El valor que tienen los correos electrónicos en un juicio

Nos toca hablar del cada vez más enrevesado caso Nóos, de Urdangarín y de los centenares de correos electrónicos que ha aportado ante el juez su ex socio, Diego Torres. ¿Qué valor tienen estos correos?

Pedro López (MartínAndino Abogados)

Correo electrónico apertura

14 junio 2013

Este mes nos toca hablar del cada vez más enrevesado caso Nóos, de Urdangarín y de los centenares de correos electrónicos que ha aportado ante el juez su ex socio, Diego Torres. ¿Qué valor tienen realmente estos correos?

¿Cómo deberían aportarse en un juicio para ser admitidos como prueba? ¿Se puede saber si son auténticos? Se trata de cuestiones que conviene aclarar, ya que muchos de nosotros podemos tener estas dudas ante la necesidad de hacer valer el contenido de un correo electrónico en un hipotético juicio.

Si, por ejemplo, nos limitamos a imprimir varios e-mails desde nuestro ordenador y aportamos las copias impresas como prueba, el juez los tendrá en cuenta como prueba documental, valorándolos libremente de acuerdo con la convicción que el propio juez se haya formado acerca de su valor y apreciándolos de manera conjunta con el resto de las pruebas.

 

Los mensajes de correo pueden ser manipulados

Casi con total seguridad, la parte contraria se opondrá, manifestando que esos correos electrónicos son inventados o están manipulados. Por este motivo, es más que recomendable que el e-mail que se aporte vaya respaldado por un soporte electrónico, así como por un informe pericial realizado por un experto informático.

El correo electrónico se basa en el estándar RFC822 y toda la información relativa a la fecha, hora, remitente, destinatario, ruta seguida por el correo en la transmisión, así como su contenido, se encuentra contenida en la cabecera del correo. Su certificación por un perito informático servirá para determinar si hay coherencia o no en la información y descartar la manipulación.