Comparativa

Seis equipos multifunción de tinta con WiFi

Imprimir, escanear y fotocopiar, y sin depender exclusivamente del ordenador. Estas son las posibilidades que nos ofrecen los equipos multifunción de última generación de los principales fabricantes

Alberto Castro Gallardo

Impresoras multifunción

10 marzo 2014

Desde la misma llegada de los ordenadores personales a oficinas y casas de todo el mundo, las impresoras han sido uno de sus periféricos inseparables. Su razón de ser, a diferencia de otros dispositivos, está bien clara y admite pocas florituras, pero aun así han sabido evolucionar a lo largo del tiempo.

De este modo, hemos pasado de las primeras y rudimentarias impresoras matriciales a las de inyección de tinta o láser (las dos tecnologías que imperan en la actualidad), a las que con el paso del tiempo se ha ido dotando de más funciones, incorporando escáner, copiadora o fax en un único aparato. También sus interfaces de conexión han experimentado cambios, dejando atrás el puerto paralelo a favor del más versátil USB.

Además, en los últimos años, la fiebre por lo inalámbrico ha desembarcado con fuerza en el mundo de la impresión, y ya no es raro ver equipos con conexión WiFi tanto en oficinas como en hogares. En resumidas cuentas, ya no es necesario que el ordenador y la impresora estén cerca, y además es posible que varios usuarios accedan a ella al mismo tiempo.

Rompiendo los lazos

Al no ser requisito imprescindible la unión mediante cables, las posibilidades de los equipos multifunción se han visto ampliadas. Los modelos más recientes permiten interactuar con ellos no solo desde cualquier dispositivo (PC, tableta, teléfono inteligente...), sino también directamente desde Internet, siguiendo los cánones de la recién bautizada era post-PC. Por ejemplo, los seis fabricantes que han participado en esta comparativa cuentan con aplicaciones propias para smartphones y muchas de ellas son compatibles con AirPrint y Google Cloud Print, los servicios de impresión en la Nube de Apple y Google.

Pantalla LCD impresoras

Si a esta serie de novedades le añadimos la inclusión de una pantalla LCD en el cuerpo de la impresora, la independencia de uso es todavía mayor. Algunas son incluso táctiles, con lo que su configuración y gestión resulta tan sencilla como manejar un teléfono móvil de última generación.

Por otra parte, desde comienzos de la década pasada nos han bombardeado con la idea de «oficina sin papeles», en la que el documento impreso pasaría a mejor vida en favor de lo digital, pero la realidad es bien distinta y basta con mirar alrededor para darse cuenta de que en entornos laborales el papel sigue presente.

Por el contrario, es en el sector doméstico donde lo impreso está perdiendo relevancia, por obra y gracia de los lectores de libros electrónicos (eBooks) y las omnipresentes tabletas y teléfonos inteligentes. Sin ir más lejos, si compramos una entrada para un espectáculo a través de Internet, ya no hace falta que la imprimamos, pudiendo mostrarla directamente desde la pantalla de nuestro smartphone en forma de código QR, y así con un sinfín de otros usos (correo electrónico, PDF, fotos, etc). Pero esto no implica, ni mucho menos, que lo impreso desaparezca de nuestros hogares, sino que tendemos a un uso más racional y puntual.

Coste de impresión

Precisamente, es esta moderación lo que hace que la inyección de tinta siga resultando interesante frente a tecnologías más rentables a la larga como el láser. Si imprimimos poco, el elevado coste inicial que tienen los equipos del segundo tipo no nos compensará, mientras que para imprimir documentos y fotos esporádicamente la tinta mantiene intacto su atractivo (sin olvidarnos de los servicios de impresión profesionales, otra buena alternativa en muchos casos).

Impresión

Uno de los factores cruciales de compra es el precio de los cartuchos, ya que, por regla general, los fabricantes prefieren perder dinero con la venta de sus equipos para luego recuperarlo con los consumibles (al igual que sucede, por ejemplo, con las videoconsolas y los videojuegos). Al mismo tiempo, hay diferencias sustanciales en el número de tintas y cartuchos empleados.

Lo más habitual es un mínimo de cuatro colores, cumpliendo con el tradicional estándar CMYK (cian, magenta, amarillo y negro), pero algunos modelos llegan hasta las seis tintas para lograr una mayor calidad de impresión en fotografías, separando el cartucho de tinta negra (con pigmentos y tradicional) y añadiendo otro de tinta gris. La comercialización también puede diferir, con un cartucho para cada tinta o uno negro y otro que agrupe los otros tres colores (esta última opción es menos recomendable, ya que si se agota un solo color, nos veremos obligados a reemplazar todo el cartucho de golpe).

Por último, conviene saber que casi todos los fabricantes disponen de varios tipos de consumibles, bien de capacidad estándar o bien de larga duración, mucho más rentables. Pero si vamos a imprimir poco y de forma esporádica, puede que convenga adquirir el de menor capacidad, ya que la tinta se seca con el tiempo y puede obstruir los cabezales de impresión, cuya limpieza requiere, paradójicamente, de altas cantidades de tinta.

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