Trucos para elegir el portátil perfecto

La aparición de una «raza» de máquinas de bajo precio y excepcional portabilidad supone para todos una excelente noticia. Pero, dentro de un sector tan diversificado como éste, hoy en día casi es posible elegir un portátil «a medida»

Trucos para elegir el portátil perfecto

10 noviembre 2008

El 80% de los ordenadores que se venden en la actualidad en nuestro país son portátiles. La contundencia de esta cifra es tal que cualquier aclaración acerca de la fortaleza de este sector huelga. No cabe ninguna duda de que los usuarios conocemos con precisión las ventajas de esta clase de máquinas frente a los equipos de sobremesa: su inferior tamaño, comedido peso, muy superior portabilidad...

Desde hace mucho tiempo ni siquiera el precio representa un óbice, pues se ha reducido tanto que ya es posible adquirir un portátil básico por poco más de 400 euros. En este contexto, no resulta extraño que, ante esta excepcional demanda, la mayor parte de los ensambladores ofrezca un nutrido catálogo de soluciones.

Es más, algunos incluso se han aventurado, con mayor o menor fortuna, a comercializar propuestas innovadoras con las que han pretendido llegar a nuevos usuarios y, de esta forma, expandir aún más este mercado. Algunos intentos se han saldado con un sonoro fracaso o, en el mejor de los casos, han obtenido una penetración tímida, como los Tablet PCs y los UMPCs.

Sin embargo, otros han alcanzado un éxito arrollador capaz de reescribir las reglas del juego. Éste es el caso de Asus, una firma que ha tenido el acierto de atender de forma explícita las necesidades de los usuarios y la valentía de comercializar un producto de indudable atractivo y coste popular: el primer netbook.

El EeePC original pasó por nuestro Laboratorio a finales de 2007 y, aunque su concepción cautivó a todos los técnicos de PC Actual, resultaba arriesgado pronosticar el increíble éxito que ha tenido esta máquina. Y es que, pese a sus carencias, no sólo consiguió llamar la atención de los usuarios, sino también de la competencia. Sólo hace falta echar un vistazo a la larga retahíla de ensambladores que comercializan sus propios netbooks o han anunciado que lo harán en breve: MSI, HP, Acer, Lenovo, Medion, Inves, Fujitsu Siemens, LG, Samsung y un largo etcétera.

Ahora bien, para muchos potenciales compradores resulta harto complicado determinar qué propuesta se ajusta mejor a sus necesidades dado el actual nivel de estratificación del mercado. ¿Qué escenario de uso justifica la compra de un ultraligero frente a un mucho menos oneroso netbook? ¿En qué contexto compensa el elevado rendimiento de un portable la penalización que conlleva en el ámbito de la movilidad frente a un portátil convencional?

Para responder con acierto a estas y otras preguntas es necesario hilar muy fino, y eso es precisamente lo que nos hemos propuesto en este reportaje.

Un modelo a tu medida

Adquirir un ordenador de última hornada puede tornarse un auténtico quebradero de cabeza para la mayor parte de los usuarios, máxime si además se trata de un portátil. Cuando compramos un equipo de sobremesa sólo tenemos que preocuparnos de que su configuración satisfaga nuestras necesidades, pero, si necesitamos un notebook, además de sus especificaciones debemos sopesar cuidadosamente qué tipo de máquina nos ofrece la relación precio/movilidad/prestaciones que necesitamos.

A nuestro juicio, ésta es la primera decisión a la que cualquier usuario se debe enfrentar, por lo que iniciaremos este informe arrojando luz sobre las cuatro clases de ordenadores portátiles que podemos encontrar en la actualidad en el mercado: portables, portátiles convencionales, ultraligeros y netbooks.

¿Portátil o portable?

Aquellos entusiastas que necesitan un equipo versátil en el que la movilidad está subyugada al rendimiento, tienen dos opciones a su disposición: los portables y los portátiles de peso superior a los 2 Kg. Los primeros se caracterizan por incorporar pantallas de grandes dimensiones (mayoritariamente de 17 pulgadas) y configuraciones que nada tienen que envidiar a la de los equipos de sobremesa.

Deben ser capaces de desenvolverse con soltura en cualquier escenario de uso (incluso a la hora de ejecutar juegos, editar vídeo, retocar imágenes, etc.), lo que los hace especialmente indicados para reemplazar a cualquier PC de sobremesa.

Eso sí, semejante versatilidad impone un peaje: el peso. Y es que estas propuestas pueden llegar a superar los 7 Kg de peso, una cifra respetable que impone serias trabas en el ámbito de la movilidad, y raramente están por debajo de los 3 Kg. Éste es el caso del HP Pavilion HDX9400, un portable en toda regla que incorpora nada menos que un procesador Intel Core 2 Duo T8100, 4 Gbytes de RAM y una pantalla de 20,1 pulgadas. Eso sí, pesa nada menos que 7,05 Kg.

Los usuarios que necesitan una máquina versátil pero prefieren prescindir de una pantalla de grandes dimensiones con el objetivo de disfrutar una solución menos voluminosa y de peso comedido más fácil de transportar (el 80% de los portátiles que se venden en España responde a estas características) tienen a su disposición un abanico enorme de opciones.

Suelen ser máquinas económicas (sólo los recientes netbooks son más baratos) y dotadas de configuraciones capaces muy similares a las de los portables. Eso sí, habitualmente incorporan pantallas de 15,4 pulgadas, por lo que su peso es sensiblemente inferior al de sus congéneres más voluminosos. Aun así, la mayor parte supera los 2 Kg de peso.

Tanto los portables como los portátiles convencionales deben disponer, al menos, de un microprocesador Intel Core 2 Duo a 2 GHz (en la actualidad la oferta de CPUs de la compañía de Santa Clara nos parece más atractiva que la de AMD), 2 Gbytes DDR2, un disco duro SATA de 250 Gbytes, una GPU de gama media fabricada por ATI o NVIDIA, unidad óptica (a ser posible capaz de escribir en soportes Blu-ray Disc) y una controladora WiFi compatible con los estándares 802.11b/g/n.

Cuando la ligereza prevalece…

Afortunadamente, en la actualidad un ordenador portátil potente puede ser también liviano. Pero también caro. Por esta razón, aquellos usuarios que necesitan un equipo ligero que puedan llevar encima siempre que lo deseen deben identificar con precisión para qué van a utilizarlo.

Los netbooks se nos antojan idóneos para los entusiastas que demandan la máxima movilidad (todos los que han aparecido hasta la fecha pesan menos de 1,5 Kg), se debaten en un entorno meramente ofimático y tienen un presupuesto ajustado.

La mayor parte de los ensambladores se está decantando por chips Intel Atom a 1,6 GHz y 1 Gbyte de RAM, lo que permite a estas máquinas mover Windows Vista con solvencia. Su precio oscila entre 300 y 500 euros, y ofrecen una autonomía digna, aunque la mayor parte de los modelos que se comercializan incorpora baterías Li-Ion de 3 celdas.

Por el momento, el único netbook de cuantos han pasado por nuestro Laboratorio equipado con una batería de 6 celdas es el Asus Eee PC 1000H, aunque esperamos que pronto estas sean las baterías predominantes porque ofrecen una autonomía muy superior a la de los modelos de 3 celdas.

Por su parte, los ultraligeros resultan idóneos para los usuarios que demandan la máxima movilidad y, a la par, un rendimiento elevado que garantice unas prestaciones dignas en el ámbito multimedia e, incluso, a la hora de lidiar con ficheros gráficos y vídeos de gran tamaño.

El precio de estas máquinas suele ser elevado (casi todas superan los 1.000 euros), incorporan pantallas de 12,1 o 13,3 pulgadas y su peso es inferior a 2 Kg. Obviamente, son más versátiles que los netbooks, pero también sensiblemente más caras.

En nuestra opinión, la configuración de las que rondan los 2 Kg de peso no debe ser en ningún caso inferior a la siguiente: microprocesador Intel Core 2 Duo a 2 GHz, 2 Gbytes DDR2, disco duro de 160 Gbytes, una GPU de ATI, NVIDIA o Intel GMA X4500 y conectividad WiFi 802.11b/g/n.

Algunos ultraligeros, los más estilizados (como los Portégé de Toshiba), pesan menos de 1 Kg, por lo que ofrecen una movilidad fantástica, pero penalizan el rendimiento. Su precio es muy alto (casi siempre superior a 2.000 euros), por lo que resultan idóneos para aquellos usuarios dispuestos a afrontar el elevado desembolso que conlleva hacerse con un «peso pluma» de diseño distinguido.

La calidad constructiva, especialmente importante

No podemos concluir sin tratar un apartado muy relevante en estas máquinas: su construcción. Y es que un PC diseñado para ser transportado de un sitio a otro con cierta frecuencia debe ser robusto, pues la probabilidad de que reciba algún golpe a lo largo de su vida útil es elevada.

Por esta razón, es aconsejable prestar atención al material utilizado en la construcción del chasis, al anclaje, al recubrimiento de la pantalla y a los posibles refuerzos contemplados en las zonas que absorben la energía de un impacto en caso de caída (normalmente las esquinas).

Los productos de precio comedido suelen incorporar chasis de plástico, por lo que os aconsejamos que comprobéis si incluyen refuerzos en las zonas más conflictivas y un anclaje de la pantalla robusto.

Algunos fabricantes han puesto a punto tecnologías de gestión del disco duro que recurren a un acelerómetro para averiguar de forma casi instantánea si el equipo está sufriendo una caída. En ese caso, la controladora retira las cabezas de L/E de la superficie del disco para evitar que resulte dañado por el impacto. Los discos SSD no precisan estos cuidados, pero nos parecen muy recomendables en aquellos portátiles que incorporan una unidad mecánica tradicional.

Los equipos más onerosos, normalmente los ultraligeros más sofisticados, son habitualmente los mejor construidos. Muchos incorporan un chasis de aleación de magnesio o fibra de carbono, unos materiales que destacan por su rigidez y ligereza. Eso sí, el desembolso que debemos afrontar para hacernos con una de estas máquinas siempre es considerable.

Requisitos mínimos

* Microprocesador multihilo a 1,6 GHz

* 1 Gbyte RAM DDR2

* Disco duro de 80 Gbytes

* Lógica gráfica compatible con DirectX 10

* Controladora WiFi 802.11b/g/n

* Cámara web integrada

* Batería Li-Ion de 6 celdas

El equipo soñado por PC Actual

* Microprocesador con al menos 2 núcleos y TDP igual o inferior a 35 vatios

* Memoria principal con una capacidad de 4 Gbytes DDR2

* Disco duro SSD de 160 Gbytes

* GPU dedicada conmutable en escenarios de baja carga de trabajo

* Sistema de audio de alta calidad con emulación de sonido envolvente

* Conectividad 802.11b/g/n y WiMAX

* Chasis de aleación de magnesio o fibra de carbono

* Autonomía de al menos 5 horas de uso real