Todo el software que desees está en la Nube

Si hace poco Internet era una gran fuente documental, hoy nos ofrece aplicaciones on-line de alta complejidad que se ejecutan remotamente y que todos empleamos sin ser apenas conscientes de ello. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Acaso una Internet capaz de ejecutar hasta el sistema operativo?

Sergi Puertas

Todo el software que desees está en la Nube

21 abril 2010

Si consideramos que las búsquedas que los internautas realizan en Google son relevantes a la hora de poner de manifiesto cuáles son las tendencias actuales en cualquier ámbito, cae por su propio peso que, de un tiempo a esta parte, el concepto cloud computing está despertando más y más interés (ver gráfica adjunta). Tanto es así que el año pasado Dell luchó por registrar el término y, tras fracasar en su intento, tuvo que conformarse con la adquisición del dominio www.cloudcomputing.com.

Pese a su actual constante presencia, esta tecnología lleva ya cierto tiempo arraigada entre todos aquellos que acostumbramos a usar un ordenador y una conexión de banda ancha. El término cloud –literalmente «nube» en inglés– hace referencia a Internet, ya que es como se acostumbra a dibujar la Red de redes en los diagramas. Se trata, en definitiva, de una filosofía de trabajo que engloba todos los servicios y aplicaciones que se alojan en la Red y a los que accedemos a través de ella.

¿Sus ventajas? Sin duda, la primera es la facilidad de uso, como vienen demostrando los clientes de webmail como Hotmail o Gmail; seguida de la posibilidad de acceder a cualquier aplicación desde todo aquel ordenador (y cada vez más dispositivos móviles) que esté conectado a Internet y el abaratamiento de costes, como bien muestran los ocho escritorios gratuitos analizados en estas páginas. Por su parte,en el capítulo de inconvenientes, suelen citarse la seguridad, con muchos usuarios recelosos de que se viole la privacidad de sus datos, y la necesidad de conectividad 24x7x365,no llegándose a entender la caída de un servicio ni siquiera durante unas pocas horas.

Grafica-cloud

Presente del cloud computing

Atrás queda el tiempo en el que todo el software que utilizábamos se encontraba instalado en nuestros equipos personales. Los navegadores de hoy son capaces de ejecutar aplicaciones remotas de gran complejidad y, gracias a ellos, podemos valernos de programas externos capaces de generar contenidos, alojar nuestra información y satisfacer nuestras necesidades en los ámbitos más diversos y sin que sea precisa ningún tipo de instalación previa. De hecho, todos estamos ya familiarizados con el cloud computing, al menos a cierto nivel.

En esta tecnología se fundamentan muchos de los sitios web por los que acostumbramos a navegar. Pensemos en cómo una cuenta de Flickr (www.flickr.com) pone a nuestra disposición un intrincado sistema de menús y un espacio en disco del que podemos disponer a voluntad desde cualquier equipo del mundo. La aplicación, instalada el servidor remoto, se ejecuta en el navegador y las fotografías, una vez subidas a la Red desde el disco local,quedan alojadas en nuestra cuenta on-line. En adelante, nos bastará con cualquier otro ordenador equipado con un navegador y una conexión a la Red para ejecutar nuevamente la aplicación y acceder a los archivos. La dificultad y el tiempo empleado para llevar a cabo esta acción comienzan ser prácticamente los mismos que se requieren para ejecutar una aplicación local y abrir los ficheros ubicados en nuestro disco duro.

Como puede inferirse,las cuentas de webmail, los sitios de hospedaje e intercambio de ficheros y gran parte de los servicios que empleamos a diario quedan también englobados en este ámbito. Los servicios que ofrece Google Desktop (http://desktop.google.com/es/) serían otro buen ejemplo de cloud computing.

Previsión de futuro

Llegado este punto, proyectémonos en el futuro y preguntémonos: ¿Hasta qué punto necesitamos aplicaciones locales? ¿Para qué instalar programas y alojar los datos que generan en nuestros discos cuando el ciberespacio es capaz de ofrecernos todas las aplicaciones que deseemos y tantos gigabytes como precisemos? ¿Por qué limitarse a sencillas aplicaciones para visualizar fotografías e intercambiar mensajes o archivos?

Los programas on-line se vuelven más y más sofisticados, sus opciones más y más completas. Quizás, muy pronto, se nos brindará la posibilidad de prescindir casi enteramente del software local y basar nuestra actividad casi exclusivamente en la Red. A la larga, la adquisición e instalación de software podría volverse prácticamente innecesaria, y la capacidad y la seguridad que exigimos al adquirir nuestros discos duros convertirse en irrelevante, puesto que toda nuestra información residiría en la Nube. Gracias a ello, además de acceder a la Red con nuestros equipos de sobremesa, podríamos consultarla y modificarla empleando teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles. Como es natural, todo esto no solo tendría consecuencias a nivel técnico, sino también logístico y económico.

Hablemos de negocios

Dado que la implantación de software libre sigue siendo poco común, prácticamente toda empresa que posee un parque de ordenadores de cierta consideración se ve obligada a adquirir sistemas operativos que resulten compatibles con las aplicaciones comerciales que planea utilizar. Lo normal es que tengan que afrontar costes bastante elevados para adquirir servidores y hardware adicional de alto rendimiento. El presupuesto se dispara si a todo ello le añadimos la necesidad de mantener en activo departamentos de TI capaces de solventar las incidencias que puedan surgir.

Una filosofía de trabajo basada en el cloud computing supondría un cambio radical en este panorama, pues elimina por completo el requisito de adquirir aplicaciones, mantenerlas y actualizarlas. También la necesidad de disponer de un equipo de expertos informáticos se esfuma o se minimiza si consideramos que el propio proveedor de aplicaciones y servicios on-line sería quien ofreciera asistencia técnica veinticuatro horas al día, siete días a la semana. En definitiva, el desembolso inicial queda dramáticamente reducido, al tiempo que el mantenimiento también mengua: para disfrutar de una suite de ofimática o de contabilidad diseñada bajo la filosofía del cloud computing basta con pagar una cuota mensual bastante más reducida. Por añadidura, la configuración de permisos se efectúa de forma dinámica y a través del propio navegador web, sin que sea preciso definir en las redes locales qué usuarios tendrán acceso a carpetas y archivos, lo cual facilita la estructuración.

Conscientes de todas estas ventajas,tanto las grandes multinacionales consolidadas como las nuevas compañías emergentes están ofreciendo cada vez más servicios orientados al ámbito de los negocios basados en estas tecnologías. Google, sin ir más lejos, pone a disposición de las empresas Google Apps (www.google.com/intl/es/apps/business/index.html), que, entre otros servicios, ofrece la posibilidad de crear y editar documentos de forma remota y compartida. Microsoft, por su parte, ofrece Business Productivity Online Standard Suite (www.microsoft.com/online/es-es/default.mspx), que pone a disposición de los usuarios aplicaciones como Microsoft Exchange Online, Microsoft SharePoint Online, Microsoft Office Live Meeting, Microsoft Office Communications Online, a las que no solo se puede acceder mediante equipos informáticos, sino también a través de dispositivos móviles. Netsuite (www.netsuite.com) o Amazon Elastic Compute Cloud (http://aws.amazon.com/ec2/) son dos ejemplos más de un listado que no deja de crecer y diversificarse, dejando constancia de una tendencia a la que, a día de hoy, es preciso prestar atención.

La solución integral

No obstante, las propuestas más ambiciosas apuntan a la creación de sistemas operativos web que integren programas capaces de llevar a cabo todas las operaciones que habitualmente realizamos, además de discos virtuales asociados, donde se escribirá toda la información que generemos y procesemos con ellos.

A través del presente informe, pasaremos revista a algunas de las opciones que más se acercan a esta idea, que hemos denominado escritorios virtuales. Todas se encuentran en constante desarrollo, y cada una posee una serie de ventajas e inconvenientes, que en parte delatan que se orientan a un tipo de público específico. Las posibilidades que ofrecería un producto de este tipo capaz de satisfacer a la inmensa mayoría de usuarios, no cabe duda, serían revolucionarias, algo que quizás pueda llegar con el futuro Google Chrome OS.

La opinión de PC Actual: Un paso más en Cloud Computing

Tal y como apuntábamos en la introducción, la utilización de software on-line y de almacenaje de datos a través de Internet viene siendo práctica habitual entre los internautas desde hace años. No obstante, si bien aplicaciones como Google Desktop o Megaupload quedan englobadas en la filosofía del cloud computing, proyectos como los que acabamos de ver abren nuevas perspectivas de futuro. Todos ellos presentan carencias en uno u otro sentido, pero a día de hoy la pregunta no es si en un plazo relativamente breve será posible desarrollar un entorno cloud computing capaz de reemplazar a todos los programas que utilizamos y con un espacio de disco y una rapidez de ejecución que rivalice con la de nuestros sistemas operativos, porque la respuesta a esta cuestión es un sí rotundo. La pregunta gira más bien en torno a temas como los hipotéticos problemas de privacidad y seguridad que pueden derivarse de alojar nuestro trabajo en ordenadores remotos.

A lo que hay que añadir el temor de que el servicio desaparezca. Y es que, a lo largo de los últimos meses, hemos visto cómo sitios como Computadora.de, Desktop Two, YouOS, CosmoPod o Desktop On Demand no se encuentran operativos, mientras que otros, como Windows 4 All o Lucid Desktop, empezaron con buen pie, pero se encuentran sujetos a actualizaciones y sesiones de mantenimiento que provocan problemas de conexión. Ante este panorama, se impone actuar con precaución y no confiar en exclusiva en estos sistemas. Nada que no pueda solucionarse, no obstante, guardando copias de los documentos en nuestro disco local, bien sea descargándolos de forma manual o empleando uno de los programas de sincronización de contenidos ad hoc.

Apertura_ThinkFree

Reemplaza el software local

En estos momentos, G.ho.st parece una de las opciones más idóneas en software propietario, con múltiples opciones multimedia. EyeOS, por su parte, posee la ventaja de ser software libre y poder descargarse e instalarse en cualquier servidor. La implementación de aplicaciones basadas en este último en escuelas y en servicios del departamento de Gobernación catalán, además del Premio Nacional de Comunicación, parecen garantizar su continuidad, y su versión 2.0, anunciada para enero de 2010, bien podría decantar la balanza a su favor. Por último, las capacidades ofimáticas de ThinkFree Online lo convierten en la opción más interesante para todos aquellos que no requieran opciones multimedia y deseen usar la red para trabajar conjuntamente con otros usuarios, compartiendo y editando documentos de Microsoft Office.

Por lo demás y pese a las lagunas que quedan aún por cubrir, todo apunta a que el cloud computing va a imponerse como una opción más. Esto no es más que otra prueba de que Internet sigue ganando en importancia hasta el punto de que comienza a ser más esencial nuestra conexión a la red que los propios contenidos de nuestro ordenador.

Pensemos que si nuestro procesador de textos se corrompe, podemos descargarnos otro o utilizar uno de los servicios que acabamos de ver. Por el contrario, si lo que falla es la conexión a la Red, no nos quedará otra opción que bajar a un locutorio, a un cibercafé o pedir ayuda al vecino.

Lo mejor: independencia

La gratuidad de los servicios y el mundo de posibilidades que se abren si pensamos que ya no dependemos exclusivamente de nuestros ordenadores si queremos gestionar correo con una aplicación multicuenta, ver nuestros vídeos y escuchar nuestras canciones o editar documentos ofimáticos guardados en un disco remoto.

Opinion_Cloud_Lo_Mejor

Lo peor: Fiabilidad

Las facetas que quedan todavía por cubrir, los pequeños problemas que aún presentan la mayoría de ellos y la falta de confianza que genera que algunos de los más prometedores hayan dejado de dar servicio.

Opinion_cloud_Lo_Peor

Temas Relacionados
Loading...