La televisión por Internet, el signo de los tiempos

La televisión ha dejado definitivamente de ser aquella caja tonta que ocupaba el centro del salón y está evolucionando vertiginosamente de la mano de la web y las redes sociales. Encima el consumidor pasivo, el espectador de toda la vida, también a mutado en «prodsumidor» creador y devorador de contenidos digitales

La televisión por Internet, el signo de los tiempos

26 febrero 2010

LA OPINIÓN DEL EXPERTO
Redes sociales, telefonía móvil, netbooks… y como denominadores comunes de la época que vivimos: Internet y un estilo de comunicación cada vez más audiovisual. Por ello, la televisión, como formato audiovisual estrella de las últimas décadas, se ha adaptado lógicamente a esta evolución tanto en lo que se refiere a tecnología de transmisión y reproducción como al soporte físico en el que se apoya. Y lo que es muy importante, también, ha modificado su relación con el espectador, que ahora realmente elije lo que quiere ver y cuándo quiere hacerlo.

La televisión ha dejado definitivamente de ser aquella caja tonta negra y voluminosa que ocupaba el lugar principal del salón y evoluciona cada vez más gracias a Internet. Llamémosle televisión por Internet, web tv, IPTV, agregadores de contenidos audiovisuales, etc., lo cierto es que las horas de vídeo que se «suben» a Internet crecen a ritmo vertiginoso.

Además, las notables mejoras que han experimentado en los últimos años los dispositivos de hardware y, sobre todo, la reducción exponencial del precio del ancho de banda (tanto del acceso como de la distribución de contenidos a través de Internet) han influido mucho en que los internautas vean, cada vez más, la televisión a través de sus ordenadores.

En concreto, según un estudio realizado por Orange y Barlovento, el 42% de los internautas españoles ven ya TV por Internet. A escala global, Multimedia Research Group predice que en 2013 la cifra de suscriptores a IPTV será de 81 millones. Cifras ciertamente contundentes.

Y es que la televisión IP supone acceder a una nueva experiencia, a una televisión personal, a una experiencia de vídeo bajo demanda, a espacios televisiones en parrilla, a emisiones en directo, etc. Así, la oferta crece y, además de la que han desarrollado las cadenas de televisión convencionales, son destacables los canales de televisión on-line que han puesto en marcha numerosas empresas e instituciones.

Estos canales constituyen para las organizaciones una vía adicional de estrechar vínculos con sus clientes, haciendo su oferta más atractiva y accesible. En este sentido, para que un proyecto de televisión on-line empresarial triunfe y tenga buena acogida, como es el caso de los canales de televisión por Internet de Paradores, BBVA, Cruz Roja, Turismo de Sevilla o La Liga de Fútbol Profesional, por citar algunos, se deben prestar atención a tres áreas principales: tecnología, contenidos y gestión.

Por una parte, es muy importante una elección de la tecnología más adecuada en cada caso, de modo que permita sacar el máximo partido de las capacidades de televisión lineal y de televisión a la carta, de emisiones en directo y de emisiones en diferido, de vídeo streaming o de descargas de vídeo, de televisión «en cerrado» y televisión «en abierto», de televisión basada en publicidad y también de televisión basada en el comercio electrónico.

Es importante resaltar que algunas tecnologías convierten a los nuevos entornos en simples commodities, al no aportar ninguna diferenciación sostenible sobre el resto. Y si convertimos nuestras tecnologías y, por tanto, nuestros entornos en commodities, lo que estamos haciendo realmente es tratar a nuestra audiencia como cualquier otro lo hace y, con ello, demostramos poco apego por el establecimiento del diálogo con nuestros espectadores, los nuevos «telenautas».

Nosotros somos conscientes de esta singularidad y por ello las tecnologías que ofertamos tienen unas ventajas diferenciadoras, de modo que enviamos los contenidos en una calidad adaptada a la conexión del usuario automáticamente, y encima de manera transparente para él. Además, trabajamos para que los contenidos sean accesibles, independientemente del dispositivo (ordenador, iPhone, smartphone, etc.) o la vía de acceso que el usuario desee utilizar (a través de un browser o directamente desde su cuenta de iTunes, etc.).

De este modo, conseguimos una imbricación tranquila de los nuevos entornos audiovisuales con los tradicionales entornos webs, de tal manera que no obligamos al usuario a elegir entre unos u otros. Nuestra tecnología hace que ambos enfoques se unan en beneficio del usuario y de las marcas.

Por otra, para que un proyecto de canal de televisión on-line tenga continuidad es decisivo planificar cuidadosamente los contenidos, de forma que cubran los objetivos previstos por la organización e interesar, atraer y/o fidelizar a un público determinado.

Nos encontramos ante la nueva figura del «prodsumidor», un consumidor que ahora tiene capacidad para producir contenidos, los cuales, en muchos casos, pueden ser de una calidad más que aceptable. Un consumidor exigente con una alta preparación y una alta capacidad para la auténtica selección de sus entornos de interés. Un consumidor que busca contenidos, más allá de las marcas; que busca contenidos allá donde estén, independientemente de quien los haya «subido» a la Red.

Finalmente, también de cara a conseguir un éxito sostenible, definir una gestión inteligente del canal, acorde con el negocio, se hace imprescindible. Nadie tiene la piedra filosofal para saber qué es lo que puede provocar la viralidad de un contenido, pero todos buscan la solución a esta quimera.

Pero no es la casualidad la que está detrás del éxito de los nuevos canales, sino la experiencia, el know-how y una adecuada gestión de contenidos, tecnologías y entornos on-line.

Por Raúl de la Cruz, CEO de Vivocom

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