Spam: conviviendo con la basura

El spam constituye un problema de muy difícil solución. Su incidencia excede cualquier estimación: en un estudio realizado a finales de 2005 sobre cien millones de bandejas de entrada, llegaba a representar entre un 80 y un 85% sobre el total de mensajes recibidos

17 julio 2007

En números absolutos, se calcula que en febrero de 2007 se recibían en torno a los 90.000 millones de mensajes de spam por día, una cifra que no ha dejado de subir desde que, en 1978, Gary Thuerk, un agresivo ejecutivo comercial de la compañía Digital Equipment Corporation (DEC) tuvo el más que dudoso honor de convertirse en el primer spammer de la historia. Pensando que los usuarios de Arpanet lo apreciarían, envió información a 600 direcciones sobre el lanzamiento de uno de sus sistemas, el DECSYSTEM-20. La reacción que desató el envío fue sumamente drástica, incluyendo una fuerte queja de la Defense Communications Agency (DCA), gestora de Arpanet, expresada directamente al jefe de Gary, además de numerosos mensajes de protesta de los usuarios afectados. A día de hoy, si pretendiésemos invertir un mínimo de tiempo en cualquier tipo de procesamiento de spam, la enorme magnitud de tal tarea la convertiría en algo directamente imposible.