Es tiempo de micropagos

Últimamente, cada vez aparecen más alternativas con el fin de hacer efectivos los pequeños pagos de servicios y productos en la Red que si no es de otra manera o se deben servir gratuitos o olvidarse de ser productivos

Es tiempo de micropagos

3 junio 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Hace no tanto que Internet cumplió la mayoría de edad y muchos creen que ya ha entrado en la senectud, e incluso aseguran que se encuentra en un estado terminal y reclaman la creación de otra red desde cero. Quizás la situación no sea tan extrema, pero no habría que pasar por alto opiniones como la de Vinton Cerf, uno de los padres de Internet, que advierte de que uno de los fallos del diseño inicial fue dejar la seguridad en un segundo plano.

En este sentido, hasta que el comercio electrónico no ha alcanzado un volumen considerable, la seguridad y, en concreto, la fiabilidad del medio de pago on-line no ha cobrado el papel vital que le corresponde. Sin embargo, aunque sectores como el de las reservas de vuelos, hoteles o entradas para espectáculos vieron desde el principio el potencial de la Red para generar ingresos, muchos otros con presencia en Internet como, por ejemplo, el de los medios de comunicación, sólo se han basado en la publicidad como fuente de financiación.

Y es que, dejando a un lado el eterno debate acerca de si los usuarios deben pagar por contenidos on-line o no (algunos definen de “pecado original” haber dado contenidos gratis, cuando los internautas hubieran pagado desde un principio si eran lo suficientemente interesantes), lo cierto es que no cuajó ningún medio de pago para productos o servicios de poca cuantía.

Sin embargo, la actual crisis económica ha hecho que cualquier empresa busque, más que nunca, obtener ingresos no sólo a través de las vías habituales, sino también por otras nuevas. Así, se ha vuelto la mirada a los micropagos por Internet, planteamiento que no es nuevo, pero que no se consolidó a comienzos de esta década por falta de una masa crítica de internautas suficiente.

Cómo rentabilizar los pagos de pequeñas cantidades

Uno de los grandes interrogantes en Internet ha sido siempre cómo rentabilizar los pagos on-line de cantidades pequeñas, por ejemplo, de unos diez euros o menos. En este sentido, aunque no dispongo de cifras para estimar el volumen de negocio que mueve este mercado actualmente (en 2004 la consultora TowerGroup predijo que en 2009 los micropagos generarían 11.500 millones de dólares), hay que reconocer que, al menos en España, su crecimiento no ha sido el esperado.

Sin embargo, ya no quedan excusas para aprovechar este sistema, ya que el número de internautas ha crecido lo suficiente (más de 18 millones en nuestro país) y la calidad de las conexiones a Internet también ha aumentado mucho, mientras los costes se han hecho muy asequibles.

Ofrecer la posibilidad de pagar de una forma segura y asequible supone una opción muy interesante para, por ejemplo, sectores tan afectados por la piratería como el de los videojuegos o el de la música.

Además, incorporar un sistema de micropagos a un negocio on-line evita la dependencia en exclusiva de la inversión publicitaria, que implica el peligro de que en un momento dado condicione los contenidos o servicios, o pueda “ensuciar” el diseño y navegabilidad de una web, suponiendo además que no se seque el grifo. También, ofrece a los internautas una alternativa frente a las suscripciones, que pueden percibirse como una “atadura”.

En cualquier caso, incorporar los micropagos supone en muchos casos una alternativa rentable a otros medios de pago como las tarjetas de crédito o el pago contrareembolso, más indicados para compras de cierta cuantía.

El concepto en el que se basan es que el internauta carga en una cuenta o bono de prepago el importe que desea y lo va recargando a medida que lo necesita. Son idóneos, por ejemplo, para la comercialización de informes, artículos periodísticos, música, vídeos, etc.

El proveedor del medio de pago garantiza la seguridad del sistema y gestiona las incidencias, cobrando al propietario del website una comisión y dejándole a cambio centrarse en su negocio.

En definitiva, diversificar las fuentes de ingresos constituye siempre una decisión empresarial inteligente y más en tiempos de vacas flacas como los actuales.

Por Fernando Aparicio, director general de PayPal España