La virtualización del Escritorio: la rebelión de los tontos

Se trata de equipos que llevan el concepto de sistema personal a su mínima expresión, pero que, convenientemente conectados, permiten hacer cualquier labor que se precise

La virtualización del Escritorio: la rebelión de los tontos

9 octubre 2008

Es una idea tan vieja (o nueva) como la misma informática. Lo de desgajar la máquina, el hierro, del entorno operativo y de las aplicaciones que almacenamos en el disco duro hace ya mucho que se inventó. Hasta la aparición de los sistemas distribuidos en la década de los 80, al calor de Windows y del ordenador personal, lo que predominaba en las empresas y los Gobiernos eran los entornos centralizados donde un superordenador (mainframe) era la pieza clave y todo lo demás giraba a su alrededor. Corrían los tumultuosos sesenta y setenta y compañías como IBM, NCR, General Electric o Honeywell dominaban el panorama.

 

Sin embargo, la eclosión del PC a principios de los 80 puso en duda la conveniencia de mantener estos sistemas, complejos y también caros de mantener. De hecho, en alguna ocasión, la primacía y los buenos resultados del tándem Windows-Intel en los últimos 20 años ha llegado a poner esa especie de grandes servidores al borde la extinción. En los 90, sólo la testarudez de compañías como Oracle y Sun mantuvieron la ilusión de que la red era lo realmente importante.

 

Sin embargo, el desarrollo de Internet, los propios problemas de gestión que con el tiempo ha originado la proliferación de millones de PCs y pequeños servidores x86, la consolidación de Linux y la aparición de tecnologías y servicios que facilitan que las aplicaciones estén disponibles en y desde la propia Red han revitalizado la informática centralizada.

 

Ventajas y desventajas

La virtualización del servidor es hoy una de las tecnologías más calientes del universo informático. VMware, la coca-cola de este mundo, crece cada año a ritmo de vértigo y hasta Microsoft ha entrado de lleno con la última versión de su servidor (Windows Server 2008).

 

Presionadas por los gastos excesivos, las compañías, que son renuentes a invertir en máquinas adicionales que al cabo del tiempo pueden quedar infrautilizadas, empiezan a adoptar masivamente una tecnología que les permite aprovechar lo que tenían, reubicando sus sistemas operativos, aplicaciones, sistemas de correo o bases de datos en función de necesidades cambiantes y no de la ubicación física de sus sistemas. Y todo ello desde una consola central, lo que evita mover técnicos de un lado para otro.

 

Pero queda por dar otro paso, el de llevar la virtualización a los escritorios. La industria y los analistas aseguran que durante este año y el que viene se oirá hablar mucho del asunto. Alejandro Solana, responsable de preventa de VMware, cree que las tecnologías que harán posible ejecutar el aplicativo desde un centro de datos y no desde el mismo sobremesa tienen mucho recorrido.

 

En su opinión, la virtualización del PC ahorra costes a las empresas y acorta los tiempos de respuesta a la hora de combatir un virus, poner parches de seguridad, hacer una actualización o reponer datos perdidos. Además, la posibilidad que da al usuario de acceder a la imagen espejo de su PC habitual, independientemente del sitio o del equipo a través del que se acceda  a los documentos, permite trabajar con el máximo rendimiento desde cualquier parte.

 

Para Pedro Galatas, CEO de Afina, un mayorista que comercializa en España las herramientas de VMware o los clientes ligeros de Wyse, la virtualización del desktop aumenta la seguridad y confidencialidad de los datos, ya que éstos se almacenan en red y no en un disco duro local, que resulta mucho más vulnerable.

 

El último punto a favor, aunque no el menos interesante, tiene que ver con el medio ambiente. Mientras un PC consume entre 70 y 150 vatios, un thin client está en menos de 10. Eugenio Gil, responsable de ventas en España del fabricante de clientes ligeros Wyse, cree que la virtualización reúne lo mejor de los dos mundos: «Los escritorios virtuales combinan todos los beneficios de la informática basada en el servidor (compartición de recursos, costes, seguridad, facilidad de despliegue, etc.) con la flexibilidad de los ordenadores personales, puesto que cada usuario tiene su propio entorno de trabajo».

 

Los PCs virtualizados son sobre todo interesantes en sucursales de grandes compañías, donde el servicio de mantenimiento es externo y cualquier incidencia puede ser resuelta desde la distancia, aunque también en medianas empresas que quieran simplificar la gestión de su parque microinformático.

 

Sin embargo, no todo son ventajas a la hora de virtualizar escritorios. Uno de los peros que se les suele poner es el coste, fundamentalmente el de los sistemas de almacenamiento que conlleva su despliegue. Para solucionar esto, compañías como VMware han creado un sistema de plantillas compartidas para todos los usuarios, a las que se suma un fichero para cada uno con los documentos particulares.

 

De esta manera, en vez de multiplicar la misma imagen de varios Gbytes en cada terminal, lo que hace el sistema es mantener una común para todos que oscila entre 4 y 10 Gbytes, y que da soporte a los ficheros individuales de cada usuario, que como mucho pueden pesar 100 Mbytes. La tecnología se llama Linked Clon.

 

Otra inconveniente es que los PCs tontos dependen de conexiones WAN con algún nivel de latencia (retardo temporal en la transmisión de información). Según Galatas, este problema se subsana con soluciones para la optimización del ancho de banda, el balanceo de carga entre servidores o la priorización del tráfico.

 

Por último, Raúl Izquierdo, responsable de desarrollo de negocio de Alhambra-Eidos, una firma especializada en este mundo, también hay mayores limitaciones en cuanto al uso de periféricos, que muchas veces no pueden ser soportados por el sistema virtual.

 

Lo más íntimo es virtual

Aunque todavía nadie va a una tienda para comprarse un PC tonto, la virtualización empieza a colarse poco a poco en los hogares. Y lo hace a través de Internet, con servicios de correo electrónico o de mensajería instantánea, como Gmail, Hotmail o Messenger, donde es un servidor externo el que gestiona y almacena toda nuestra correspondencia.

 

También las redes sociales dependen de una capacidad de proceso instalada más allá de nuestro PC. En este sentido, Alejandro Solana tiene claro el futuro: «Igual que ahora hay canales de televisión bajo demanda, el PC puede convertirse en un servicio con unas determinadas aplicaciones que serán mantenidas por el proveedor». Google ya ha adelantado parte del camino con aplicaciones como Calendar o Docs, que permiten trabajar con un calendario o un procesador de texto sin tenerlo necesariamente instalado en el disco duro de su equipo.

 

No hay cifras concretas sobre cuántos ordenadores están virtualizados en España, aunque por el momento la presencia de los escritorios virtuales es testimonial, incluso en el mundo de la empresa. Solana asegura que entre un 5 y un 10% de los servidores que se venden a escala local albergan un software de virtualización y que a cada servidor virtual se suelen conectar, de media, entre 20 y 30 sistemas personales. Por su parte, IDC desvela que apenas un 1% del parque instalado corresponde a thin clients, un porcentaje que, sin embargo, se multiplica en Francia y en los países del norte de Europa.

 

La mínima expresión de un PC

¿Cómo es el PC de un entorno virtual? En principio, los clientes ligeros más puros son sistemas que llevan el concepto de sistema personal a su mínima expresión, pues ocupan muy poco (tienen la apariencia de un router para conectarnos a Internet), suelen ir equipados con procesadores VIA o Transmeta que no llegan al Gigahercio de velocidad de reloj, son gobernados por Linux o por la versión de Windows para este tipo de dispositivos (Windows CE) y tienen muy pocos puntos de fallo, como discos duros (llevan memoria Flash) o ventiladores. Todo ello contribuye a reducir drásticamente su consumo energético.

 

Además, al no estar atados a un Windows cada vez más exigente, su ciclo de vida es algo más largo y oscila entre los 5 y los 7 años. Por otra parte, para su funcionamiento sólo requiere pinchar unos cuantos cables (al monitor, el teclado, la red y el ratón) y pulsar el botón de encendido para acceder al escritorio virtual. Su precio oscila, por lo general, entre los 200 y los 400 euros y su peso casi siempre ronda los 3 kilos.

 

Una noticia que puede revolucionar en los próximos meses este tipo de sistemas es la puesta en escena de los procesadores Atom, que intentará conquistar un nicho en el que todavía no estaba presente y ganar la partida a rivales como VIA, Transmeta o incluso AMD. Se trata de los micros más pequeños que ha desarrollado Intel hasta la fecha y gastarán de media entre 0,6 y 2,5 vatios (por los 35 que consume un Core 2 Duo en la actualidad).

 

El abanico de propuestas

 

• VMware. Empezó en la virtualización de escritorios con Workstation, pero se ha hecho rico y famoso con la virtualización de servidores. Tiene una herramienta gratuita, VMPlayer, que permite que cada miembro de la familia tenga su propio escritorio en el mismo PC.

 

• Citrix. Compró XenSource, una tecnología de virtualización de código abierto, en agosto de 2007, y a principios de junio pasado anunció la disponibilidad de XenDesktop, su propuesta para escritorios, cuya versión de hasta 10 usuarios (Express Edition) se puede bajar de Internet sin coste.

 

• Microsoft. La virtualización va, en principio, contra su modelo de negocio, pero ha entendido el mensaje del mercado. Ahora está a punto de lanzar Hyper-V, que podrá ser desplegada sin coste añadido por los clientes de Windows Server 2008. Para virtualizar escritorios, cuenta con Terminal Services.

 

• HP. Tiene una de las gamas de producto más extensas del mercado de thin clients (más de 20 modelos para todos los gustos). Y es que hay dispositivos con lo mínimo (Linux, 128 Mbytes de Flash y 256 Mbytes de RAM) que rondan los 200 euros y otros de 600 euros con la versión embedded de Windows XP, 1 Gbyte de memoria Flash y 512 Mbytes de RAM.

 

• Wyse. Este especialista en terminales tontos tiene más de una decena de aparatos de sobremesa y también portátiles diseñados para trabajar en red. Su propuesta está en línea con otras, aunque, como nota distintiva, también ofrece un dispositivo específico para XenDesktop.

 

• Fujitsu Siemens. Sus dos gamas, Futro Serie A y S, exhiben líneas estilizadas. Se trata de equipos optimizados para trabajar con Terminal Services de Microsoft y que están gobernados por el procesador AMD Geode.