Samsung, LG y Acer preocupadas por el Brexit

David Cerdán

ukflag

27 junio 2016

Varias empresas de tecnología han mostrado ya su preocupación por la reciente decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea. No descartan tomar decisiones como la reubicación de sus oficinas fuera del país.

La noticia de la salida del Reino Unido de la "Unión Europea" ha caído como un jarro de agua afría no sólo entre los europeos sinó a nivel mundial. A la preocupación de los ciudadanos se le suma las de las empresas con negocio en Europa. Algunas de las más grandes empresas tecnológicas se han pronunciado con cautela sobre el asunto, entre ellas Samsung, LG y Acer.

Ventas decrecientes

Durante los últimos años varias empresas tecnológicas han visto como sus cifras de ventas menguaban año tras año en Europa, debido a la larga recesión que arrastramos. Ahora sabemos que a esta preocupación se le une una nueva e importante: la salida de uno de los países más importante de Europa, el Reino Unido, de la Unión Europea.

Muchas empresas mundiales fabrican algunos de sus productos específicamente para Europa, e incluso algunas de ellas los fabrican en el mismo continente. Samsung por ejemplo posee fábricas en Polonia y Eslovaquia. Otras empresas como LG también disponen de algunas en Polonia.

Los productos fabricados en Europa no pagan aranceles al entrar en Reino Unido pero esta situación podría cambiar si las negociaciones con la Unión Europea no salen como se espera. Reino Unido es uno de los grandes mercados europeos y dichas empresas saldrían perjudicadas si sus productos tuvieran que empezar a pagar tasas de importación.

Samsung y LG han anunciado que se plantean mover sus oficinas centrales de Londres a algún otro punto en Europa. Acer por su parte ha informado que monitorizarán con detenimiento los avances en las negociaciones pero que es probable que las ventas desciendan por una menor confianza del consumidor y por las fluctuaciones de la moneda británica. 

Un problema de todos

Las empresas mencionadas no son las únicas que han mostrado su preocupación. Otras compañías como los operadores móviles BT y O2, empresas de videojuegos como Tiga y muchas otras han empezado también a pronunciarse.

El impacto de esta decisión política en las empresas tecnológicas es evidente. Sólo el tiempo dirá si éstas consiguen mitigar sus efectos en sus respectivos negocios.

 

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