WikiLeaks desata la guerra en Internet

El terremoto informativo causado por WikiLeaks y genera tanto reacciones de apoyo como ataques implacables a la organización creada por Assange

Angel Domingo

WikiLeaks desata la guerra en Internet

19 enero 2011

La masiva filtración de documentos del Departamento de Estado norteamericano no solo está haciendo tambalearse a numerosos diplomáticos de ambos lados del Atlántico. El terremoto informativo causado por WikiLeaks ha llegado a la Red y genera tanto reacciones de apoyo como ataques implacables a la organización creada por Julian Assange.

Desde Washington, Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, no dudó en acusar públicamente a WikiLeaks de «poner en riesgo la seguridad de la comunidad internacional con el robo de documentos clasificados». A partir de ese momento, el Comité de Asuntos Gubernamentales y Seguridad Interior de EE UU comenzó a ejercer fuertes presiones contra todo lo que rodee a WikiLeaks.

Curiosamente, un senador estadounidense, Joe Liberman, fue el primero en anunciar que Amazon dejaba de alojar la web de WikiLeaks. Recordemos que Bahnof, el servidor sueco habitual de la organización de Julian Assange fue atacado, obligando al portal a buscar amparo en Amazon. No estuvo mucho tiempo, ya que la compañía estadounidense denegó sus servicios, en una decisión muy aplaudida desde Washington.

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Los motivos que alegó Amazon para justificar su acción pretenden desmarcarse de la opinión general, según informó su filial Amazon Web Services (AWS) la expulsión no se debió ni a la presión del Gobierno norteamericano ni a los continuos ataques que sufre WikiLeaks. La razón fue que la web de Assange no «estaba cumpliendo los términos del contrato ya que no posee o controla todos los derechos del contenido de su página». Además, ve difícil que ante una cantidad de información tan impresionante se pueda asegurar que en ningún momento «los documentos pongan vidas inocentes en peligro».

La respuesta de WikiLeaks, a través de su canal Twitter, fue contundente, acusando a Amazon de mentir, y señalando que «si Amazon está tan incómoda con la Primera Enmienda, deberían abandonar el negocio de la venta de libros». De todas maneras, Amazon no fue la única, otra firma americana, EveryDNS.net, siguió el mismo ejemplo al eliminar el dominio de Wikileaks, obligando al portal a volver a servidores europeos.

Precisamente, la web de Assange reapareció en Francia, a través de una página creada por el Partido Pirata suizo. El servidor OVH, desoyendo al propio Nicolas Sarkozy, decidió apostar por la libertad de expresión, albergando el polémico sitio bajo la dirección WikiLeaks.ch. Para seguir manteniendo el servicio activo ante los indiscriminados ataques, WikiLeaks pidió apoyo popular, llegando Assange a publicar en Internet instrucciones para clonar su sitio y difundirlo. El resultado fue la aparición de decenas de sitios paralelos que publican la misma información, los más de 200 mirrors que existen en todo el mundo (algunos medios apuestan que siguen multiplicándose y ya son más de 500 los sitios clonados) hacen imposible que WikiLeaks desaparezca de Internet.

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Sin embargo, el Gobierno de los Estados Unidos parece que está animando a las distintas empresas a no prestar ningún tipo de servicio a WikiLeaks. Al parecer, la ruta marcada por Washington apunta a las vías de financiación del portal. La primera gran empresa de servicios de pagos on-line en desactivar la cuenta de WikiLeaks fue PayPal. Esta compañía, la plataforma más utilizada por numerosas organizaciones sin ánimo de lucro para recibir donaciones, alegó que los fondos estaban siendo utilizados para financiar una «actividad ilegal».

El siguiente golpe para ahogar económicamente al portal de las filtraciones llegó tras la decisión de Visa y Mastercard de suspender todos los pagos hasta concluir «una investigación pendiente» (la noticia se une a la congelación en Suiza de las cuentas del propio Julian Assange). Ante un hecho así resulta irónica la información publicada por el diario inglés The Guardian que afirma que Visa y Mastercard sí permiten cualquier donación a grupos racistas vinculados al movimiento Ku Klux Klan. De todas maneras, todavía sigue siendo posible donar dinero a Wikileaks mediante giros postales o transferencias bancarias

Las redes sociales más populares tampoco son ajenas al fenómeno WikiLeaks, desde Facebook no ven motivos para denegar sus servicios y mantendrán activo su perfil oficial. La decisión de la web creada por Mark Zuckerberg no es baladí porque las redes sociales se están convirtiendo en la principal plataforma de comunicación de Assange y sus colaboradores. Desde Twitter la situación resulta más complicada ya que se rumorea que la popular red de microblogging está censurando a WikiLeaks de su lista de Trending Topics. La propia compañía niega esta noticia, pero numerosos blogueros afirman que Twitter está escondiendo los resultados de sus «temas del momento».

La escalada de los ataques a WikiLeaks ha recibido respuesta del grupo ciberactivista Anonymous, que ha comenzado una dura campaña de ataques contra los websites de las organizaciones que han negado sus servicios a WikiLeaks. Los primeros en sufrir los ataques de denegación de servicio (DDoS) fueron el blog de Paypal y PostFinance.ch, la web del banco suizo que congeló las cuentas de Assange.

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«Defendemos los mismos principios: transparencia y anti-censura», así justifica el grupo sus ataques a objetivos que atentan contra Wikileaks. Durante los últimos días los acontecimientos se suceden a un ritmo frenético: el propio Anonymous fue atacado mientras se tumbaban sucesivamente los sitios de Visa, Mastercard, EveryDNS o la página personal del senador norteamericano Lieberman.

El propio Assange, que afirma estar recibiendo amenazas de muerte, ha declarado que «si algo nos ocurriera, se publicarán automáticamente partes cruciales de material significativo de EE UU y otros países». De momento, Assange continúa en prisión preventiva, tras ser detenido por acusaciones de acoso sexual, y permanecerá en dependencias policiales hasta el 14 de diciembre al ser rechazada su petición de acceder a la libertad condicional. Esperando que los acontecimientos no den lugar a sucesos dramáticos, resulta sorprendente comprobar la revolución que ha tenido lugar en Internet, donde numerosos internautas han decidido hacer frente a los Gobiernos más potentes del mundo para evitar su intento de ahogar una campaña dedicada a denunciar y aclarar la verdad acerca de asuntos de evidente interés social.

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