080 en aquellos Full HD). A partir de ahí podremos utilizar el reproductor multimedia para disfrutar de contenido en alta definición. Existen algunas web que ponen a disposición trailers en alta definición (por ejemplo www.microsoft.com/windows/windowsmedia/musicandvideo/hdvideo).
Otra opción son las alternativas al Blu-ray Disc y el HD DVD. Un simple DVD puede contener una película en alta definición si la comprimimos con el sistema DivX. Incluso algunos reproductores de DVD compatibles con DivX son capaces de reproducir estos contenidos en alta definición.