Análisis

Slackware 13.1, dirigido a usuarios avanzados

Desde la instalación, ya se aprecia que esta es una solución orientada a usuarios avanzados y con amplios conocimientos de Linux, ya que permite tener un completo control sobre lo que se instala

Javier J. Nieto

Slackware 13.1

26 agosto 2011

La simple obtención de la «distro» desde la sobria web oficial supone todo un ejercicio de preparación y conocimiento sobre lo que se quiere instalar. No existe la opción Live CD, tan solo la descarga de la ISO del DVD mediante Torrents o, en su lugar, la de los paquetes que queramos. Para ello, nos piden que analicemos, entre los 15 grupos en los que se ha dividido, qué paquetes queremos descargar.

Slackware es la distro más antigua en activo y, al igual que las personas de avanzada edad, tiene ciertas manías muy peculiares. Por ejemplo, la instalación está basada en pantallas de texto nCurses, aún usa el antiguo LILO en vez de GRUB y, malas noticias, no tiene un módulo que resuelva los vínculos cruzados o las dependencias, es decir, el usuario deberá instalar a mano los paquetes dependientes. Así, con la certeza de instalar solo aquellos paquetes que cubran necesidades, se asegura la estabilidad.

Software al gusto

El software que acompañará a la solución lo selecciona cada usuario. Sin embargo, llama la atención que no hay opción de cargar GNOME, aunque al menos sí nos deja instalar KDE 4.4.3. Por cierto, con KDE no esperes un amigable entorno gráfico desde el comienzo.

Slackware 13.1 logo

Slackware va a arrancar en modo consola y deberás iniciar a mano la sesión X para acceder al escritorio. El porqué de todo esto es bien sencillo. Slack­ware está pensado para usuarios avanzados que quieren tener un control absoluto sobre su máquina y lo que se instala y ejecuta en ella. Probablemente, estos usuarios no se pregunten por qué su sistema no arranca directamente en KDE, sino por qué las otras «distros» obligan a ejecutar un entorno de ventanas al arrancar.

No cabe duda de que Slackware proporciona una experiencia Linux que rememora aquellos Linux de floppys de los 90. El contraste con el resto de soluciones es tan fuerte que se podría decir que él solo representa una categoría diferente al resto.

Si Slackware es una distro a tu medida, probablemente ya lo sabes. Pero, si albergas alguna duda, entonces no lo es. Obviamente, no es un sistema pensado para el usuario doméstico, sino para los profesionales con alguna necesidad muy concreta o para ser un sistema servidor. El grado de conocimiento que exige no está al alcance de cualquier usuario, en contrapartida, el sistema serán sólido y fiable como una roca.

El lado servidor

Hasta ahora, todas las «distros» se habían analizado desde la perspectiva del usuario de PC, pero Linux siempre ha tenido una fuerte orientación servidora (según estudios copan más del 20% de cuota de mercado) y Slackware enfatiza esta faceta. Esa vocación no está motivada porque se incluyan todos los paquetes de servidores (SMTP, POP, http, DNS, etc…), sino, precisamente, por no incluir ninguno en la instalación por defecto y dejar que sea el usuario el que decida qué instalar y en qué especializar el servidor. Por supuesto, esto requiere de usuarios que tengan un buen conocimiento del sistema operativo.

Slackware 13.1 servidor

Rendimiento y pruebas

Dificultad de instalación: Regular
Reconocimiento de hardware: Muy bien
Resolución de dependencias: Mal
Actualización entre versiones: Bien
Panel de control: Bien
Ayuda off-line / on-line: Bien
Integración en redes Windows: Muy bien
Estabilidad y fiabilidad: Excelente
Innovación: Bien
Rendimiento: Excelente
Comportamiento global: Bien
Novedad destacable: Solo para expertos

Entorno

  • Adecuado para el hogar: 6,5
  • Adecuado como workstation: 9
  • Adecuado como servidor: 9,5
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