Un verano de party en party

Los usuarios de informática inquietos están de enhorabuena. Asistir a una party es una buena manera de compartir aficiones y pasar unos días rodeados de gente con gustos afines

Un verano de party en party

1 septiembre 2008

De aquí a octubre van a celebrarse en España casi una decena de parties. Por su parte, los más atrevidos (y pudientes) pueden adentrarse en el circuito internacional con cerca de 30 eventos. Los lugares de cita son variopintos: bibliotecas, polideportivos y recintos feriales. Las parties modestas admiten menos de 100 participantes.

 

En otras, el aforo crece: 600 puestos en sala en Party Quijote 2008, 800 en Arroutada, 1.500 en Xuventude Galiza Net, 4.096 en Euskal Encounter y 6.000 en Campus Party. Por el momento, DreamHack Winter 2007 ostenta el récord mundial, con 10.445 ordenadores conectados en red en la localidad sueca de Jönköping.

 

Básicamente, una party es una reunión de personas interesadas en la informática en un local habilitado para conectar ordenadores. Los participantes pueden llevar sus propias máquinas, y suele haber concursos y torneos. Resultar ganador de un campeonato es una vía excelente de promoción. Esto le sucedió al programador Vicente Mas en Campus Party 2005 con su videojuego de Fórmula 1 MiniRacingOnline, que al año siguiente se convirtió en juego oficial. Sin embargo, estos eventos tienen algún pequeño defecto. Para Vicente Mas, «falta un poco de información. Se hacen demasiadas cosas al mismo tiempo y no puedes estar en todas».

 

Para muchos, la primera copy party de España se celebró en una oficina de Valencia el 26 y 27 septiembre de 1992, organizada por dos grupos de demoscene españoles, Fifth Generation (Excelsior) y Darkness (Estrayk). Por su parte, Euskal Encounter es la party en activo más veterana de España: 2008 es su decimosexta edición.

 

Estos eventos aprovechan temporadas de vacaciones y fines de semana y suelen durar dos o tres días, aunque pueden alargarse a cuatro jornadas (Party Quijote 2008), a siete (Campus Party) o a 11 (Codemasters Campzone 08). Los precios de inscripción varían según el lugar, la duración y los servicios. A menudo la manutención está incluida, y tienen habilitado un lugar para dormir, aunque sea dentro de un saco. En algunas parties europeas (la alemana Evoke, entre otras), las chicas no pagan la entrada.

 

La presencia femenina suele ser escasa en estos encuentros. Como mucho, una de cada diez asistentes es mujer. Yolanda Benedito, alias Athenea, portavoz del portal Campuseras.com, no se ha perdido una cita del encuentro valenciano desde 2004. Yolanda achaca esta ausencia a la imagen negativa de estos eventos: «Muy de freakies, pero no es eso. Tienes que estar allí una semana para vivirlo y darte cuenta de que no es un tío cortando jamón y con una muñeca hinchable en la mesa».

 

Hay que ir bien preparados

Muchos veteranos afirman que hay que participar en una party al menos una vez en la vida. Quizás los novatos no sepan cómo prepararse para ir. No deben preocuparse. Lo primero es consultar el sitio web de la organización correspondiente. Allí suelen figurar recomendaciones y normas. Generalmente, no fijan una edad mínima ni máxima, aunque los menores de 18 años deben aportar una autorización paterna. Siempre piden un DNI para poder acceder al evento.

 

Los participantes cada vez llevan más portátiles y menos ordenadores de sobremesa. Lo de viajar ligeros de equipaje no afecta a los aficionados al modding, que aprovechan la ocasión para exhibir sus creaciones. Antes de salir, es necesario preparar la maleta, con ropa de repuesto (incluyendo alguna prenda de abrigo), artículos de aseo personal, un saco y una esterilla. Tampoco hay que olvidar una base de enchufes, unos auriculares -los altavoces están prohibidos- y el cargador del móvil.

 

En cuanto al equipo, es conveniente fijar una contraseña para la BIOS, instalar un cortafuegos, y actualizar el antivirus y los parches de seguridad del sistema operativo. Esto debe ir acompañado de un disco con una copia del sistema operativo y de los controladores. Además, es bastante aconsejable identificar todo el material con un nombre. Lo que no hay que dejarse en casa, según Yolanda Benedito, son «las ganas de aprender y el buen rollo».

 

Los organizadores de parties suelen ser asociaciones juveniles, que a menudo tienen apoyo de ayuntamientos y comunidades autónomas. Los patrocinadores privados también son importantes. Los macroeventos requieren abultados presupuestos. Por ejemplo, Campus Party 2008 va a costar 6,3 millones de euros; el 57% lo sufraga la inversión privada, el 23% se paga con aportaciones de distintas administraciones, y el resto se completa con la venta de entradas y los intercambios publicitarios.

 

Las parties abren oportunidades profesionales a muchos asistentes. Miguel Ángel Expósito es el director de Campus Party. Empezó como campusero en 2002 y pasó cuatro años como director de contenidos. Expósito recuerda de su primera vez: «El ambiente era fantástico, con gente de perfil muy diferente pero la misma pasión: las nuevas tecnologías».

 

Los grandes eventos cuentan con servicios de vigilancia y de seguridad para evitar desmadres. Los incumplimientos de las normas más graves suelen conllevar la expulsión. No está permitido fumar, ni beber alcohol, ni tomar drogas. En ocasiones, se advierte contra la utilización de copias piratas y se prohíbe la distribución de contenidos ilegales a través de la red. No obstante, los propios participantes reconocen los intercambios de contenidos. Según Vicente Mas, «la gente va a jugar y también se comparten archivos. De todo (...) documentos PDF, películas, música...». En la práctica, los intercambios se toleran.

 

Miguel Ángel Expósito comenta que «no nos dedicamos a convertirnos en árbitros ni a fiscalizar los contenidos que circulan en la red (...) el conocimiento se debe difundir, y el conocimiento científico y tecnológico en especial». Y es que el origen de las parties está ligado a las copias. A finales de los ochenta nacieron las primeras copy parties, donde los asistentes replicaban juegos y todo tipo de programas. Luego, a principios de los noventa, las reuniones evolucionaron hacia las demo parties. Al poco, con la eclosión del juego en red, se popularizaron las LAN parties. Después surgieron las generalistas, que mezclan juegos, demos, arte digital y mucho más.

 

El nacimiento de una party

Campus Party es el evento de este tipo más concurrido de España. La primera edición (1997) se celebró en Mollina, Málaga, con 250 campuseros. La idea surgió después de que Paco Ragageles y Belinda Galiano vieran un reportaje en televisión sobre las LAN parties en Europa y decidieran importarlo a nuestro país. Sus cuatro fundadores fueron Paco Ragageles (28 años), coordinador de la Cadena 100 Málaga; Pablo Antón (28 años), concejal de juventud del ayuntamiento de Málaga; Belinda Galiano (19 años), diseñadora de páginas web; y Yolanda Rueda (20 años), estudiante de periodismo.

 

En el año 2000 se traslada a Valencia tras proponer el director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Manuel Toharia, el cambio a los organizadores. La idea se ha exportado a otros países como Colombia y Brasil. El pasado mes de febrero reunieron 3.500 participantes en Sao Paulo, mientras el último encuentro en Valencia congregó a 8.100 participantes, una cifra que esperar mantener e incluso superar este año.