La tecnología móvil cambiará nuestras vidas

De cara al usuario, el mensaje de este MWC’10 es optimista. Se nos abren muchos retos en cuanto a la manera de interactuar con nuestro grupo de amigos y familiares, con nuestros contactos y colaboradores. Igualmente, nuevas vías de expresión nos harán entender y comprender el mundo mejor. Todo ello en la palma de la mano

La tecnología móvil cambiará nuestras vidas

26 enero 2011

De cara al usuario, el mensaje de este MWC’10 es optimista. Microsoft parece haberse dado cuenta de que el teléfono no es un ordenador. Y aunque a primera vista ese argumento esgrimido durante la presentación de Windows Phone 7 es una perogrullada, lo cierto es que supone toda una declaración de principios.

Las diferencias en la experiencia de uso de un dispositivo móvil y de un PC son radicales, sobre todo a causa de la necesidad imperiosa de interactuar con el entorno cuando se está desarrollando una actividad profesional o personal fuera del entorno del hogar.

Además, ese entorno es cambiante e imprevisto. Tan pronto se puede necesitar tomar notas sobre algún dato, como hacer una foto y compartirla, como saber dónde estamos y a dónde tenemos que dirigirnos, como hacer una llamada de voz, mandar un mensaje de texto o de correo, o acceder a un recurso de Internet. O incluso todo a la vez.

Igualmente, las tecnologías de comunicaciones nos acercan otros entornos remotos a nuestra vera, como en el caso de las redes sociales, de modo que incluso estando en Barcelona podemos estar compartiendo experiencias con colegas, amigos o familiares de Madrid o al otro lado del mundo... que ya no está en los antípodas, sino en nuestras manos, de un modo virtual, pero tan tangible y real como la propia comunicación.

MWC21

Así, conceptos como la oficina móvil son reales ya mismo, y el acceso a recursos tan complejos como CRM, aplicativo SAP o grupos de trabajo no son un problema en un escenario de movilidad. Sea a través de un SmartPhone, de un Netbook, de un futuro SmartBook, de un MID… pero es y será posible.

Lo que realmente importa también, es tener una aplicación para cada necesidad, y no cien. Es cierto que el modelo de negocio de las tiendas de aplicaciones invita a la competitividad incluso más allá del sentido común. Pero no menos cierto es que está generando una cierta frivolidad a la hora de manejar esos programas, o incluso a la hora de programar. Los modelos de distribución de aplicaciones mixtos, con una tienda «oficial» y otras paralelas, puede ser una forma óptima de segmentar los perfiles de uso.

Es perfectamente legítimo pasarse la vida experimentando con aplicaciones de quita y pon. Pero quien busca herramientas que aumenten la productividad, y que resuelvan una necesidad concreta, preferirán repositorios de aplicaciones más selectivos en su origen. Aplicaciones que posiblemente sean más difíciles de programar porque requerirán de habilidades específicas y concretas de integración con los dispositivos móviles, con otros programas instalados en los dispositivos, las redes de comunicaciones, o la tan manida nube. El concepto de «Super App», por ejemplo, es una buena forma de decir «hay dos ligas en esto de las aplicaciones: la primera división y la segunda o incluso la tercera». Eso no significa que unas sean peores que otras. Sólo que hay diferentes formas de competir en el mercado de las aplicaciones para móviles.

Al usuario también le importa su seguridad y su tiempo. En esta edición no se ha hablado mucho de posibles riesgos relacionados con la seguridad y la privacidad. Pero será importante, a medida que el marketing se introduzca en el ecosistema de la movilidad. De momento, los anuncios, el marketing y otras formas de acceder a los usuarios con el fin de ofrecer (y obtener) información útil sobre sus intereses, se plantea desde el punto de vista del optimismo más absoluto. Pero nada impide que en un futuro haya «fisuras» que requieran de aplicaciones de filtrado y escaneo.

En principio la inteligencia de la movilidad reside en las redes de comunicaciones y los proveedores de contenidos, pero en los dispositivos móviles hay ya sistemas operativos potentes, susceptibles de instalar aplicaciones con acceso al hardware y a los recursos del sistema (y modificarlos sin nuestro consentimiento). Y además, las audiencias potenciales son de cientos de millones de usuarios; el cóctel perfecto para los desarrolladores de malware.

Kaspersky ha participado en esta edición de MWC’10 con su Mobile Security Suite, y ha anunciado características tales como el bloqueo remoto del terminal o la localización mediante GPS en caso de robo o pérdida. Se trata de funcionalidades que ya están contempladas en plataformas como Blackberry, pero que son siempre deseables de cara a una mayor seguridad en cualquier tipo de teléfono. No hay que olvidar que de momento, en un terminal móvil, hay sobre todo información y contenidos de índole privada y personal, a veces «muy» privada y personal.

MWC20

El diseño, la ergonomía y la estética son también parte consustancial de los terminales y dispositivos móviles. La mayoría de los fabricantes optan por las interfaces táctiles y multitáctiles, como en el caso del Samsung Wave, por ejemplo. Con acabados «slim», materiales técnicos en la medida de lo posible y atacando distintos tipos de usuario mediante variaciones en la diagonal de pantalla y el tamaño físico de los terminales.

Si el año pasado todo eran diagonales «enormes», este año se ha optado por la diversificación, con modelos grandes y otros más compactos y manejables. El X10 Mini de Sony Ericsson, por ejemplo, entra dentro de esta categoría de teléfono «manejable» pero con SO Android. De todos modos, a pesar de las mejoras en las interfaces táctiles, el teclado QWERTY tendrá que seguir coexistiendo con ellas para satisfacer las demandas de los usuarios más proactivos en tareas de mensajería y creación de contenidos, donde las teclas físicas siguen ofreciendo un resultado óptimo y evitan que el teclado virtual ocupe gran parte de la superficie de la pantalla.

La extensión del ámbito de uso de las tecnologías móviles a otros campos, más allá del de las comunicaciones tradicionales entre personas, para pasar al de las comunicaciones M2M (máquina a máquina) está abriendo las puertas a nuevos productos y modelos de negocios. En la actualidad este tipo de tecnología se usa, por ejemplo, en dispositivos de geolocalización, donde las comunicaciones GPRS bastan para enviar las coordenadas GPS a un servidor donde se realiza el seguimiento de objetos o personas.

Pero ahora llega el momento de ir más allá, y usar las comunicaciones móviles en áreas como la medicina, de modo que por ejemplo se pueda llevar un seguimiento remoto de las constantes vitales de aquéllos que deban usar este tipo de tecnologías por condicionamientos de salud.

La tecnología móvil cambiará nuestras vidas

Eso es innegable. Y ya lo ha hecho de forma notable casi sin darnos cuenta. El número de personas con las que interactuamos cotidianamente ha aumentado exponencialmente desde que las redes sociales han catalizado el desarrollo de nuevos entramados de colaboración y comunicación. Tal vez no sean «amigos» desde el punto de vista tradicional; pero tampoco son desconocidos o meros conocidos.

MWC18

La cantidad de información que tenemos en tiempo real es también abrumadora, y está creando nuevas necesidades y nuevas formas de expresión, al tiempo que favorece el desarrollo de la inspiración al poner en contexto múltiples datos y hechos aparentemente inconexos, pero que bien pueden dar pie a un «mashups» de ideas. En nuestras manos está que el cambio sea para bien o para mal, pero lo que es innegable es que sólo la posibilidad de que el cambio sea para bien, hace que merezca la pena arriesgarse.

En cuanto a su impacto en la industria, la consolidación de las tecnologías móviles pueden ser el revulsivo necesario para hacer que se cambien modelos de negocio tradicionales por otros capaces de satisfacer las necesidades de los usuarios del siglo XXI. La industria de los contenidos, por ejemplo, se puede beneficiar de la inmediatez del consumo de contenidos en movilidad, frente a la descarga tradicional diferida.

Las descargas son un atributo de los sistemas de sobremesa o domésticos, pero en movilidad el concepto de descarga se cambia por el de acceso. Y si bien es complicado crear un modelo de negocio alrededor de las «descargas», sí es más viable crearlo alrededor del «acceso». Combinando tecnologías de marketing con las de creación de contenidos para movilidad, se puede conseguir que una mayoría de los usuarios vea lógico pagar por el acceso a servicios. Y también no pagar por el uso de otros de tipo más «esencial», por supuesto, si son subvencionados vía publicidad.

Acceso y creación, porque los dispositivos móviles son también perfectos para la autoría de contenidos por parte de los usuarios. La interacción con el entorno cambiante que caracteriza a una experiencia móvil es la excusa perfecta para la autoría o la socialización de las experiencias vividas. El móvil puede llegar a ser un sexto sentido físico, que amplifique la realidad que nos rodea y también que nos lleve a compartirlo con otros, tanto en el ámbito de los negocios como en el personal. Como decía antes, sólo la posibilidad de que los cambios sean para bien, hace que merezca la pena arriesgarse.

Mobile World Congress Barcelona 2010