Análisis

Ubuntu 11.04 está lleno de agradables sorpresas

La nueva distribución Linux llega con algunos interesantes cambios, como el escritorio Unity, la eliminación de la barra de menús en las aplicaciones o el lanzador

Javier J. Nieto

Ubuntu

4 mayo 2011

Canonical al fin ha sacado la versión final de Ubuntu 11.04 después de tres alphas y dos betas. El nombre de la distro es Natty Narwhal y está lleno de agradables sorpresas. Sin duda la que más llama la atención es el cambio de escritorio clásico a Unity. Si eres de los que han probado Ubuntu 10.10 para portátiles habrás visto a este en acción. Para los que no lo conozcan, descubrirán que tiene importantes cambios respecto al entorno GNOME clásico, pero es muy intuitivo y sencillo de manejar.

Parecidos Mac y Windows

Unity hace muchos guiños a los usuarios de Mac, pero también incorpora características de Windows 7 (las pocas genuinas en las que Windows no pareció inspirarse en Leopard). Así, desaparece el menú de aplicaciones y en su lugar hay un buscador similar a Spotlight. También apreciamos la ausencia de la barra de menús en las aplicaciones, mientras que se crea una única en la parte superior de la pantalla. A medida que cambiemos de una a otra, irá cambiando el menú. Para optimizar el espacio de pantalla, cuando se maximiza una aplicación, el menú se integra en la barra de título.

Quizá el cambio más notable sea la eliminación de la barra de tareas. En su lugar, han creado Launcher, un elemento muy similar al dock de Mac. Una barra en la que aparecen una serie de iconos de programas y en la que podemos ir añadiendo o quitando los que queramos. Cuando ejecutemos un software, aparecerá en el Launcher y, al cerrarlo, simplemente se irá.

¿Y de Windows 7 qué ha tomado? La gestión del tamaño de ventanas. Cuando arrastramos una ventana a los límites de la pantalla, a derecha o izquierda, se redimensiona automáticamente a la mitad vertical y, cuando la arrastramos al borde superior, se maximiza.

Más allá del escritorio

Ahora bien, los cambios no son solo en el escritorio. La estabilidad se ve reforzada con el kernel 2.6.38 que ofrece mayor compatibilidad gráfica con chipsets de Intel, NVIDIA y ATI Radeon. Además, se añade un interesante paquete de aplicaciones bien actualizadas, la suite ofimática ha pasado a ser LibreOffice 3.3.2, de este modo, se deja de lado el proyecto de OpenOffice y se apuesta por la suite de la comunidad libre de desarrollo.

Otra interesante actualización es la versión 4 final de Firefox, que da soporte a CSS3, HTML 5 y las últimas tecnologías web. El reproductor de música por defecto ya no será Rhythmbox sino Banshee 1.9.5 y el visor de imágenes Shotwell se actualiza a la versión 0.9.0.

Ubuntu One

Ubuntu One ofrece una mejor integración en esta version, pero se sigue quedando corto en funciones.

Canonical también ha mejorado la funcionalidad de Ubuntu Software Center, de modo que ahora podemos probar las aplicaciones sin instalarlas para ver si el resultado nos convence. Igualmente vemos pequeñas avances en Ubuntu One, que ha rediseñando su panel de control y, por último, aunque se había especulado con Thunderbird, Canonical ha seguido apostando para el correo electrónico por Evolution en su versión más reciente, la 2.32.2.

Las fuentes de las que bebe Unity

Ubuntu 11.04 ha apostado por Unity como entorno de escritorio dando un importante salto cualitativo respecto a anteriores versiones. Sin embargo, muchos de sus elementos ya han sido probados con éxito en otros sistemas, como Leopard y Windows 7. Así, encontramos que de Apple ha tomado el concepto de Launcher, similar al dock, la gestión de menú único en la parte superior de la pantalla y el buscador de aplicaciones inspirado en Spotlight.

En Windows 7, por su parte, se ha inspirado menos, solo en lo relativo a la gestión automática del tamaño de ventana.

Unity ha sabido hacer una copia inteligente, tomando ideas de otros sistemas y mejorándolas, pero sin llegar a mimetizarse con descaro. Sabe mantener el espíritu GNOME.