Tendencias en el mundo de la telefonía

Tras una semanita recorriendo los entresijos del Mobile World Congress en Barcelona la pasada semana, nuestro corresponsal Manu Arenas nos desvela las tendencias más llamativas que van a marcar el compás de los próximos pasos a desarrollar por la industria en pos de la movilidad estilo «martini»

Tendencias en el mundo de la telefonía

26 enero 2011

Tras una semanita recorriendo los entresijos del Mobile World Congress en Barcelona la pasada semana, nuestro corresponsal Manu Arenas nos desvela las seis tendencias más llamativas que van a marcar el compás de los próximos pasos a desarrollar por la industria en pos de la movilidad estilo «martini» («estés donde quiera que estés y a la hora que estés»).

Redes más veloces

La evolución de las infraestructuras de comunicaciones móviles es un fenómeno imparable. En el futuro están las redes 4G que prácticamente están «a punto de caramelo» desde el punto de vista tecnológico. Otro tema, claro está, es el de la conveniencia y el de la necesidad real de tanto ancho de banda y el paso a las redes IP así que de momento habrá que pasar por las redes 3,5G, que desde luego no están nada mal: HSPA+ y sus variantes(++, o DC) alcanzan anchos de banda excelentes, y las «demos» de implementaciones basadas en estas nuevas redes no dejaban demasiado lugar a las dudas: los contenidos multimedia podrán entrar por la puerta grande en el portfolio de las ofertas de servicios y aplicaciones.

Además, como parte de esta evolución en la adopción de las redes de comunicaciones móviles, están empezando a conocerse más productos complementarios, como las Femtocells, que no son más que una especie de puntos de acceso WiFi, pero que cambian esta tecnología por 3G o 3,5G. De este modo, se puede seguir usando este tipo de conexiones, que en caso de problemas de cobertura podrán «tirar» de las «femtocélulas» para obtener la conexión.

En este caso, la conexión de datos de las femtocélulas proviene del proveedor de banda ancha que se tenga contratado, y está previsto que este tipo de soluciones lleguen al mercado residencial de forma generalizada, combinadas con tecnologías WiFi, routers o módems cable o ADSL. La ventaja frente a WiFi es la de poder continuar la experiencia 3G incluso en zonas donde no habría una calidad de señal nativa aceptable sin necesidad de hacer un cambio de tecnología de acceso. De momento, no parece que haya problemas burocráticos, donde el proveedor de banda ancha se cabree con el operador móvil que proporciona la Femtocell, que aprovecha esa infraestructura para conseguir un valor añadido para su oferta de movilidad.

MWC6

Desde un punto de vista general, una mayor velocidad de acceso siempre es deseable para minimizar el tiempo de espera delante del dispositivo móvil. En este escenario, lo que se busca es inmediatez, velocidad de respuesta y la consecución de las actividades que se estén llevando a cabo desde el móvil. La mera carga de un mapa en pantalla, o el envío de un documento o una imagen, o un correo, precisan de una agilidad mucho mayor que en un ordenador de sobremesa para casa.


El límite, de momento está experimentalmente en las redes 4G con más de 112 Mbps de velocidad de bajada, aunque lo normal será que los operadores limiten la velocidad con fines comerciales, más que tecnológicos. Telefónica, por ejemplo, con su 3G Box, ha limitado la velocidad a 10 Mbps de bajada y 2 Mbps de subida. 3G Box es una solución de almacenamiento on-line de hasta 1 Tbyte, que usa un módem USB HSPA+ para ofrecer una experiencia de uso tan rápida, que el usuario creerá que la unidad de disco es local en vez de remota «en la nube».

Otras iniciativas que necesitan de una conexión rápida y con una buena velocidad de respuesta, son precisamente las de los Sistemas Operativos «en la nube». La española EyeOS, o Chromium de Google, son ejemplos que a no mucho tardar estarán funcionando, aunque de modo experimental y en proyectos piloto. Pero se plantean como una posibilidad a medio plazo donde el terminal «sólo» tendría que ocuparse de gestionar aspectos de hardware como la cámara o la conexión de red, y usar como SO uno instalado en servidores on-line. En este caso, aspectos como la velocidad de bajada y subida, o la latencia, son vitales.

Lo que no está claro aún es cuál será la tecnología preferida para llevar las redes de alta velocidad a los usuarios. Después de 3,5G (HSPA+, HSPA+ DC) llegarán las redes de cuarta generación, donde tanto LTE como WiMax parecen estar en disposición de llevar elevados anchos de banda a los terminales conectados a estas redes. La tecnología de señalización empleada para «empaquetar» más datos en las bandas de frecuencia asignadas es similar, y en ambos casos se trata de redes IP con un énfasis especial en la transmisión de datos.

Las velocidades de subida y bajada están en niveles similares, con diferencias en el número de usuarios por antena, por ejemplo, aunque en última instancia este tipo de diferencias no supone un condicionante abismal a la hora de hacer despliegues de red. De momento, el posicionamiento de los operadores de telefonía que ya trabajan con 3G o 3,5G, es el de la continuidad mediante LTE, con las ventajas que ello conlleva a la hora de actualizar las infraestructuras ya desplegadas.

Los fabricantes de equipos se esfuerzan en mantener la máxima compatibilidad hacia atrás, y de este modo es poco probable pensar que un operador como Telefónica vaya a adoptar WiMax y cambie todas sus estructuras y topologías de red. Sin embargo, allí donde no hay tecnologías 3G o 3,5G, WiMax sí tiene una clara oportunidad de ocupar ese espacio, conviviendo con las tecnologías GSM y GPRS.

En las conversaciones mantenidas con distintas partes implicadas, ese escenario parece el más factible a medio plazo. Sin embargo, también se pueden ver ambas tecnologías como complementarias: es cierto que Telefónica o Vodafone posiblemente se queden con LTE, pero operadores como ONO, pueden tratar de ofrecer servicios en localizaciones específicas. De hecho, en Estados Unidos hay bastantes redes urbanas montadas alrededor de WiMax, que ofrecen un servicio de datos de banda ancha perfecto para acceder a redes de datos e Internet.

La convivencia entre WiFi, WiMax, HSPA, HSPA+ o LTE no parece un problema a la vista de la cantidad de dispositivos móviles mostrados en la feria, con tecnologías de comunicaciones híbridas. Otra posibilidad, si la saturación de las redes es alta en zonas urbanas, por ejemplo, es la de que los operadores usen tanto LTE como WiMax dependiendo de la conveniencia, de igual modo que se usan redes Femtocell para complementar los despliegues 3G actuales, con una cobertura deficiente en muchas ubicaciones. Y es que las topologías de las ciudades europeas son diferentes a las de muchas de las ciudades norteamericanas. Mientras aquí las ciudades crecen a lo alto, en Estados Unidos las ciudades se distribuyen de forma horizontal en su mayor parte.

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