Unas placas autosuficientes

Las tarjetas gráficas integradas han evolucionado mucho en los últimos 18 meses, pero no tanto en cuanto a rendimiento como en lo que se refiere a miniaturización y multimedia. Nos ocupamos de este tema en el siguiente artículo

Unas placas autosuficientes

24 diciembre 2008

Los gráficos integrados en la placa base han sido desde siempre una especie de mal menor para aquellos usuarios que no necesitaban jugar con su equipo. Ordenadores para oficinas, PCs económicos o configuraciones que tuvieran que tener un tamaño especialmente reducido han sido tradicionalmente «carne de gráficos integrados».

Gracias a estas modestas necesidades, los fabricantes de renombre, como NVIDIA o ATI (antes de pasar a ser AMD), nunca prestaron demasiada atención a un segmento de mercado que Intel tuvo controlado durante años; mientras, se dedicaban a investigar en los gráficos de alto rendimiento a modo de dos mundos incompatibles y alejados entre sí.

El momento presente

De todos modos, a día de hoy, el panorama ha cambiado. La tecnología de aceleración gráfica ha evolucionado tanto que es posible integrar una avanzada en el propio chipset sin necesidad de recurrir a tarjetas gráficas monstruosas y con consumos de hasta 200 W.

Además, hay otra variable que ha entrado a formar parte de la compleja ecuación de los gráficos: los contenidos multimedia. El interés hacia el uso del ordenador como centro de ocio digital ha propiciado que los propios fabricantes de tecnologías gráficas se pusiesen a investigar cómo aprovechar la ingente capacidad de procesamiento de una tarjeta de vídeo para descodificar y filtrar a nivel visual las películas que se reproducen en los ordenadores.

Y lo cierto es que lo han conseguido. En tres generaciones de tecnologías gráficas, tanto NVIDIA como AMD/ATI han logrado poner el listón muy alto en lo que al acabado de los vídeos que salen hacia el monitor a través de los conectores digitales DVI y HDMI se refiere.

En cuanto a HDMI, su integración en el repertorio de conexiones del PC ha sido fulminante, incluyendo la gestión del audio a través del propio cable y con la más reciente versión del estándar HDMI, la 1.3. Y, por supuesto, existe otra ventaja: el rendimiento gráfico en juegos ha mejorado enormemente gracias a la miniaturización en los procesos de fabricación y la optimización del consumo energético.

Qué podemos hacer con una placa con salida HDMI

En primer lugar, con una placa que tenga gráficos integrados no hace falta invertir dinero inmediatamente en una tarjeta PCI Express. Directamente a través de la propia placa tienes una tarjeta de vídeo y conexiones VGA y DVI como mínimo. Si eliges también salida HDMI, las posibilidades aumentan, al abrirse las puertas de la conexión con pantallas multimedia especialmente pensadas para el ocio digital, incluyendo las pantallas «grandes» del salón.

La gestión del audio a través del propio cable es particularmente conveniente, pues se evita tener otros para el sonido. Y la aceleración de la descodificación de vídeo es otro argumento que juega a favor.

En última instancia, se puede convertir al ordenador en el reproductor multimedia preferido para el hogar, un PC que se puede construir sólo con un procesador, un ventilador, la fuente de alimentación, la memoria, la unidad óptica y un disco duro.

En cuanto a unidades ópticas, las que leen y escriben en formato Blu-ray de alta definición ya tienen precios asequibles y son el complemento ideal para un equipo pensado para el ocio digital. Por supuesto, también se puede jugar. Es cierto que el rendimiento es más bajo que el de las tarjetas actuales de última generación, pero es tan alto como el de las gráficas de hace unos meses.

Otra utilidad derivada de tener gráficos integrados es la reducción del ruido originado por el sistema. Al prescindir de la tarjeta de vídeo, se elimina uno de los ventiladores más ruidosos del equipo. Si se elige un ventilador silencioso para la CPU, el resultado es asombroso.

Otra de las finalidades típicas de una placa con HDMI es la de construir un sistema media center para el salón. En este caso, la realidad no siempre es tan halagüeña como las intenciones, y juntar todas las piezas del rompecabezas no siempre es sencillo. Eso sí, como premisa importante está la de elegir una placa lo más compacta posible.

Qué opciones tenemos

A la vista de los modelos analizados, básicamente existen dos opciones principales: sistema con procesador AMD o con Intel. Gana por mayoría el grupo de propuestas con chip para los primeros, tanto por parte de la propia AMD (chipsets AMD 780 y 790) como por parte de NVIDIA (chipset nForce 750 y GeForce 8200).

Para procesador Intel, sólo se tiene una propuesta por parte de Zotac, con el nuevo chipset GeForce 9300 de NVIDIA. Intel, de momento, no se prodiga con placas con unos buenos gráficos integrados, a pesar de que con los GMA 4500HD se consiguen unos resultados aceptables en la aceleración de la decodificación de contenidos de alta definición.

Lo más nuevo es, sin duda, la propuesta de Zotac con el MCP 7A de NVIDIA. Además, la placa es realmente compacta y perfecta para un sistema mini.

La otra interpretación de los gráficos integrados consiste en aprovecharlos para crear configuraciones híbridas donde mientras no se esté usando realmente la parte de la aceleración 3D, la tarjeta de vídeo PCI Express se desconecta para que sólo trabaje la integrada.

En este caso, lo que se busca son configuraciones de gama muy alta, donde no interese tener a un «monstruo» como una GeForce GTX280 o una AMD ATI Radeon 4870X2 consumiendo vatios sin parar. De todos modos, esa aplicación, aunque interesante, no está relacionada directamente con la conexión HDMI, más enfocada a un uso multimedia del equipo.

El sistema de pruebas

• Procesador: AMD Phenom 9600 cuatro núcleos 2,3 GHz. AMD Phenom 8750 2,4 GHz. Intel Core 2 Duo X6800 2,9 GHz.

• Memoria: 2 x 1 GB DDR2 1066+ AxeRAM Transcend.

• Disco duro: Intel SSD MLC 80 Gbytes.

• Unidad óptica: LG Supermulti SATA lector/grabador de Blu-ray.

• Fuente de alimentación: OCZ Elite Xtream 800, 800W y eficiencia 80+.

• Monitor: Samsung SyncMaster T240HD. Multimedia. Entrada HDMI y contraste dinámico 10.000:1.

La conexión con el monitor se realizó a través del cable HDMI exclusivamente, salvo en aquellos casos donde fuese necesario instalar una tarjeta para arrancar el sistema.

Para examinar la capacidad con la que se descodifican contenidos de alta definición, se usó la película en formato Blu-ray Casino Royal, codificada como AVC con una tasa de bits elevada.

Las versiones de HDMI

HDMI son las siglas de High Definition Multimedia Interface, la conexión específica para dispositivos multimedia. Específica y digital, para que no sea necesario realizar ningún tipo de conversión al espacio analógico, como ocurre, sin ir más lejos, con las conexiones de tipo analógico D-Sub.

Como en muchas de las conexiones digitales implementadas en los distintos equipos informáticos y electrónicos, una característica importante que identifica a las distintas generaciones de HDMI es el ancho de banda que es capaz de transportar, que además está relacionado con la máxima resolución que es capaz de mostrar, así como la profundidad de color o la calidad del audio. Para la versión 1.3, ya fue posible incluir audio sin compresión, pero, hasta entonces, sólo se podían transportar a través de HDMI secuencias de audio con compresión.

Placas base analizadas

* Abit A-N78HD

* Asus M3A-HD/HDMI

* Gigabyte MA790GP-DS4H

* MSI DKA790-GX Platinum

* XFX nForce MCP750a

* Zotac GeForce 9300

La opinión de PC Actual: hacia la plena convergencia

Cuando se examina el panorama de la electrónica de consumo y la informática desde cierta distancia, se hace muy cuesta arriba observar que aún, hoy en día, siguen caminos paralelos o divergentes la mayor parte de las veces, y en muy pocos casos convergentes.

En realidad, los equipos electrónicos de consumo son pequeños ordenadores especializados en el tratamiento de vídeo, audio e imágenes, mientras que los equipos informáticos son ordenadores de propósito general que, de cuando en cuando, permiten manejar vídeos, imágenes o películas.

Y en esta peculiar disputa por el reino del ocio doméstico, el ordenador tiene más argumentos para hacerse con este complicado feudo. Sobre todo gracias a productos como estas placas base con salida HDMI integrada y lo que es más importante, un chip gráfico capaz de descodificar las películas Blu-ray o los archivos de vídeo de alta definición descargados en el ordenador sin que apenas intervenga la CPU del sistema.

Las Zotac GeForce 9300, Gigabyte MA790GP-DS4H y MSI DKA790-GX Platinum destacan con chips gráficos muy depurados, aunque en todos los casos se consiguen resultados correctos para el tratamiento de contenidos multimedia.

Un ordenador con una placa que integre gráficos así como la salida HDMI, que combina vídeo y audio, puede servir perfectamente como centro neurálgico para el almacenamiento y disfrute de todo tipo de contenidos audiovisuales, incluyendo películas, imágenes o fotografías, al tiempo que se navega por Internet, se consulta el correo o se trabaja.

Grande o pequeña

Si el centro de interés es únicamente el multimedia en general y la conexión HDMI en particular, lo mejor es optar por una placa que no ocupe demasiado espacio e incluso renunciar a prestaciones del procesador para que el consumo de energía sea más reducido, disipe menos calor y, de paso, el ventilador pueda girar a menor velocidad. La ya mencionada Zotac y la Abit A-N78HD son buenos ejemplos de reducción de tamaño.

Las tarjetas gráficas integradas en estas placas, aun a pesar de la notable evolución observada en los últimos meses, no son las mejores para afrontar juegos demasiado exigentes en cuanto a la carga tridimensional, pero sí descodifican los formatos de archivo de alta definición con gran soltura. Sobre todo teniendo en cuenta que incluso un procesador de gama alta con varios núcleos se encontrará con dificultades para mover holgadamente contenidos de alta definición.

Por el contrario, si el centro de interés son los juegos de ordenador, hay modelos que combinan varias ranuras PCI Express compatibles con configuraciones CrossFire o SLI que usan los gráficos integrados como un medio para ahorrar energía al desactivar las tarjetas de elevado rendimiento cuando no se necesitan.

La XFX nForce MCP750a y las nombradas Gigabyte y MSI están en esta línea, son placas preparadas para SLI o Crossfire según corresponda. En estas placas no se escatima el tamaño ni las posibilidades de expansión. La salida HDMI será difícil aprovecharla en el contexto del salón, pues los equipos con este perfil son muy voluminosos y más ruidosos de lo que sería deseable en una sala de estar.

Por último, la Asus M3A-HD/HDMI se ha quedado a medio camino, al tratarse de una placa de dimensiones convencionales, pero sin hacer demasiado énfasis en la parte de los juegos.

Lo mejor: Miniaturización

Parece casi un milagro que en una placa base con un tamaño tan reducido como el de la propuesta de Zotac o la de Abit se pueda configurar un sistema tan potente como se desee sin más que elegir un procesador de cuatro núcleos, 8 Gbytes de memoria y un disco de 2,5’’ de 500 Gbytes, por ejemplo. Silencioso, compacto y con una potencia de cálculo propia de un superordenador de hace una década.

Lo peor: No son fáciles de poner en marcha

No siempre el funcionamiento es perfecto a la primera. En las pruebas se pudo comprobar que la BIOS no siempre está configurada para que el vídeo se redirija a la salida HDMI por defecto, así que para ahorrar algunos quebraderos de cabeza será mejor disponer de una tarjeta PCI Express para entrar en la BIOS o como medida de seguridad por si algo sale mal. En definitiva, estas placas requieren aún de algunos conocimientos avanzados para ponerlas en marcha.