Siete sobremesas al alcance de todos los bolsillos

El precio sigue siendo una de las variables más relevantes. Pero al mismo tiempo que un precio reducido es siempre deseable, también éste influye en la calidad y en el rendimiento de los componentes

Manuel Arenas

Siete sobremesas al alcance de todos los bolsillos

26 octubre 2009

La democratización de la tecnología

En un tiempo como en el que vivimos, cuando los ordenadores son moneda de uso corriente y los precios abarcan desde apenas 200 euros hasta más de 3.000, con procesadores de uno hasta cuatro núcleos, memoria desde 512 Mbytes hasta 12 Gbytes o discos duros desde 160 Gbytes hasta varios «teras», es preciso congelar alguna de las variables que definen la identidad de los ordenadores para poder hacer una buena foto donde se vean reflejadas propuestas de interés para quienes estén buscando un equipo para su casa o su negocio personal o pequeña empresa. En este caso, la variable «congelada» en la ecuación ha sido el precio, con un límite superior de 499 € para equipos sin monitor.

De este modo, se aísla lo que es «la CPU» o la torre propiamente dicha. Este límite superior, en la práctica, hace que las configuraciones estén dimensionadas para acercarse lo más posible a este límite de precio, de modo que, al final, se han conseguido siete configuraciones de las que a priori sólo conocemos que no superan esa barrera presupuestaria.

Una barrera que se puede calificar como económica, dejando de lado los precios ultrarreducidos de configuraciones por debajo de ese precio. El monitor y otros accesorios quedan a la elección de los usuarios, aunque no es de extrañar que ya se disponga de estos componentes como herencia de otros equipos que se hayan renovado.

csystems-IMG_3316

Propuestas muy distintas
Otra de las bases sobre las que se asienta una comparativa con la variable «precio» fijada de antemano, y concretamente con un precio ajustado, es la de no hacer concesiones en el apartado de la calidad. Los usuarios tienen el derecho de obtener productos totalmente funcionales, con sus garantías correspondientes y sin fisuras en el acabado o la calidad de los componentes. Y, en este sentido, la respuesta por parte de los fabricantes ha sido unánime, con propuestas bien presentadas, con su documentación correspondiente, el sistema operativo instalado y todo el hardware operativo.

O casi todo, con la excepción de la tarjeta gráfica en Packard Bell y Visa, con las que no se pudieron completar los benchmarks, aunque sí recurriendo a las tarjetas de vídeo integradas. La variedad de soluciones presentadas por los fabricantes refleja bien la situación de la tecnología actual que proporciona soluciones muy diversas para resolver una misma necesidad. Sin ir más lejos, los formatos de las cajas abarcan desde miniaturas como la de Packard Bell hasta los formatos semitorre clásicos. Los procesadores son de dos, tres o cuatro núcleos.

La capacidad de los discos varía también de una propuesta a otra, así como las soluciones gráficas que van desde las integradas hasta tarjetas tan potentes como la Radeon 4670 de c-system. De todos modos, dentro de este presupuesto comedido no hay demasiado lugar para la especialización en áreas como el rendimiento gráfico o la potencia de procesamiento.

Es cierto que hay procesadores Core 2 Quad con cuatro núcleos, pero con velocidades comedidas y una cantidad de memoria caché inferior a la de los procesadores de gamas más altas y extremas. En valor absoluto, el rendimiento que se obtiene es bueno, pero en aquellos casos donde se necesite la solución más rápida, estas propuestas se quedarán fuera de cualquier proceso de selección.

Una estrategia posible es la de comprar ahora un ordenador básico para ir ampliándolo después con componentes que rindan mejor. De todos modos, si este es el caso, hay que prestar atención a detalles aparentemente irrelevantes o que en condiciones normales pasarían desapercibidos.

La caja tendrá que tener espacio libre para instalar nuevos componentes, ya sean de altura completa o media altura para el caso de tarjetas de expansión PCI o PCI-Express, o bahías para instalar discos duros o unidades de almacenamiento óptico.

También es importante la fuente de alimentación, de modo que tenga margen de maniobra para alimentar periféricos nuevos. No sólo importa la potencia total que entregue, sino la distribución de la misma. En este apartado, es donde la mayoría de los fabricantes se relajan, con modelos bien dimensionados para la potencia que tienen que entregar a los equipos, pero justitos para pensar en instalar componentes adicionales de gamas altas.

En el supuesto de la ampliación futura, otro elemento delicado es el procesador. Las placas base están pensadas para alojar CPUs con un zócalo concreto, como el LGA 775 de Intel, pero los procesadores nuevos no siempre mantienen esta compatibilidad.

Los procesadores Core i7 de Intel, por ejemplo, tienen un zócalo con 1366 pines incompatible con el LGA775 y, por tanto, cualquier planteamiento en aras de la actualización del ordenador pasa por cambiar también la placa base con el consiguiente gasto adicional que puede acercarse en demasía al precio del equipo nuevo.

mountain-IMG_3279

Cuestión de tamaño
En cualquier caso, la filosofía de la ampliación futura presenta dificultades que complican su realización práctica. Las gamas de productos tienen una vida corta y los relevos generacionales son muy rápidos, de modo que la probabilidad de encontrar incompatibilidades a la hora de mejorar un equipo adquirido un año atrás es alta.

USB 3.0, la implantación de eSATA como solución para conectar dispositivos externos, la llegada de los nuevos procesadores de Intel como los rumoreados Core i5 (los procesadores Core «baratos») o incluso dispositivos que integren tomas de corriente incompatibles con los conectores de alimentación de la fuente de alimentación son circunstancias tecnológicas que sucederán y pondrán en desventaja a los equipos adquiridos ahora.

Así pues, lo mejor y más seguro es tomar una decisión de compra de acuerdo con las necesidades presentes sin comprometer virtudes que se pueden aprovechar ahora, pensando en potenciales mejoras en un futuro incierto. Si se necesita y se usa de forma intensiva, la amortización de estos (como máximo) 499 euros está más que asegurada.

Puede que busques prestaciones solamente, o un diseño compacto y atractivo, o un equilibrio entre tamaño y rendimiento, o, incluso, el consumo más ajustado. La tendencia, sin duda, es la de adquirir equipos tan comedidos en tamaño como sea posible, aunque siempre velando porque esa reducción de tamaño no comprometa el rendimiento o el nivel sonoro.

Packard Bell, sin ir más lejos, exhibe un diseño rompedor «mono», pero el sonido que generan sus ventiladores internos es notorio. En las cajas «clásicas», el nivel de ruido está mucho más controlado. En cualquier caso, en esta ocasión, se da una medida del volumen de los equipos como ayuda para hacerse una idea de lo que ocupan realmente.

También tienes una medida de la potencia máxima consumida por los equipos durante las pruebas y otras relacionadas con el rendimiento, como Cinebench, donde se observa la mejora obtenida a partir de los procesadores multinúcleo, o Kribibench, que también mide el potencial de rendimiento del sistema procesador más chipset más memoria.

PC Mark Vantage y PC Mark 2005 son pruebas que extraen información menos enfocada en los componentes y más en las aplicaciones. Todos estos datos son un apoyo para cualquier decisión de compra y más en una comparativa con tantas opciones distintas.

Asus-box

Ningún nettop a la vista

A pesar de que el tope de 499 euros entra dentro de la categoría de «económico», ninguno de los fabricantes ha apostado por los nettops como candidatos para esta comparativa. De todos modos, no se echan de menos en absoluto. Los nettops son equipos económicos, sin duda, pero implícitamente presentan limitaciones más allá del precio en ámbitos tan sensibles como el rendimiento o las posibilidades de ampliación.

Los nettops son excelentes en lo que a tamaño se refiere, con equipos sumamente compactos, que, además, consumen poca energía y apenas hacen ruido. Ahora bien, el rendimiento de un procesador Atom es simbólico si se compara con un Core 2 Quad o un Phenom X3, por ejemplo. Además, no todos los procesadores Atom son compatibles con sistemas operativos de 64 bits, ni los chipsets empleados en los nettops permiten instalar memoria demasiado rápida ni en cantidad.

Con Nvidia ION esta situación está mejorando, pero, a pesar de las mejoras en rendimiento gráfico o multimedia, si no se necesita que el tamaño sea especialmente comedido, las soluciones de tipo nettop no son las óptimas. O lo que es lo mismo: el único nexo de unión entre los PC de esta comparativa y los Nettop es la variable «precio».

En otros aspectos como el rendimiento, conectividad o ampliaciones, siempre y cuando no haya requerimientos especiales en cuanto a tamaño del equipo, la elección natural y lógica es el «PC de toda la vida». Desde el punto de vista del precio, un procesador Atom N330 de doble núcleo, por ejemplo, tiene un precio de 44 dólares en partidas de 1.000 unidades, mientras que un procesador Intel Pentium E5400 cuesta unos 85 dólares en partidas de 1.000 unidades, pero, a cambio de esos 40 y pico dólares, el nivel de rendimiento obtenido es varios órdenes de magnitud mejor en el caso del Pentium. Un procesador Phenom X3 8650 cuesta menos de 80 euros en tiendas retail y, de nuevo, no parece muy sensato sacrificar varios órdenes de magnitud de rendimiento para ahorrar unas decenas de euros.

La opinión de PC Actual: Múltiples soluciones para un mismo problema

Parece que los fabricantes se han puesto de acuerdo para diferenciarse unos de otros, pero siempre con unos criterios muy particulares y meditados. Las posibilidades de elección de los componentes y los diseños de las cajas son amplias y definen la identidad de estas siete máquinas. No están todos los que son, aunque sí están representadas marcas con una dilatada experiencia en el sector tecnológico.

La más «atrevida» ha sido c-system, con un equipo AMD Phenom X3 de tres núcleos junto con una tarjeta gráfica Radeon HD 4670, que permite obtener resultados combinados por encima de la competencia. Detalles como el teclado inalámbrico o el disco de última generación son también importantes.

La apuesta por el rendimiento del procesador está escenificada por los equipos Quad Core de DMI y Packard Bell, aunque el precio de un cuatro núcleos obliga a elegir componentes más modestos o menos actuales, como en el caso de DMI.

Packard Bell, por su parte, presenta una configuración interesante con un diseño muy atractivo, pero el elevado ruido en funcionamiento es un inconveniente, así como la complicada disposición de los componentes internos derivada de lo minúsculo del chasis.

Y, hablando de cajas, la Antec del equipo Mountain es una auténtica maravilla, sin que la elección de una Antec haya supuesto un sacrificio en otros aspectos. El procesador es convencional y todo está integrado en placa, incluyendo los gráficos, pero es una placa moderna con tecnologías muy solventes y que, además, contribuyen junto con la fuente 80+ a que el consumo sea el más comedido de la comparativa junto con el volumen, que también es el más reducido.

El asalto de los 64 bits
Mountain es uno de los tres ordenadores que tiene instalado un sistema operativo de 64 bits. Una tendencia en alza un tanto obligada por la instalación de cantidades de memoria por encima de los tres gigas y pico que detecta Windows Vista 32 bits.

Otro elemento que irrumpe con fuerza es la conexión eSATA. El rendimiento es superior al de las conexiones USB 2.0 y los discos duros o las memorias flash se pueden conectar y desconectar «en caliente». c-system, Mountain o Packard Bell cuentan con eSATA entre sus repertorios de conexiones.

Por su parte, el apartado gráfico presenta casi tanta diversidad en esta comparativa como el de los procesadores. La apuesta por la integración es casi unánime, aunque preferiblemente acompañados por una tarjeta dedicada. En el equipo de HP, esta táctica se lleva hasta el extremo «tapiando» literalmente la conexión VGA integrada en placa.

c-system vuelve a ser el elemento discordante al usar solo una excelente Radeon HD 4670, mientras que Mountain apuesta exclusivamente por los gráficos integrados, así como DMI y Phoenix; estos dos con una tecnología veterana y con problemas para competir con las tarjetas gráficas integradas más recientes.

Y, hablando de problemas, hay que comentar que los discos Seagate de la serie Barracuda 7200.11 no las tienen todas consigo y el fabricante ha tenido que publicar un firmware para subsanar algunos. Si puedes, intenta que el disco sea de otra serie, como la más fiable 7200.12 que c-system o Mountain integran.

LO MEJOR
Las excelentes configuraciones que han llegado
El cuidado con el que se han elegido las configuraciones. Todo un desfile de procesadores, tecnologías gráficas o diseños al servicio del usuario. Cada uno en su estilo presenta argumentos interesantes. El bajo consumo de modelos como Mountain o HP sin renunciar a un buen rendimiento de procesador o en gráficos. La cantidad de memoria instalada, así como el tamaño de los discos, que no es un problema en muchas de las configuraciones gracias a las reducciones en los precios de estos componentes.

LO PEOR
La integración de placas, el ruido y el tamaño de las cajas
En el apartado negativo, está la integración de placas con chipsets bastante veteranos en casos como Phoenix, DMI o HP, sobre todo cuando no se incluyen tarjetas gráficas dedicadas. El ruido de configuraciones como la de Packard Bell o el excesivo tamaño de cajas como la de Phoenix o c-system. En el caso de la presencia de gráficos dedicados y gráficos integrados, pueden surgir problemas si la BIOS se resetea y el usuario no sabe cómo recuperar la configuración óptima.

Temas Relacionados
Loading...