Comparativa

Toma el control de la Red: probamos 10 routers WiFi

No te conformes con el router de la serie que te proporciona tu operador y anímate a comprobar lo que te pueden ofrecer otras soluciones comerciales. Te presentamos una decena de posibilidades.

Manuel Arenas

Comparativa redes WiFi

10 marzo 2014

Cuando contratas una conexión de Internet con alguno de los proveedores actuales, generalmente consigues, además de la conexión, un equipamiento de red básico. Esto es el módem, necesario para convertir las señales empleadas por los proveedores en un formato compatible con las redes Ethernet, y un router para distribuir esta señal entre todos los equipos de la casa o la oficina.

Por lo general, se trata de un router WiFi, que además incorpora varios puertos Ethernet, junto con un módem ADSL. De este modo, en una única pieza de hardware, tienes todo lo necesario para crear una red local en casa. Bueno, te falta un elemento imprescindible para hacer que sea realmente tuya: la administración personalizada del dispositivo de red.

Los proveedores de servicios de Internet dejan instalado el router WiFi con una pegatina que contiene el SSID y la clave de la red WiFi. En la mayor parte de los casos, es todo lo que necesitas para conectarte a Internet. Y, si el router tiene puertos Ethernet, con un cable de red puedes también conectar el equipo sin problemas. Pero, tan pronto como quieras acceder a él para configurarlo, te toparás con una barrera casi infranqueable. Afortunadamente, en Internet hay guías que facilitan este paso, por no hablar de la opción de instalar uno comprado por el propio usuario.

En esta comparativa, te ofrecemos distintas alternativas a los equipos de red que instalan las operadoras. Son alternativas para mejorar la infraestructura de red, ampliarla o directamente sustituirla.

Tu router o tu módem router

ADSL, 3G, cable, fibra, WiFi abierto o satélite, entre las posibles opciones que tienes para llevar Internet a casa, las que te encontrarás con más frecuencia son ADSL, cable, 3G, la novedosa fibra óptica, el cuestionable e ilegal hackeo de redes WiFi o la conexión vía satélite. En general, el sistema de acceso es el mismo: se necesita un módem para convertir en una conexión Ethernet las señales empleadas en la transmisión de los datos a través de las redes de comunicaciones usadas por los ISP (Internet Service Providers).

Es un proceso en cadena donde tú puedes empezar a tomar decisiones sobre cómo administrar tu red al nivel de los dispositivos conectados o del router con los datos de acceso necesarios para ello. En cuanto al módem, poco puedes hacer salvo configurarlo con la información que te ofrezca el proveedor, en el caso de ADSL, o dejarlo como está en el del cable. Por ejemplo, con la compañía ONO, cada dispositivo de red tiene registrada su dirección MAC, de modo que no se pueda usar un aparato alternativo sin su consentimiento.

Comparativa routers wifi 1

Las antenas en un dispositivo WiFi pueden estar visibles u ocultas. En el caso de que sean manipulables, el problema es averiguar cuál es la disposición óptima para conseguir el máximo de cobertura y calidad en las comunicaciones

Los dispositivos conectados en la casa o el trabajo aumentan, y no siempre es posible gestionar todo con un único hardware. Consolas, televisiones, sobremesas, portátiles, móviles, tabletas, cadenas de alta fidelidad o reproductores multimedia están ávidos de conectividad, y no siempre un mismo ingenio es capaz de ofrecerla de forma óptima. Los dispositivos de doble banda, por ejemplo, están pensados para ofrecer dos vías de comunicación inalámbrica usando el canal de 2,4 y el de 5 GHz, un tanto más exótico, pero capaz de descongestionar la banda más habitual de 2,4 GHz.

También puedes combinar la conectividad mediante cable allí donde sea posible con la inalámbrica, así como vía PLC (Power Line). Y, si es necesario, es factible recurrir a un repetidor WiFi o configurar un router compatible con esta funcionalidad como tal. Para casos excepcionales, puedes también emplear un switch para conectar mediante cable un número de dispositivos mayor que cuatro, que es el número convencional de puertos en los routers domésticos.

Como ves, todo un universo de posibilidades de conexión. La parte complicada es elegir la fórmula más adecuada. Hay que tener en cuenta, de primeras, que las velocidades que se indican en las cajas no son reales. Son teóricas, pero en la práctica, por mucho que digan que el router va a 300 o 450 Mbps, la realidad es que tendrás un ancho de banda real de unos 60–70 Mbps (unos 8,34 Mbytes/s). Por comparar, un USB 2.0 tiene un rendimiento real de unos 35 Mbytes/s.

Aunque parezcan iguales, los routers también se diferencian por rendimiento, alcance, facilidad de configuración, posibilidades de ajustes avanzados… Incluso hay tendencias como la de incluir conectividad USB en ellos para montar un servidor de impresión en la red local o uno de archivos sin más que conectarles un disco duro o una llave USB.