Sistemas de almacenamiento para reproducir archivos multimedia

En ocasiones los fabricantes de ciertos dispositivos descubren aplicaciones para ellos que aumentan su versatilidad. Es el caso de los discos duros multimedia, soluciones basadas en dispositivos que pueden conectarse a la TV o al equipo HiFi y reproducir todo tipo de archivos de vídeo y audio

Sistemas de almacenamiento para reproducir archivos multimedia

20 marzo 2008

Así, convertiremos un dispositivo que soluciona nuestros problemas de almacenamiento en un reproductor capaz de almacenar muchas horas de vídeo y música y muchos miles de fotografías. Y todo controlado cómodamente mediante un mando a distancia. En la actualidad, los contenidos audiovisuales, tanto los vídeos y películas como las canciones y las fotografías, se almacenan en formato digital e incluso es posible adquirir estos contenidos directamente desde Internet.
En la actualidad aún es habitual tener nuestra videoteca en formato DVD y nuestra discoteca en soporte CD, pero los hábitos están cambiando más rápidamente y muchos ya tienen sus colecciones en MP3 o DivX evitando así tener que acudir a la estantería, coger el disco, introducirlo en el reproductor... Lo que nos proponen los discos duros multimedia, entre otras muchas cosas, es que almacenemos todas nuestras películas, canciones y fotos en un solo disco que conectaremos al televisor y a la cadena de música, de forma que para ver una película o escuchar música los pasos sean mucho más sencillos.
Discos duros y formatos comprimidos
El disco duro externo es el soporte ideal para almacenar contenidos multimedia. Dado el gran tamaño que suelen tener estos ficheros, sobre todo si se trata de vídeo, un disco óptico sólo puede contener una cantidad limitada de estos archivos, mientras que en un disco duro con una capacidad aceptable es posible almacenar una buena cantidad de ellos. Es posible, además, aprovechar mucho más el espacio utilizando formatos comprimidos para los contenidos, como DivX/MPEG4 y MP3.
La diferencia fundamental del disco duro multimedia frente a un modelo externo destinado simplemente al almacenamiento es la capacidad de reproducir formatos de audio y vídeo, además de mostrar fotografías en pantalla. Para conseguirlo, el disco contiene un pequeño sistema que se basa en un procesador multimedia y se ocupa de descomprimir y decodificar esta clase de ficheros. Que la calidad de las reproducciones sea mayor o menor dependerá de la potencia de este procesador y de la memoria asignada para estos procesos. También, como podéis ver en el recuadro adjunto, existen procesadores capaces de descomprimir formatos de vídeo en alta definición, para lo que se necesitará un integrado más potente y aún más memoria dedicada para el proceso, además de las conexiones adecuadas para que podamos disfrutar de la máxima resolución de la que son capaces estos archivos.
Una de las comprobaciones más importantes a realizar a la hora de adquirir uno de estos dispositivos, sobre todo si vamos a utilizarlo principalmente para la reproducción de vídeo, es conocer la lista de formatos admitidos por el sistema, así como la compatibilidad con pistas multilengua, sonido envolvente y subtítulos. Tendremos que comparar esa lista de funcionalidades con nuestras necesidades para ver si el producto se adapta a lo que necesitamos.
Hay que prestar atención también a las versiones, procurando que el disco pueda reproducir las más actualizadas de los ficheros comprimidos. Si queremos almacenar nuestra videoteca de DVD, también tendremos que comprobar que el sistema es compatible con los ficheros VOB, resultado de extraer el contenido de los discos, y si permite navegación por los menús y otras funciones que podamos necesitar. Hay que tener en cuenta que para almacenar los DVD vídeo en el disco duro necesitaremos un programa de «ripeo» que extraiga su contenido desde el disco. En ocasiones, esta herramienta es proporcionada por el fabricante pero, en caso contrario, tendremos que buscar uno por Internet.
Dado que el mundo de la compresión de audio y vídeo se mueve constantemente y se lanzan nuevos formatos con nuevas posibilidades, es importante que nuestro disco duro multimedia disponga de un firmware actualizable. Si el procesador multimedia es lo suficientemente potente, el fabricante del disco duro puede desarrollar el software adecuado para que el disco sea capaz de reproducir formatos que vayan apareciendo en el futuro.
No todos los fabricantes renuevan el firmware de sus productos con asiduidad, por lo que es conveniente entrar en contacto con otros usuarios y compradores para comprobar si el servicio técnico ofrece actualizaciones periódicas o si éstas son compatibles con las de otros productos que utilizan un hardware análogo, cosa que pasa en bastantes ocasiones. En cuanto a los formatos de audio, la compatibilidad es bastante más sencilla, aunque tendremos que comprobar que no vamos a tener problemas de compatibilidad con los sistemas de protección de derechos de autor. En lo que respecta a las imágenes, será bueno comprobar los formatos admitidos y la resolución con la que podemos visualizarlos. Normalmente la compatibilidad con JPEG será suficiente.
Conexiones de datos
Otro apartado importante cuando se elige un disco duro multimedia es el de las conexiones. La presencia de éstas nos dará, además, pistas de las prestaciones que ofrecerá el dispositivo. En primer lugar nos centraremos en las conexiones de datos, esto es, las que nos permitirán intercambiar ficheros con ordenadores u otros dispositivos.
Muchos discos duros multimedia disponen de conexión USB 2.0 cliente; es decir, que funcionan como periférico USB para que puedan ser utilizados como un disco duro externo normal. No es habitual encontrar conexiones FireWire o eSATA en estos dispositivos, ya que su función principal no es la de servir de sistema de almacenamiento auxiliar conectados a un ordenador. Conectarlo al ordenador vía USB y pasar los ficheros que queramos almacenar y reproducir más adelante es la forma más rápida y directa de almacenar ficheros multimedia en el disco. La mayoría de los discos de este tipo disponen además de conexiones USB 2.0 servidor o anfitrión (host) que permiten la conexión de discos duros o memorias de estado sólido. De esta forma podremos reproducir ficheros almacenados en otros soportes o copiar el contenido de los mismos al disco duro multimedia. También se ofrece en ocasiones un lector de tarjetas de memoria, una función muy útil si queremos volcar las fotografías de nuestras tarjetas directamente a la unidad sin tener que pasar por el PC.
Otra forma de conexión es mediante red local. Los discos multimedia utilizan los mismos sistemas que los discos externos en red, y ofrecen servidor FTP o compatibilidad con NAS o Samba para el intercambio de ficheros. Las conexiones pueden ser por cable Ethernet, normalmente a velocidad de 10/100 Mbits, o mediante red inalámbrica WiFi.
A través de la red no sólo se pueden almacenar ficheros en el disco multimedia para su reproducción: el software de algunos modelos permite reproducir directamente desde ordenadores y otros dispositivos en red a través de streaming. De esta forma no es necesario realizar la copia, sino que los contenidos se verán en pantalla o escucharán a través del equipo de música sin necesidad de copiarlos de un lado a otro. Las conexiones de red sirven también para que ciertos modelos de discos duros multimedia puedan conectarse a Internet. Algunos disponen del software necesario para navegar por páginas web, descargar ficheros multimedia e incluso ver televisión o escuchar radio en directo a través de la red.
Conexiones audio/vídeo
Para poder disfrutar de la reproducción de archivos de audio y vídeo o imágenes necesitaremos conectar nuestro disco multimedia a un televisor y a una cadena de música. Las conexiones que ofrecen estos dispositivos son similares a las que incorpora cualquier reproductor. Las más básicas son las de vídeo compuesto y euroconector, que puede incorporar en ocasiones la posibilidad de llevar señal RGB, de más calidad que la de vídeo compuesto. También suele ofrecerse la conexión por S-Vídeo, con algo más de calidad que la de vídeo compuesto. Los modelos de mayor calidad ofrecen conexiones digitales DVI, para monitores, y HDMI, apta para pantallas planas y que incorpora también la señal de sonido. En ocasiones se incorpora un adaptador para convertir la conexión DVI a HDMI. Estos conectores son los que permitirán la reproducción de contenido en alta definición. Para obtener señal de alta definición es posible utilizar la señal por componentes si el dispositivo ofrece estas conexiones.
También hay discos capaces de realizar funciones de upscaling, es decir, convertir una señal de baja definición para que pueda visualizarse en un monitor de alta definición. Es un proceso matemático que no aumenta la resolución de la imagen pero sí el número de puntos que ocupa en pantalla. En ocasiones también se incorpora conexión para monitor RGB, que también puede utilizarse, si nuestro televisor dispone de dicha entrada, para presentar imágenes en alta resolución.
En el apartado del sonido todos los sistemas ofrecen una salida estéreo a mediante dos conectores, uno por canal, y a través del euroconector. Para el sonido envolvente se suele ofrecer bien la conexión óptica bien la conexión coaxial, que podremos utilizar con nuestro equipo de música. En raras ocasiones el dispositivo dispone de descodificador propio y ofrece conexiones para cada uno de los canales para que sólo tengamos que conectar unos altavoces.
Otras características
Otros puntos a tener en cuenta cuando queramos elegir nuestro disco multimedia comienzan por comprobar que éste sea silencioso. Estos dispositivos suelen llevar un sistema de refrigeración por ventiladores que si es demasiado ruidoso puede molestar. Máxime si tenemos en cuenta que el disco estará cerca del televisor y de los altavoces con lo que puede perjudicar la calidad del sonido que estamos escuchando.
Lo ideal, además de revisar las especificaciones del fabricante en cuanto al nivel de ruido emitido, será comprobar en la tienda el sonido que emite el modelo que nos interesa. Si es posible realizar la prueba en plena descompresión de archivos de vídeo complejos, pues ciertos sistemas al aumentar la carga del proceso (y por lo tanto el calentamiento) aumentan la velocidad del ventilador. Al mismo tiempo tendremos que asegurarnos de que el sistema está lo suficientemente refrigerado, pues además del calentamiento propio del disco duro hay que pensar que estos dispositivos contienen pequeños ordenadores que se ocupan de la descompresión y que también precisan disipar el calor.
Otro elemento muy importante es el mando a distancia, que tiene que disponer de las funciones necesarias, no ser demasiado engorroso y tener la suficiente sensibilidad para no tener que realizar acrobacias para que la señal llegue al dispositivo. Suele resultar útil que el disco disponga de los indicadores necesarios en la parte frontal para comprobar su estado. Algunos incluso ofrecen una pequeña pantalla para que podamos comprobarlo con mayor detalle. El diseño es más importante en el caso de estos discos, ya que tendrán que convivir en el salón con otros dispositivos multimedia y hay que procurar que su aspecto no desentone. También hay que fijarse en el espacio que ocupan y que la orientación pueda adaptarse. Una característica muy importante es que el software que incorporan estos sistemas para la reproducción multimedia sea el adecuado, y que el entorno sea intuitivo y fácil de utilizar.
Entre otros puntos nos tendremos que fijar en la posibilidad de crear carpetas y mover archivos, de crear listas de reproducción, de incorporar subtítulos, la facilidad para actualizar el firmware, el aspecto y funciones del reproductor de música... En cuanto al reproductor de vídeo es necesario fijarse en sus posibilidades. Debe disponer de parada, avance y retroceso normal y rápido, función goto para avanzar o retroceder la reproducción hasta un punto concreto, selección de banda sonora... Todo esto para todos los formatos de vídeo comprimido o para los que vayamos a utilizar. También tendremos que fijarnos en las funciones de intercambio de ficheros y de su facilidad de uso. Muy importante, si el dispositivo se conecta a la red, es comprobar la facilidad de configuración y qué protocolos puede utilizar (NAS, FTP, Samba).
Es conveniente revisar las funciones de configuración de vídeo y audio para poder sacar todo el partido a las características del sistema. La mayoría de estos dispositivos pueden adquirirse sin disco o el mismo puede sustituirse en caso de que se nos quede pequeño. En ese caso es bueno tener en cuenta la facilidad de instalación del mismo.
Discos externos y alta definición
Aunque todavía no parece haber explotado definitivamente, los contenidos de vídeo en alta definición ya comienzan a estar disponibles, sobre todo a través de los formatos Blu-ray y HD DVD. Si disponemos de películas en estos formatos y, tal y como hemos dicho, uno de los objetivos al adquirir nuestro disco duro multimedia es el de prescindir del engorro de los discos ópticos, necesitaremos equipos que sean capaces de almacenar y descomprimir este tipo de formatos. Para poder descargar un disco Blu-ray o HD DVD y visualizar su contenido, el disco duro debe ser capaz de descomprimir el formato H.264/AVC High Profile.
Gracias a este sistema, podremos visualizar vídeos en formato 1080p (es decir, 1.080 puntos de resolución vertical). Se trata de un sistema de compresión muy avanzado, que por lo tanto, precisa de un procesador bastante potente y de una buena cantidad de memoria. En la actualidad los procesadores de Sigma Design 8623 y superiores suelen ser la solución adoptada. El inconveniente es que estos dispositivos son más potentes y, en consecuencia, más caros. Como alternativa, podemos convertir en nuestro ordenador el vídeo codificándolo mediante otro formato con algo menos de calidad pero menos exigente desde el punto de vista del hardware, como el WMV HD y versiones de DivX de alta resolución. Algunos modelos de discos externos multimedia son capaces de reproducir estos archivos pero no disponen de la potencia suficiente para hacerlo con los codificados con H.264/AVC High Profile.
HTPC frente a discos multimedia
Una alternativa a los discos duros multimedia son los llamados Home Theatre PC o Media Center, ordenadores diseñados para el Cine en Casa. Estos PC suelen disponer de un sistema operativo específico, como Windows Media Center Edition o versiones especiales de Linux, aunque también pueden funcionar con un sistema operativo tradicional y un programa especial. Este sistema permite controlar el ordenador con un mando a distancia y desde éste lanzar la reproducción de ficheros multimedia, además de otras funciones. El usuario, de esta forma, estará frente a un entorno parecido al que aparecería si utilizara un disco duro multimedia, pero con todas las posibilidades adicionales que ofrece un ordenador. Dentro de estas funciones podríamos destacar la ejecución de programas fuera de la reproducción multimedia (ofimática, juegos…) o la navegación avanzada por Internet.
El diseño de estos ordenadores se ha ido reduciendo gracias a la utilización de componentes especiales de reducido tamaño y al uso de carcasas que imitan en diseño y dimensiones otros dispositivos de salón como reproductores DVD o amplificadores. Dentro de las ventajas de utilizar un ordenador como centro de nuestro cine en casa, en vez de un disco duro multimedia, está una mayor versatilidad al poder actualizar los reproductores sin necesidad de esperar actualizaciones de los fabricantes, y las posibilidades de ampliación, aunque reducidas con respecto a un ordenador normal en el caso de que esté equipado con componentes especiales. Dentro de las desventajas, la principal es el precio, junto con que ocupa bastante más espacio y es más ruidoso que un disco duro multimedia.