Videojuego, la palabra que engaña al mundo entero

9 diciembre 2014

El mundo de los videojuegos nació como las grandes disciplinas de la historia, no para responder a una necesidad del ser humano, sino más bien como consecuencia de la necesidad, o instinto, del ser humano, por llegar a conseguir que un "algo" se convierta en un "algo" mayor.

Nunca nadie llegó a imaginar que tanto jóvenes como mayores varias docenas de años después iban a dedicar una gran parte de su tiempo libre, y del no libre, a jugar a videojuegos. De hecho, muchos de los proyectos que buscaban dar una aplicación lúdica a los sistemas electrónicos no llegaron a salir nunca de los laboratorios de estos, por aquel entonces, científicos.

Y quién sabe, es posible que si aquellos hubieran sabido que estaban poniendo los cimientos de la industria del videojuego que conocemos hoy en día, quizás se hubieran replanteado si era verdaderamente útil para la humanidad el dar vida a los videojuegos.

Es precisamente un aficionado a los videojuegos, de los les que dedica su tiempo libre, y el no tan libre, el que escribe estar línea. Líneas que deben servir para abrir los ojos de quienes piensan que los videojuegos de hoy en día siguen siendo videojuegos.

Es curioso observar la gran cantidad de cosas, más malas que buenas, que se han conseguido esconder detrás de una simple palabra, "videojuego".

Está simple palabra puede hacer que lo bueno parezca no tan bueno y que lo malo parezca no tan malo. Y voy a proceder a explayarme con más precisión.

Los listos que parecen tontos

Todavía sigue siendo una realidad que se consideran los videojuegos como un medio de entretenimiento propio de adolescentes, personas con cierto grado de inmadurez, o en su defecto, personas con una gran cantidad de tiempo libre. Jugar a videojuegos no es algo productivo, o eso es lo que se cree. No lo es tanto como aprender a tocar el violín, a pintar en lienzo, o acudir a un taller de escritura. Y aunque es cierto que hay mucho "vago" que juega a videojuegos, no es menos cierto que alrededor del mundo de los videojuegos también existen una industria muy productiva. Hoy en día hay jugadores profesionales patrocinados por marcas comerciales, hay periodistas especializados en el mundo de los videojuegos, y hay, por supuesto, desarrolladores de videojuegos. Si a esto le sumamos que la industria de los videojuegos genera una cantidad de ingresos mucho mayor que la del mundo del cine, la música, o la literatura, nos damos cuenta de que empieza a no tener demasiado sentido ver determinadas disciplinas como más provechosas, o dignas, que otras. Claro que, esconder todo esto detrás de una palabra como "juego" no hace que parezca nada profesional, productivo, ni útil.

Los videojuegos, ¿un arte?

Los videojuegos son mucho más que un medio de entretenimiento. Aunque quizás sería exagerar decir que es un arte. Acudiendo a diferentes diccionarios podremos leer distintas definiciones de lo que es el arte. Pero generalmente todas coinciden en que es una actividad o producto cuya finalidad es la de transmitir un sentimiento. Esto es lo que lleva a considerar la arquitectura, la escultura, la pintura o la fotografía, como artes. Al fin y al cabo, hacen uso del sentido de la vista para transmitir sentimientos. Aislada nos encontramos a la música, que hace uso únicamente del sentido del oído para transmitir sentimientos. Tampoco nos podemos olvidar de la literatura, símbolos que tienen la capacidad de traernos a la mente ideas y sentimientos. A partir de aquí ya nos encontramos nuevas disciplinas, nuevas artes, que son combinaciones de las anteriores, y que por tanto deben ser consideradas como tales. ¿Acaso no se transmiten sentimientos con el teatro o el cine? Espectáculos audiovisuales que consigue llegar más allá que las anteriores artes. Y aquí, justo aquí, detrás de esa lista de diferentes artes, es donde habría que ubicar a los videojuegos, aunque con ese nombre nunca serán considerados un arte. Pero en realidad, un videojuego no deja de ser una película, una obra de teatro, en la que el jugador tiene la posibilidad de interactuar con ella. Se trata de una historia en la que es el jugador el que tiene que introducirse en el papel, y ejecutar las acciones. ¿Acaso no se transmiten sentimientos? Difícilmente se pueden transmitir sentimientos de una manera más plena. ¿No hemos querido a veces ser ese personaje de la película para poder decidir por él?

No nos equivoquemos, hoy en día eso de sentarse en la televisión con un mando ya no tiene como objetivo romper ladrillos, sino transportarse a una historia a la que con cada sesión que jugamos estamos añadiendo un nuevo capítulo.

Los videojuegos y sus peligros

Pero claro, esto nos lleva a la última mentira detrás de la palabra "videojuego". Y es que, por ser juegos no son inofensivos. Verdaderamente sirven para transmitir sentimientos, para generar sensaciones en los jugadores, y, por tanto, para enseñar. Enseñar cosas, en su mayoría ahora mismo, malas. Hubo una época hace una década en la que los videojuegos eran verdaderas obras de imaginación. Eran el medio utilizado por artistas para crear nuevas historias y mundos, para crear puzzles imposibles. Hoy en día eso se acabó. Los videojuegos transmiten mucho más ahora gracias a los avances técnicos, pero el contenido de lo que se transmite es de mucha peor calidad humana. No obstante, la industria de los videojuegos y el mundo entero parece no abrir los ojos ante tal situación. Me refiero a los videojuegos de índole violenta.

Año tras año vemos que los premios a los mejores videojuegos son para títulos que están muy lejos de ser dignos. Son los más vendidos, y los más queridos por los jugadores. Vamos a hablar con nombres propios. Las dos grandes franquicias triunfadoras en los premios del año son Grand Theft Auto y Call of Duty. El último de estos es un videojuego en el que nos convertimos en un soldado y el objetivo es abatir a nuestros enemigos. A lo largo de los últimos años, los diferentes títulos de esta franquicia se han inspirado en batallas del pasado, en posibles batallas del presente, y en las imaginarias batallas del futuro. Pero siempre había un mismo tema conductor, matar, y cada vez con más realismo. Claro que, si lo comparamos con Grand Theft Auto, hasta podría parecer un videojuego suave. El tan conocido GTA está lleno de armas, violencia, robos, prostitución, drogas y delincuencia organizada. Precisamente aquello que todos deseamos para nuestra sociedad, ¿verdad? Y ni una sola distribuidora del mercado se libra, pues todas han lanzado diferentes títulos de este estilo, tales como Assassins Creed (el protagonista es un sicario), Halo (guerra futurista), Dead Space (juego de terror y disparos), y muchísimos otros.

Lo más curioso es que la sociedad ha pasado a aceptarlos como simples "videojuegos", una palabra que hoy en día ya es una cruel mentira. Pero debido a esta, se ve con buenos ojos que sean los juegos más jugados del mundo, y el regalo que todo padre o madre hace a su hijo menor de 15 años, a pesar de ser todos ellos considerados como videojuegos para mayores de 18 años. Resulta llamativo que en un momento en el que todos parecemos tan concienciados por la violencia existente en el mundo del fútbol, todavía no nos demos cuenta del gran calado que tienen en nuestra sociedad títulos que, bajo la apariencia de simples juegos, o herramientas que ayudan a desarrollar capacidad, enseñan cosas que nunca pueden acabar en nada bueno. Y es que, curiosamente, y aunque vez tras vez se quiera vender que no existe relación (algo propio de industrias que generan mucho dinero), lo cierto es que batallas callejeras como la que se vivió hace tan solo unos días en Madrid Río y que finalizó con un fallecido, se reproducen hora tras hora en la gran mayoría de juegos que están presentes en el mercado y, lo que es peor, bajo el papel de regalo que entregamos a nuestros hijos,

 

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