Una ventana a otra dimension: Programas seleccionados para reproducir DivX

Esta vez hemos peinado la Red en busca de las diez herramientas más útiles dedicadas no sólo a la reproducción de vídeo codificado mediante DivX, tema que protagoniza nuestro Tema de Portada, sino a otros menesteres igualmente valorados por los usuarios, como por ejemplo la reproducción de audio o de contenidos ofrecidos en Internet, como la televisión o la radio on-line

Una ventana a otra dimension: Programas seleccionados para reproducir DivX

3 diciembre 2007

Hoy en día prácticamente no se concibe la idea de disponer de un software que se dedique exclusivamente a la reproducción de alguna de las disciplinas multimedia por excelencia (como son las del audio o el vídeo). La mayoría de ellos aúnan, dentro del mismo concepto, todas las herramientas y características necesarias para servirnos en otros propósitos, incluyendo otro tipo de extras realmente atrayentes para cualquier usuario; por ejemplo, el de visualizar contenidos directamente desde la Red a través de la recepción de streaming. Otros rizan el rizo contribuyendo con módulos que quizás se alejen más del concepto primigenio de reproductor pero que añaden una gran versatilidad al conjunto; sería el caso de servidores de contenidos multimedia (bombas de audio y vídeo), editores de subtítulos, gestores de los contenidos multimedia de nuestro disco duro en forma de bibliotecas digitales o la extracción de audio desde nuestro CD.
Audio y vídeo, lo más valorado
Sin embargo, si lo que queremos es una aplicación para ver películas o bien escuchar nuestro disco favorito, quizás sea necesario prestar atención a otro tipo de cosas como, por ejemplo, la cantidad de formatos que es capaz de reconocer y reproducir así como los códecs que acompañan por defecto a la misma. Y es que, muchas veces, la gran cantidad de opciones y herramientas que tienen algunas de estas aplicaciones pueden entorpecer y complicar en exceso la finalidad última para la que fueron concebidas. Extensiones importantes a tener en cuenta dentro del apartado de vídeo son, por ejemplo, AVI, WMV, MOV, MPEG, DAT o VOB. Otro cantar serán los códecs que requieran para reproducirse, y muchas veces será necesario instalar alguna librería externa adicional del estilo de K-Lite Codec Pack para que no tengamos ningún tipo de problema. En cuanto al audio, no solamente de MP3 vive el hombre y será muy conveniente disponer de soporte para otros formatos también muy utilizados como WAV, OGG, WMA, AAC o SND.
Una característica que puede llegar a convertirse en muy importante, y que por tanto debemos buscar en cualquier reproductor, es la posibilidad de modificar la señal de audio mediante un ecualizador de banda múltiple. Con él, podremos adecuar el sonido a nuestras preferencias o bien disponer de una serie de perfiles predefinidos, algo indicado sobre todo para aquellos usuarios que no quieran perder el tiempo tocando estos controles. Por otro lado, también es muy aconsejable disponer de esta característica dentro de la parte de vídeo, gracias a la cual estaremos en condiciones de corregir ciertas propiedades de la imagen, como por ejemplo su brillo, la saturación de color o el contraste de la misma.
Personalización y visualización
Muchas veces, el factor de personalización de un reproductor multimedia se convierte en una auténtica obsesión por parte de sus usuarios. Por citar un ejemplo, Winamp dispone de un apartado dentro de su web oficial (www.winamp.com/skins) al que podemos acudir para bajarnos la «piel» (o skin) que más nos guste de entre centenares de ellas. Éstas aparecen divididas en distintas categorías como Naturaleza, Deportes o Dispositivos variados. Pero eso no es todo: existen multitud de herramientas que podremos encontrar por Internet gracias a las cuales seremos capaces de elaborar el aspecto que va a tener nuestro reproductor e incluso, dentro de la página web antes citada, podremos descargarnos un par de tutoriales para llevar a cabo este proceso y compartir nuestra creación con el resto de usuarios.
Dentro de este apartado también es necesario hablar de los diferentes modos de visualización de los controles básicos que nos puede ofrecer un reproductor. De esta manera, la mayoría de ellos ofrecen dos modalidades claramente extendidas que van a ser la denominada base (un pequeño display adosado normalmente a la parte inferior de la ventana de visualización) y la de pantalla completa (el vídeo ocupará toda nuestra pantalla y será necesario desplazar el puntero del ratón hacia su parte superior o inferior para que se desplieguen los controles básicos). Sin embargo, existen otros formatos que poco a poco se van extendiendo e introduciendo con algunos reproductores para dotarlos de mayor versatilidad. Podemos destacar, por ejemplo, el modo mini, que incrusta los controles dentro de nuestra barra de tareas, o el modo reproductor flotante, que ofrecerá una gran cantidad de información y de botones adicionales desacoplando el mando de control de la pantalla de visualización y permitiendo situarlo de manera independiente en cualquier lugar de nuestro Escritorio.
Otros factores a considerar
Para terminar, vamos a hablar de otros factores también de gran relevancia a la hora de elegir un reproductor para nuestro PC. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que muchas veces es aconsejable tener instalados unos cuantos, ya que no existe la panacea del reproductor universal; mientras que algunos de ellos serán adecuados para realizar unas determinadas tareas, otros serán más aconsejables para llevar a cabo otras.
Uno de los aspectos que es necesario tener en cuenta es el consumo de los recursos que cada aplicación va a desarrollar. Sobre todo en cuanto al espacio ocupado en memoria del proceso de reproducción residente y a la media de la utilización de la CPU de nuestro sistema. Estos parámetros serán críticos en aquellos equipos que no dispongan de unos recursos muy amplios y en los que se desean realizar otras tareas simultáneamente a la de la reproducción musical. Es por esto que en la tabla que acompaña a este artículo podréis observar precisamente estos dos valores, testeados y medidos en nuestro Laboratorio durante la reproducción de una película, para que os podáis hacer una idea de lo que va a suponer tener instalada una solución u otra.
Por otro lado, también es necesario tener en cuenta el conjunto de funcionalidades adicionales incluidas dentro de cada reproductor. Existen soluciones tremendamente sencillas que incluyen únicamente las propiedades suficientes para cubrir las necesidades más básicas de un usuario, mientras que otras aplicaciones han contemplado distintos módulos que contribuyen a dotarlas de un mayor número de posibilidades y versatilidad. Sin duda, el usuario ha de ser el que debe decidir finalmente que aplicación se adecua más a sus necesidades y si realmente necesita esos módulos o prefiere sacrificarlos en aras de disponer de una herramienta más sencilla y, normalmente, más liviana.
Finalmente, vamos a distinguir los dos grupos, claramente diferenciados, en los que se dividen los programas analizados: los comerciales y los gratuitos. El primer tipo, lógicamente, exige previo pago y ofrece algunas funcionalidades que supuestamente son exclusivas para este tipo de software. De hecho, a dos de las (tres) soluciones de pago incluidas en la comparativa, PowerDVD y WinDVD, les hemos dado un tratamiento especial debido a su naturaleza y a que poseen características específicas, como la capacidad de reproducción de HD DVD y Blu-ray Disc (con coste adicional). Dentro del segundo grupo se incluyen los programas de libre distribución y los de código abierto, descargables directamente desde Internet. La oferta es amplia por lo que la decisión de pagar o no por un reproductor es finalmente del usuario, que debe contemplar la oferta ofrecida por cada uno de ellos y las necesidades que desea cubrir en su equipo.