Seis modelos de placas base con USB 3.0

El estándar USB más rápido aterriza con fuerza en los PCs y, aunque aún los chipsets más utilizados no lo soportan, los fabricantes de placas han recurrido a eficientes implementaciones externas

Enrique Sánchez rojo

Analizamos seis modelos de placas base con USB 3.0

10 abril 2014

Cuando hace años analizábamos placas era relativamente fácil juzgar los modelos. Primero, porque las diferencias de calidad entre unos fabricantes y otros era más que evidente y, segundo, porque el número de innovaciones que incorporaban era reducido. Si una placa de Gigabyte montaba una de las primeras BIOS duales, era todo un «acontecimiento» que bien valía una análisis en profundidad.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho en los últimos tiempos. Empezando por lo más relevante, la lista de fabricantes que llegan al gran mercado se ha reducido de manera espectacular y ahora casi se pueden contar con los dedos de una mano. Asimismo, el número de tecnologías e innovaciones que cada fabricante incorpora en cada uno de sus modelos es tan largo que la mayoría de los usuarios tendrá serios problemas para exprimirlas a tope.

Cambio de mercado

Una de las razones fundamentales de esta evolución la encontramos en la práctica desaparición del mercado de PCs clónicos. Hasta hace unos años, España era uno de los pocos mercados occidentales donde esta práctica seguía teniendo cierto éxito, pero los grandes fabricantes de PCs se han hecho mucho más competitivos en precio y rápidos en aplicar las nuevas tecnologías, al tiempo que los usuarios cada vez cuentan con más conocimientos y criterio, valorando mejor el respaldo de una gran marca por diseño y garantía.

El resultado es que los equipos que ahora se ensamblan a medida jugones y expertos son, por lo general, PCs de altas prestaciones en los que se aúnan configuraciones de alto rendimiento que no se encuentran en el mercado de consumo, y un nivel de calidad que la guerra de precios de los grandes fabricantes de PCs no puede permitirse. Hablamos de PCs con cajas ultrasilenciosas, con placas repletas de las más avanzadas tecnologías para el overclocking a juego con módulos RAM de gama alta, sistemas de refrigeración de elevada eficiencia, gráficas avanzadas para máximo rendimiento 3D, etc.

Y es que hoy por hoy, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, si queremos un PC barato basta ir a cualquier gran superficie, o visitar alguna tienda on-line, y elegir la «oferta de la semana» de algún fabricante por todos conocido.

Esto supone que del mercado retail prácticamente han desaparecido los componentes de bajo coste y calidad discreta que antes encontrábamos para ensamblar clónicos de bajo coste, y ahora la oferta se concentra en componentes de gama alta para usuarios exigentes que buscan lo mejor de lo mejor, incluso a sabiendas de que su nuevo PC probablemente resulte más caro que uno ensamblado en serie.

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Tecnologías innovadoras

Lo anterior hace que, como contábamos al principio, los fabricantes de placas base que venden directamente al consumidor actualmente son muy reducidos. Muchas marcas de otros tiempos, como QDI, han desaparecido definitivamente del mercado, mientras que otras se han movido definitivamente hacia nichos muy concretos, como es el caso de TYAN, centrada ahora en el segmento de servidores y estaciones de trabajo de alta gama.

Los que quedan, al menos con una razonable presencia en nuestro país, presentan placas de alta calidad repletas de innovaciones tecnológicas, precisamente el tipo de cualidades que buscan los expertos a la hora de ensamblar sus PCs personalizados. El elenco de tecnologías para el overclocking y mejora de las prestaciones del sistema se llevan la palma, aunque también hay otras muy interesantes centradas en el apartado de almacenamiento (RAID y SATA-III), o los interfaces de comunicación (Dual LAN, puertos USB de carga o USB 3.0).

Precisamente coincidiendo con la llegada de los primeros discos duros externos USB 3.0 al mercado, hemos decidido a analizar las primeras placas disponibles con la nueva interfaz. Es importante recordar que ni AMD ni Intel ofrecen por ahora chipsets que soporten de manera nativa el estándar USB 3.0, de ahí que su llegada al mercado de gran consumo aún no se haya generalizado. Sin embargo, los fabricantes de placas base más punteros han implementado dicha característica en algunos de sus últimos modelos gracias a un chip desarrollado por la japonesa NEC (el primero en ser certificado por el organismo USB-IF).

Es lo mismo que ocurre con el SATA-III, que por ahora se ofrece gracias a los chips de Marvell. Externamente los nuevos puertos USB 3.0 se diferencian por ser de color azul (en lugar del habitual negro) aunque, como podemos ver en nuestras pruebas, los resultados logrados por cada fabricante en su implementación son de lo más variados. En todo caso, logran superar por mucho los ratios de transferencia de USB 2.0.

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El futuro de USB 3.0

Para los que no puedan esperar y deseen actualizar o montar un nuevo equipo con las últimas tecnologías, USB 3.0 incluida, las placas que hemos analizado para Intel o AMD pueden ser su punto de partida. Sin embargo, no podemos olvidar que durante el 2011 se espera que los chipsets de AMD e Intel incluyan soporte nativo para USB 3.0 y, por tanto, su presencia en el mercado de sobremesas y portátiles comience a generalizarse.

Ese será el momento en que sobre todo los discos duros externos comiencen a soportar de manera masiva la nueva interfaz. Hay que tener en cuenta que las actuales unidades externas USB 2.0, aunque no van mal, tienen un importante cuello de botella en el bus de datos. Por ello, serán los principales beneficiados de la nueva tecnología, aunque no los únicos. Memorias Flash, móviles de última generación, cámaras de fotos y cámaras de vídeo también saldrán muy beneficiados.

En todo caso, aunque USB 3.0 esta prácticamente en pañales, 2011 será el año de su despegue definitivo y calculamos que para 2012 será una realidad en nuestro día a día tanto por su presencia en los equipos, como en su uso generalizado para los dispositivos que requieran más ancho de banda.

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Entorno de pruebas

Todas las pruebas realizadas en el Laboratorio han sido desarrolladas utilizando idénticos componentes salvo, como es lógico, en el caso de los procesadores. Entre los componentes comunes tenemos una fuente de alimentación Apex de 700 vatios, dos módulos de RAM Kingston DDR3/1333 de 1 Gbyte, disco Western Digital Caviar Black de 1 Tbyte y gráfica ATI Radeon HD4870. En el caso de los procesadores, recurrimos a un AMD Phenom X4 965 Black Edition a 3,4 GHz para socket AM3, y a un Intel Core i5 661 a 3,3 GHz y socket 1156.

Respecto a las pruebas software ejecutamos, como es habitual, PCMark Vantage y 3Dmark Vantage para medir el rendimiento de las placas en diferentes áreas, mientras que para las pruebas USB 3.0 recurrimos a un disco externo Western Digital con dicha interfaz y el test HD Tune Pro. Todo ello funcionando sobre Windows 7 Ultimate con los últimos controladores instalados para cada placa base.

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¿Qué tal una tarjeta USB 3.0?

Para los usuarios que quieran tener ya mismo USB 3.0 existen dos posibles opciones: actualizar su placa base por alguna de las primeras disponibles si su PC lo permite o instalar una tarjeta PCI-E o ExpressCard (si es un portátil) que les ofrezca soporte para la nueva interfaz. El coste de esta ampliación es bajo (unos 30 €), resultando muy sencilla de instalar. Respecto a las prestaciones, tanto PCI-E como ExpressCard ofrecen unos ratios razonables, aunque hay que tener en cuenta algunos aspectos.

En el caso de que optar por una tarjeta USB 3.0 para nuestro portátil, es importante asegurarse que el ExpressCard de nuestro equipo funciona a través del bus PCI-E, con lo que obtendrá unos 2,5 Gbits/s (USB 3.0 alcanza los 4 Gbit/s). No exprimiremos al máximo el USB 3.0, pero sí mejoraremos mucho respecto a USB 2.0. En el caso de un sobremesa, os recomendamos buscar una tarjeta que funcione con PCI-E x4 para así evitar cuellos de botella.

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Una placa base al detalle

Como estamos viendo en la presente comparativa de placas base con USB 3.0, las modernas unidades que encontramos en el mercado poco tienen que ver con las que se vendían hace tiempo atrás. Primero porque su público objetivo ha cambiado, y sobre todo por que sus características y prestaciones han evolucionado mucho.

Esto supone que, aunque mantengan el formato, en la mayoría de los modelos encontraremos nuevos elementos o componentes evolucionados que habrían sido impensables tiempo atrás.

Una mirada con lupa

Por ello, nos ha parecido interesante acercaros visualmente una de las placas analizadas y aprovechar para desgranar sus aspectos más relevantes. Lo bueno es que, aunque se trata de un modelo particular (MSI 890FXA-GD70), buena parte de lo que contamos es representativo y extrapolable a la mayoría de las propuestas que podemos encontrar en el mercado.

Se trata de una placa base de PC en formato ATX (el más utilizado hoy por hoy) y constituye el esqueleto sobre el que se asientan los componentes que configuran el ordenador. En efecto, la placa base, es la encargada de comunicar y regular el funcionamiento del hardware del equipo. No merece cuidados o atenciones especiales, sin embargo, su manipulación, instalación y configuración ha de hacerse de manera precisa y cuidadosa si queremos que nuestro PC ofrezca el mejor rendimiento posible.

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Conectores traseros para ATX

Las placas ATX reúnen los conectores traseros en una misma ubicación y espacio. Según el modelo de placa podemos encontrar red, USB 3.0 (en azul), audio, eSATA, etc.

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Chip USB 3.0

Dado que los chipsets de Intel y AMD no soportan hoy por hoy USB 3.0, los fabricantes de placas han recurrido a este chip de NEC con el que dar soporte a la nueva interfaz.

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Doble Ethernet

Aunque no sea lo más habitual contar con dos interfaces de red Ethernet, en este detalle podemos observar los dos chips de Realtek que lo hacen posible. Para ahorrar energía, se desconectan en caso de no usarse.

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Bancos DIMM para memoria DDR3

Este elemento ha cambiado muy poco. Cada tipo de memoria tiene estandarizada la posición de la muesca, con lo que no será posible instalar un módulo DIMM inadecuado.

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Códigos de arranque

Esta pantalla LCD nos permite saber en caso de que algo falle durante el arranque, el código POST del componente que no podido iniciarse correctamente o ha dado fallos durante el diagnóstico de inicio.

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Fácil overclocking

Aunque específico de esta placa, aquí podemos ver el mando OC Dial, con el que subir o bajar la velocidad de reloj del sistema en caliente, y así poder comprobar sus resultados en directo.

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Conectores USB y FireWire

Aquí podemos ver los conectores internos USB (negro) y FireWire (azul), a los que conectar los puertos frontales disponibles en la práctica mayoría de los chasis actuales.

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Interfaces de disco

Los SATA III de 6 Gbits/s comienzan a verse en las placas modernas, aunque con un número reducido de puertos. Los IDE, en cambio tienden a la desaparición en muchos de los modelos más actuales..

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Control de energía

En el overclocking hay que gestionar energía de la CPU al milímetro. Para ello necesitamos reguladores, bobinas y condesadores de muy alta calidad y bien refrigerados.

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Chipset

Es el encargado de gobernar y comunicar todos los componentes de la placa con la CPU y la memoria. Lo forman dos chips: el Northbridge y Southbridge (en la imagen).

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Zócalo para la CPU

Aspecto de un Socket AM3 para procesadores AMD Phenom II. Sobre él instalamos la CPU, mientras que la pieza que lo rodea permite fijar el conjunto disipador/ventilador.

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Bahías

Las ranuras PCIe en sus diferentes variantes permiten instalar la/s tarjeta/s gráfica/s u otras tarjetas de ampliación. La PCI (en negro) está en franco retroceso.

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La opinión de PC Actual: alta tecnología a raudales

Si algo llama la atención tras revisar las primeras placas en presentarse con interfaz USB 3.0 es el elevadísimo nivel técnico planteado por todos los fabricantes. Las distintas pruebas de rendimiento puro y duro arrojan diferencias mínimas entre unos modelos y otros, notándose que, como en la F1, los avances y tecnologías aplicados por los fabricantes son de tal nivel que resulta difícil que alguna supere al resto de manera contundente.

Esto es debido en parte, como indicábamos en la introducción de la comparativa, a la atomización del mercado de placas base donde las empresas que ahora sobreviven en retail son las de mayor renombre y calidad. Eso sí, donde sí hemos encontrado curiosas diferencias es en la implementación de la interfaz USB 3.0, uno de nuestros principales focos en la presente comparativa.

En este caso, la que mejor parece haber resuelto la integración de la nueva interfaz ha sido Gigabyte con su modelo GA-870-UD3 para AMD. En el lado opuesto encontramos la MSI 890FXA-GD70, que aunque resulta una de las mejores placas para todo el que busque un producto de altura para AMD, muestra unas prestaciones mediocres con USB 3.0. Pero vayamos por partes, y emitamos un veredicto basado en la globalidad de los modelos y no en características concretas.

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Plataforma AMD

Si nos fijamos en las placas diseñadas para la plataforma AMD, el modelo más equilibrado en todos los aspectos ha sido Asus M4A89GTD PRO/USB3. Tiene un precio razonable, una larguísima lista de características (en línea con el resto de propuestas) y un nivel general de rendimiento que está por encima del resto en nuestro índice PCMark Vantage.

La segunda alternativa sería el modelo de Gigabyte, una placa que ha destacado por su buen hacer con la interfaz USB 3.0 y en nuestras pruebas, máxime si tenemos en cuenta su ajustado precio. Este detalle compensa el hecho de montar un chipset algo anticuado, aunque a cambio nos permitirá preparar un PC basado en AMD con enormes posibilidades de overclocking a un coste contenido.

La última opción, la MSI 890FXA-GD70 es una excelente placa, sobre todo en calidad de fabricación y nivel de acabados, aunque sus prestaciones tienen un par de puntos débiles: la interfaz USB 3.0 y el apartado gráfico, ligeramente por debajo de la competencia.

Plataforma Intel

Si nos fijamos en las placas diseñadas para procesadores Intel, la elección está realmente reñida. Por precio nos quedamos con el modelo de MSI, pues, aunque algo inferior en el rendimiento durante las pruebas, tiene un coste menor que el resto de propuestas y ofrece un nivel de calidad sobresaliente. Además, no podemos olvidar que incluye el chip Lucid Hydra, que permite combinar diferentes gráficas con diferentes GPU sobre la misma placa.

Si no nos importa el precio y solo buscamos las máximas prestaciones, la elección se decanta por la Gigabyte P55A-UD6, una placa que incluye prácticamente todo lo que podamos necesitar tanto a nivel de conectividad, como de tecnologías de última generación. Por último tenemos la Asus P7P55D-E PRO, que quizá sea la más equilibrada de las tres: ofrece un precio intermedio, un nivel de calidad y tecnología similar, y unas prestaciones también destacadas, sobre todo en las pruebas con USB 3.0.

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Lo mejor: nivel de calidad y prestaciones

El elevado nivel de calidad y prestaciones de los modelos analizados, que ha hecho muy complicado ajustar las valoraciones y decidir qué placas recibían nuestro sello de Producto Recomendado.

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Lo peor: chip USB 3.0 con resultados dispares

Las grandes diferencias de prestaciones que muestra la implementación de USB 3.0 entre unas placas y otras. Sorprende aún más si tenemos en cuenta que el chip utilizado siempre ha sido el mismo.