El universo Opera

Hace algo más de 16 años, dos jóvenes informáticos que trabajaban en un laboratorio de investigación tuvieron una idea ambiciosa: crear un nuevo navegador de Internet. Aquel proyecto acabó desembocando en la creación del navegador Opera y de una empresa, Opera Software ASA, que quiere conquistar desde hace tiempo otros terrenos

Javier Pastor Nóbrega

El universo Opera

14 septiembre 2010

Los nombres de aquellos dos ingenieros son Jon von Tetzchner, hoy CEO de la empresa Opera Software ASA, y Geir Ivarsøy –que falleció en 2006 tras una larga batalla contra el cáncer–. De hecho, las versiones de Opera desde la 9 a la 10.53 están precisamente dedicadas a Ivarsøy, tal y como se puede leer en la página opera:about del navegador. Y con razón: la labor de estos dos desarrolladores supuso una verdadera revolución en el segmento de los navegadores.

Hakon Wium Lie (http://people.opera.com/howcome), el tercero de los grandes colaboradores de aquel proyecto, llegó algo más tarde, pero lo hizo con un pan bajo el brazo. Justo cuando los dos desarrolladores comenzaban aintensificar sus esfuerzos para crear la primera versión de Opera, el actual CTO de Opera se fue a trabajar en el CERN y en la W3C. Y Lie no perdió el tiempo, porque fue el autor de las hojas de estilo (CSS) junto a Tim Berners-Lee y a Robert Cailliau. Su llegada a Opera significó algo muy importante para la filosofía del proyecto: Opera jamás ha descuidado la compatibilidad con los estándares web y las especificaciones de la W3C, y esa ha sido una de sus claras señas de identidad. Sin embargo, su historia se ha visto marcada por la dura competencia y por decisiones que fueron polémicas en su momento.

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Los primeros pasos, con algún tropiezo

Es fácil proponer soluciones una vez han pasado los problemas; pero, lo cierto es que la historia de Opera está llena de decisiones que, de haber sido tomadas en otra dirección, podrían haber supuesto un éxito mucho mayor para un navegador que tenía muchas posibilidades de triunfar.

Opera no se llamó así inicialmente. Su nombre, hasta la versión 2.0, era MultiTorg Opera. De hecho, ni siquiera estuvo disponible para el público, aunque sí se anunció su existencia en la tercera conferencia internacional de la World Wide Web en 1995. Así pues, Opera 2.0 fue en realidad la primera versión pública del navegador que hoy conocemos (más detalles sobre las versiones en www.opera.com/docs/history) y se lanzó como una aplicación shareware en 1996. Esa fue la primera de las decisiones comprometidas, ya que de haber aparecido como una oferta gratuita probablemente muchísimos más usuarios podrían conocerla y su uso se hubiera disparado.

Esa mentalidad shareware se mantuvo a lo largo de varias versiones, como Opera 3 (soporte JavaScript por primera vez), Opera 3.5 (soporte para CSS) u Opera 4 (que apareció en junio de 2000 y que además de un nuevo núcleo incluía un cliente de correo electrónico integrado). Aquellas primeras versiones tenían que competir contra los dos gigantes de la época: Netscape e Internet Explorer, cuya inclusión en los sistemas operativos Windows fue cable para la popularización de un navegador inferior en algunos apartados a sus competidores, pero que contaba con el empuje de su hermandad con Windows.

Para entonces llegarían Opera 5 (diciembre de 2000) y Opera 6 (noviembre de 2001), que serían dos versiones que se podían usar gratuitamente, sin periodo de prueba, pero con la constante presencia de la publicidad, algo que de nuevo supuso un obstáculo para su aceptación.

La versión 7.0 de Opera (enero de 2003) fue recibida con críticas por parte de muchos medios, lo que hizo que Opera 7.5 (mayo de 2004) no tardara mucho en aparecer, aunque no se acabaran de acallar esas críticas contra un navegador considerado complejo y que, por primera vez, utilizaba el motor de renderizado Opera Presto. La iteración 8.0 llegaría en abril de 2005, pero la versión realmente importante aparecería en septiembre de 2005. Opera 8.5 se convertiría por fin en un navegador gratuito y sin presencia de publicidad. ¿Era demasiado tarde para ese cambio de mentalidad? Eso parece, a juzgar por la cuota de mercado que tiene este desarrollo en la actualidad y que, según los datos de Net Applications, se mantiene aproximadamente en el 2,30% y ni sube ni baja significativamente.

Afortunadamente, las últimas versiones de Opera han ayudado mucho a mantener su posición. La última edición, la 10.53, es según muchos análisis la más veloz en ejecución de código JavaScript, una métrica en la que muchos navegadores se esfuerzan en mejorar por la cada vez mayor relevancia de este tipo de código en la red de redes. Su motor Carakan es el único que puede competir de tú a tú con el prodigioso V8 de Google Chrome. Pero Opera va más allá de la ejecución JavaScript y, como veremos, las innovaciones que se han ido integrando en el navegador han sido muy importantes para el resto de desarrollos.

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El navegador como servidor

Una de las últimas tecnologías incluidas en Opera es toda una novedad. Se trata de Opera Unite, un desarrollo que permite convertir nuestro PC en un servidor de contenidos tanto para la red de área local como para usuarios autorizados y con acceso remoto a esos contenidos. De este modo, podremos usar Unite para compartir fotos o música sin necesidad de usar el correo o servicios alternativos. Lo mismo ocurre a la hora de realizar streaming de contenidos multimedia, distribuir la señal que capturamos con una webcam o transferir ficheros a nuestro PC desde cualquier localización.

Las aplicaciones que se han ido creando para Unite están convirtiendo al navegador en un conglomerado de servicios web integrados que permiten tenerlo todo bajo el paraguas del navegador y sin necesidad de acudir a terceras partes.

Opera Mini, la revolución silenciosa

Casi sin hacer ruido, Opera está comenzando a ser muy conocida en un terreno que podría ser su garantía de futuro. Se trata de la movilidad, un segmento cada vez más poderoso y que desde hace tiempo está fusionándose con la informática. Hoy en día, no se concibe un terminal sin que éste tenga acceso a Internet a través de un navegador, y ahí es donde Opera ha querido hacer ruido con Opera Mini, cuya presencia en diversas plataformas es una realidad desde hace tiempo. Es más, prácticamente no hay móvil que se le escape en la actualidad, porque este desarrollo está disponible para las BlackBerry, los iPhone e iPod touch, los smartphones basados en Android, Windows Mobile e incluso los Nokia con S60 (aunque en realidad en este caso tendremos Opera Mobile, una versión similar).

Una de las principales ventajas de Opera Mini es el uso de una tecnología que pone a los servidores de la compañía siempre en medio de las transferencias: estos alivian la carga de las páginas, ya que las «reformatean» para el dispositivo móvil, reduciendo su tamaño y aligerando su carga en los smartphones, donde a menudo la tasa de descarga es inferior a la de un PC o un portátil. La tecnología ha tenido tan buena acogida que Opera la implementó también en el mercado del PC, rebautizándola como Turbo (www.opera.com/browser/turbo), una idea genial para aquellos que no disfrutan de conexiones de banda ancha.

Un futuro muy competido

Está claro que el futuro se antoja complicado para este navegador: no por sus propias prestaciones, que siguen sorprendiendo versión tras versión, sino por la feroz competencia de un mercado en el que Google parece estar imponiendo su presencia con un Chrome que parece crecer de forma imparable. Ni Firefox parece ser el que era y otros, como Internet Explorer, que sigue cayendo frente a ambas alternativas, o Safari, que depende del crecimiento de Apple en hardware, están en una situación similar.

Es de esperar que Opera siga manteniendo el tipo si sus desarrolladores siguen funcionando tan bien como hasta ahora, pero será difícil que su cuota crezca significativamente, aun en el caso de que decidieran abrir su código fuente. Mucho nos tememos que ya es demasiado tarde para convencer con ese tipo de filosofía.

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Extensiones o widgets

Es inevitable hablar de las extensiones de Firefox a la hora de concebir la evolución de los navegadores. La modularidad que ha permitido lograr este concepto ha sido asombrosa, y hasta Chrome recogió muchas críticas por no dar acceso a extensiones durante los primeros meses de vida.

Opera no quiso dejar escapar ese apartado y, desde abril de 2006, con Opera 9.0 beta 1, están presentes en el navegador los llamados widgets, miniaplicaciones que cumplen el mismo objetivo que las extensiones, aunque quizás con más entidad, ya que pueden funcionar aunque el navegador no lo esté haciendo. El número de widgets no es ni de lejos tan alto como el de extensiones de Firefox, pero sí lo suficientemente amplio como para satisfacer las necesidades de casi cualquier usuario. Os recomendamos un estudio realizado por un usuario de algunas de las extensiones imprescindibles de Firefox y su correspondencia en forma de widgets. Está disponible desde el enlace http://bit.ly/bfw2sq.

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La obsesión de Opera por ofrecer todo en uno

El navegador Opera se ha convertido en un producto que es en sí mismo un pequeño universo de aplicaciones. Así, integra su propio cliente de correo, Mail, del que pocos hablan pero que supone una alternativa a otros clientes de escritorio como Outlook y que se caracteriza por estar dotado de su cliente integrado de descargas a través del protocolo BitTorrent.

Los widgets y la inclusión de nuevas tecnologías como Opera Turbo y, sobre todo, Opera Unite son joyas de un desarrollo que prefiere aunarlo todo y vender un pack de soluciones todoterreno en lugar de seguir la estrategia de otras empresa que diversifican para aparentar mayor amplitud en su catálogo de productos. Puede parecer que Opera solo dispone del navegador, pero señores, qué navegador. Ni siquiera Firefox con sus extensiones o Chrome pueden acercarse a algunas de las prestaciones de este desarrollo.

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Ocho innovaciones destacables

1. Speed Dial. La presentación de miniaturas con páginas web preferidas por el usuario fue una funcionalidad presentada por Opera en 2007 y que fue copiada por Chrome desde sus inicios, por Safari 4 desde su fase beta y por Firefox en forma de una extensión.

2. Navegación por pestañas. Aunque hubo navegadores como IBrowse (para el Amiga) o Netcaptor que introdujeron el concepto, Opera fue la primera en incluirlo en la barra superior del navegador en el año 2000. No tardarían mucho en ser copiadas por el resto de navegadores, excepto por Internet Explorer, que tardó muchísimo en adoptar el modelo (hasta IE7).

3. Sesiones. La posibilidad de salvar una sesión de navegación fue presentada con Opera 2 en 1.996. Por supuesto, el resto de navegadores acabarían importando esta funcionalidad.

4. Bloqueo de pop-ups. Opera 5 fue el primer navegador en integrar un complemento que evitaba que las ventanas de publicidad se abriesen automáticamente delante de nuestros ojos. Firefox no tardó en adoptar dicha capacidad e IE lo haría en 2004.

5. Zoom completo de página. Este desarrollo ya incluyó en 1996 este tipo de aumento de la visualización de una página web, que se extendía a todos los elementos y no solo al texto, lo que hacía que la disposición mantuviese su estructura sin problemas. Dicha característica fue copiada por todos los principales navegadores.

6. BitTorrent. Opera fue el primer navegador en incluir un cliente integrado de descargas para el protocolo BitTorrent, en 2006, y su gestor de descargas ya ofrecía ese tipo de posibilidad que ahora algunos navegadores han adoptado a través de extensiones.

7. Eliminar datos personales. Hoy están muy de moda los modos privados de navegación, pero ya en el 2000 Opera ofrecía la posibilidad de borrar los datos de las sesiones de navegación para no dejar rastros.

8. Gestos del ratón. La posibilidad de ir hacia atrás o adelante en una sesión, abrir o cerrar pestañas y otras operaciones fueron incluidas por Opera en el año 2001, y ahora se puede acceder a ellas en otros navegadores como Firefox gracias a las extensiones.

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