Samsung manipula un test de rendimiento del Galaxy Note 3

2 octubre 2013

Uno ya no puede fiarse ni siquiera de los test benchmark. Se tratan de herramientas que nos permiten analizar el rendimiento objetivo de un smartphone en un determinado campo, asignándole una puntuación. Se ha descubierto que Samsung, de nuevo, manipula los resultados que obtiene el Samsung Galaxy Note 3, tal y como hizo en el pasado con el Samsung Galaxy S4.

La compañía surcoreana no va a tener forma de explicar esta vez lo que ocurre con los resultados obtenidos por sus smartphones en los test benchmark. Al parecer, estarían realizando modificaciones en los terminales que harían que los núcleos del procesador funcionaran a mayor rendimiento de lo que lo suelen hacer. Ahora bien, lo hacen únicamente cuando se ejecutan los test benchmark. Ya en su momento Samsung dijo que no era solamente con los test benchmark, sino también con algunas otras aplicaciones. Sin embargo, el hecho de que se potencie el rendimiento de manera específica para estas mediciones, es una clara prueba de que el objetivo era, en todo momento, obtener puntuaciones que, en realidad, no se corresponden con el rendimiento del terminal con la inmensa mayoría de las aplicaciones.

De hecho, la manera de detectar que Samsung ha vuelto a manipular el Galaxy Note 3 con este objetivo, ha sido modificar la aplicación Geekbench. Lo que han hecho es realizar un test con la aplicación instalada en condiciones normal, y realizarlo de nuevo con una aplicación igual, a la que le han cambiado el nombre. ¿El resultado? Lo podéis ver en la imagen que acompaña a este artículo. La primera sección de la gráfica indica la puntuación obtenida por el smartphone de la compañía surcoreana con la aplicación de benchmarking sin modificar. La segunda sección nos permite ver la puntuación obtenida con la misma aplicación, pero con un nombre distinto.

Gràfico Benchmark

Básicamente, al cambiar el nombre de la app, el Samsung Galaxy Note 3 no reconoce que se trata de una de las apps en las que tiene que funcionar a un rendimiento mayor, y funciona de manera normal.

Esto último muestra que Samsung manipula de manera consciente lo ocurrido. En principio, podríamos encontrar una justificación: como los test benchmark tratan de obtener el rendimiento máximo del smartphone, este funciona a máxima potencia, tal y como lo haría con un videojuego que exigiría un alto nivel de rendimiento. Sin embargo, no es así, pues la aplicación de benchmark no cambia en el segundo caso, y el rendimiento es menor. Está claro que Samsung ha configurado el smartphone para que con los benchmarks funcione a un rendimiento superlativo, mientras que su funcionamiento normal no ofrece una potencia tan alta.

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