TeamViewer

Acapara las funcionalidades básicas de un escritorio remoto, nos permite acceder a distancia, reunirnos virtualmente..., y gratis, pero sin ánimo de lucro

19 abril 2008

Su enfoque es teóricamente diferente al de los demás, pues está concebido como un entorno para reuniones virtuales. De hecho, su versión comercial ofrece precisamente como características diferenciadoras la posibilidad de crear más de un canal simultáneo o de instalarlo en más de un equipo. Sin embargo, la opción gratuita ofrece básicamente lo que nos interesa: control remoto de nuestros PC desde cualquier lugar con conexión a Internet y sin necesidad de configuraciones, tocar el router o manejar el cortafuegos o los puertos.

 

En principio, cuesta un poco entenderlo, pero en realidad es sencillo: desde la zona de descargas de la Web nos haremos con el programa TeamViewer QuickSupport, que ejecutaremos en la máquina servidora. Este programa no requiere instalación, simplemente lo ejecutaremos y apuntaremos el ID y contraseña que nos mostrará en su ventana.

 

A partir de aquí, en la máquina cliente (desde la que nos conectamos) descargaremos el programa TeamViewer FullVersion. Esta aplicación nos dará la opción de insertar un ID concreto (el de la máquina remota), tras lo que nos solicitará la contraseña. Tras esto, se iniciará una sesión de control remoto, en la que podremos chatear, intercambiar archivos y controlar el PC remoto con bastante suavidad, poco retardo y buena velocidad. Eso sí, la versión gratuita mostrará diversos avisos indicando que se trata de una versión de uso no comercial.

 

El único problema es que, si cerramos el programa de la máquina servidora o la reiniciamos, no podremos volver a conectarnos a ella. Por ello, quizás no sea la mejor solución para usuarios intensivos del acceso remoto, pero sí idónea para dar soporte a personas esporádicamente.