Sistemas cooperativos

La oferta actual es inmensa: Windows XP, Windows Vista o las nuevas y espectaculares distribuciones de Linux, como Ubuntu y openSUSE. Os mostramos distintas opciones para que estos SO coexistan dentro de un mismo PC y no tengas ningún problema a la hora de instalarlos y hacerlos funcionar correctamente

Sistemas cooperativos

12 agosto 2008

Si eres un inquieto y te gusta enredar y probar cosas nuevas en tu equipo, seguramente tienes experiencia en esto de instalar varios sistemas operativos dentro de una misma máquina. Sin embargo, si ésta es la primera vez que te enfrentas a un problema semejante, te damos las claves y sobre todo, distintas opciones para que esta tarea sea lo más llevadera posible y no sufras en el intento.

 

Desde la instalación física de estos sistemas hasta la virtual, tocaremos distintos palos e intentaremos que no desesperes y completes esta misión de una manera plenamente satisfactoria.

 

Un solo disco

 

Empezamos con uno de los escenarios que se dan con más frecuencia: usuarios que deseen instalar únicamente varias versiones de Windows en el disco duro de su equipo.

 

* Microsoft en solitario y desde cero

Windows Vista ya es toda una realidad y ha cumplido un año de existencia. Muchos son los equipos que lo traen instalado por defecto y el Service Pack 1 recién aparecido parece que ha solucionado algunos de los problemas más preocupantes que traía de serie.

 

El problema principal que se nos puede presentar a la hora de hacerlo convivir con otras versiones de Windows puede derivar principalmente del nuevo método de inicio ideado para él, denominado Bootmgr. Éste se encarga, básicamente, de analizar el archivo Boot.ini decimal codificado en binario de Vista (BCD) y mostrar en pantalla los distintos sistemas instalados a través de un sencillo menú de arranque. Eligiendo uno u otro, seremos capaces de iniciar el SO deseado.

 

Pero, es muy importante recalcar que solamente a través de este gestor podremos acceder a cualquiera de ellos. Y es que, tradicionalmente, en antiguas versiones de Windows, se utilizaba otro programa de nombre Ntldr y cuyo cometido era también el de analizar el fichero Boot.ini y continuar con el arranque deseado.

 

Resumiendo un poco, la secuencia correcta a la hora de iniciar un PC en el que tenemos varias versiones de Windows, incluyendo Vista, es la siguiente: en primer lugar, la BIOS se encarga de acceder al MBR (Master Boot Record o Registro Maestro de Arranque), donde se encuentra una tabla con las distintas particiones y un código específico que se carga en memoria y analiza las particiones primarias activas del disco duro.

 

Seguidamente, será la partición de Vista la encargada de continuar con el proceso de arranque y carga en memoria Bootmgr. Este gestor nos muestra en pantalla las distintas instancias instaladas y, si elegimos continuar con el arranque de Windows XP, por ejemplo, transferirá el control a Ntldr, finalizando de esta manera el proceso.

 

Por tanto, a la hora de instalar diferentes operativos de Microsoft es muy importante respetar escrupulosamente el orden, yendo desde la versión más antigua hasta la más moderna para asegurar la compatibilidad. Para ello, lo primero que hay que plantearse es el espacio que vamos a necesitar para cada una de las instalaciones.

 

Lo más recomendable sería disponer de tres particiones dentro de nuestro disco duro: la primera, reservada para Windows XP, por ejemplo, la segunda, para Vista y la tercera común a los dos, donde podremos disponer de todos nuestros datos y ficheros ajenos al operativo y accesible desde cualquiera.

 

Para crearlas, lo más sencillo es hacerlo a medida que vamos instalando los sistemas operativos. Por ello, nos pondremos con Windows XP primeramente. A continuación, selecciona el espacio donde vas a instalarlo y pulsa C para definir exactamente su tamaño deseado. Entonces, procedemos a seleccionar el sistema de ficheros que se va a utilizar (te recomendamos NTFS) y, de esta manera, completar el proceso de instalación. El siguiente paso es instalar Windows Vista. De nuevo, iniciamos el proceso arrancando desde el DVD correspondiente y aceptamos hasta llegar a la pantalla de Instalar Windows.

 

Elige el tipo de instalación Personalizada y selecciona el disco donde se va a llevar a cabo este proceso. En ese momento, debes utilizar Opciones de unidad y Nuevo para definir el tamaño de la partición siguiente donde se instalará Vista. Completados los cambios, pulsa Aplicar y finaliza el proceso.

 

Después de realizar todos estos pasos, podrás disfrutar de un sistema de arranque dual desde el cual serás capaz de acceder tanto a un SO como al otro. Ya solamente queda, desde Windows Vista por ejemplo, definir una tercera partición en el espacio físico sobrante para almacenar los datos. Te recomendamos igualmente que utilices un formato NTFS, mucho más moderno y provechoso que FAT32.

 

* Si partes de Vista

Como hemos dicho anteriormente, la mayoría de los equipos que se venden en la actualidad lo hacen con Windows Vista en su interior. Si queremos instalar  posteriormente XP y pretender que los dos sistemas coexistan, corremos el riesgo de corromper el MBR y, por tanto, el acceso a Bootmgr, por lo que no podremos arrancar Windows Vista.

 

Para solucionar este problema una vez instalado XP, arranca tu equipo utilizando el DVD de Vista y elige la opción de recuperación. Luego, escoge Símbolo del sistema y accede a la unidad óptica. Una vez en ésta, posiciónate en el directorio boot mediante cd boot. El siguiente comando a utilizar será bootsect.exe /NT60 All, que restaurará el MBR para que apunte de nuevo a Bootmgr. Accede a la unidad lógica donde se encuentra instalado Windows Vista (normalmente C) y al directorio Windows/ System32.

 

Es el momento de crear manualmente una entrada en el BCD para arrancar en este caso Windows XP. Para ello, usa los siguientes comandos: bcdedit /create {ntldr} –d “Windows XP”, pulsa Enter; bcdedit /set {ntldr} device partition=x: donde x es la partición activa y pulsa Enter; bcdedit /set {ntldr} path ntldr y pulsa Enter; bcdedit /displayorder {ntldr} –addlast y pulsa Enter. Finalmente, reinicia el equipo.

 

* Windows y Linux

En el caso en el que necesites tener instalados simultáneamente tanto sistemas operativos de Microsoft como libres, te recomendamos instalaciones limpias de todos ellos. Ésta es, sin duda, la mejor opción a la hora de afrontar este tipo de proyecto. Igualmente, elegiremos los sistemas Windows como primeros candidatos para instalar en nuestro disco duro y siempre en orden decreciente de antigüedad: primero, los menos modernos para finalizar con Vista suponiendo que deseamos incluirlo.

 

De este modo, nos aseguraremos la compatibilidad en el arranque que os hemos explicado en uno de los puntos anteriores. Una vez realizado este proceso, es hora de empezar con Linux. Este tipo de operativos, y sobre todo aquellas distribuciones que contemplan GRUB como gestor de arranque (Ubuntu, por ejemplo), son mucho más flexibles y fáciles de configurar que el resto. Una vez finalizada esta última instalación, podremos acceder a cualquier sistema operativo instalado, bien sea Windows o Linux, desde las entradas generadas por GRUB.

 

Recuerda que, cuando instales las distintas versiones de Windows, es necesario que lo hagas en particiones separadas. Estas particiones pueden ser primarias o extendidas. Si creamos cuatro particiones primarias en nuestro disco duro, no podremos dividirlo más, ya que este es el tope impuesto. Para conseguir hacer una división mayor, será necesario disponer también de alguna partición extendida en la que es posible alojar más particiones lógicas (hasta dieciséis).

 

Sin embargo, a la hora de instalar Windows es aconsejable hacerlo en particiones primarias (algunas de sus versiones incluso lo imponen), aunque Linux no necesitará este tipo de requisitos para funcionar con normalidad.

 

* Virtualización al poder

Para terminar este apartado de instalación de sistemas operativos en el mismo disco duro, os mostramos una de las soluciones que más de moda se encuentran hoy en día, totalmente recomendable siempre y cuando contemos con un equipo medianamente potente. Ésta no es otra que la virtualización.

 

Si tienes únicamente Windows o Linux instalado en tu sistema y no deseas modificar absolutamente nada, no tienes por qué renunciar a disfrutar de otros sistemas, eso sí, de un modo un tanto más limitado pero perfectamente operativo. El software de virtualización permite disponer de tantas máquinas virtuales corriendo simultáneamente en nuestro equipo como nos adita el hardware disponible y compartir entre todas ellas estos recursos de una manera equitativa. Dentro de cada máquina virtual, seremos capaces de instalar una gran variedad de sistemas operativos, desde los más conocidos hasta otros menos frecuentes como Solaris, MS-DOS o FreeBSD.

 

Dentro de este apasionante mundo disponemos tanto de soluciones comerciales como otras totalmente abiertas y gratuitas para Windows y Linux indistintamente. Formando el primer grupo brillan con luz propia VMware (atención, porque existe una versión reducida pero que funciona a la perfección denominada VMware Server y que es gratuita) y Parallels. Para más información os recomendamos que visitéis sus páginas web oficiales: www.vmware.com y www.parallels.com.

 

Por otro lado, dentro de las aplicaciones que podremos utilizar sin pagar un duro por ellas destacamos VirtualPC 2007 de Microsoft (www.microsoft.com/windows/products/winfamily/virtualpc/default.mspx), VirtualBox (www.virtualbox.org) e incluso KVM (http://kvm.qumranet.com/kvmwiki) o Xen (http://xen.org), sistemas que finalmente se han implantado en las últimas versiones de Ubuntu y SUSE Linux Enterprise, respectivamente, y que forman parte de sus nuevos núcleos.

 

Como veis, muchas son las opciones disponibles y desde aquí os invitamos a que las probéis para que, al final, os decantéis por la que mejor se adapte a vuestras posibilidades.

 

Varios discos duros

 

En este último escenario vamos a suponer que disponemos de varios discos duros instalados y que, además, nuestra placa base nos permite seleccionar el dispositivo desde el cual iniciar el arranque.

 

* BIOS de arranque múltiple

Este tipo de solución ofrece gran flexibilidad a la hora de integrar diferentes soportes físicos pertenecientes a equipos distintos sin tener que sacrificar los sistemas operativos instalados ni devanarnos los sesos para cargar un gestor de arranque que los contemple a todos. Lo único que deberemos tener en cuenta es la combinación de teclas con la que visualizar el menú de arranque proporcionado por la BIOS (normalmente alguna tecla de función como F8 o F12), seleccionar la opción de arrancar desde el disco duro y, acto seguido, elegir aquél que deseemos inicializar.

 

Sin embargo, existe aún otra posibilidad de contemplar todos estos discos y sistemas operativos y agrupar su arranque bajo el mismo gestor. Si una vez conectados todos los discos a nuestra placa instalamos un sistema Linux en alguno de ellos, GRUB o LILO se encargarán de chequear la totalidad de los mismos en busca de los sistemas presentes y elaborar una lista completa desde la cual seleccionar el operativo que queramos utilizar.

 

Para materializar esta alternativa, será necesario configurar nuestra placa base de una manera adecuada. En primer lugar, será aconsejable marcar como primer dispositivo de arranque (First Boot Device) el disco duro. En segundo lugar, dentro del apartado de prioridad de arranque en discos duros reconocidos (Hard Disk Priority) será necesario señalar como primario aquél en el que hayamos instalado finalmente la distribución de Linux indicada. De esta forma, al reiniciar nuestro PC, la BIOS se encargará de conmutar a ese disco duro automáticamente y el gestor de arranque de Linux hará el resto.

 

Wubi: Ubuntu sobre Windows

 

Si deseas probar la nueva versión de esta popular distribución de Linux (Hardy Heron u 8.04) y no quieres desinstalar tu Windows o, simplemente, no estás muy ducho en procesos como los de crear particiones y demás, te recomendamos esta sencilla aplicación denominada Wubi.

 

Funciona tanto en Windows 98 como en 2000, XP e incluso Vista, y la puedes descargar de manera totalmente gratuita desde http://wubi-installer.org. Solamente ocupa 1,1 Mbytes y, al ejecutarla, accederemos a una sencilla pantalla de configuración desde la cual elegiremos el espacio que queramos destinar a Ubuntu, el idioma, el nombre de usuario o la contraseña. Seguidamente, el propio programa se encargará de descargar una imagen del sistema operativo e instalarla de manera totalmente transparente en nuestro disco duro. Para desinstalarla, nada más cómodo que ir a Agregar y Quitar programas y proceder a su eliminación de manera ordinaria.

 

Otras opciones similares a ésta son Topologilinux (www.topologilinux.com) o Instlux (http://instlux.sourceforge.net). Se te acabaron las excusas para no probar Linux.