Windows bajo nuestra lupa

El lanzamiento de Windows 95 lo cambió todo. Las reglas del juego nunca han vuelto a ser las mismas debido al espaldarazo mediático que supuso la llegada del desarrollo de software más influyente de nuestra historia reciente. Después se produjeron importantes éxitos. Y también sonados fracasos

Windows bajo nuestra lupa

19 julio 2008

A pesar de que ya han transcurrido dieciséis meses desde el lanzamiento de Windows Vista, no existe una opinión unánime acerca de la última propuesta de los de Redmond. Unos analistas alaban su interfaz y políticas de seguridad, mientras que otros critican su exceso de celo y lo exigente que es con el hardware a la hora de dar lo mejor de sí mismo.

 

Sea como fuere, parece que el último sistema operativo de Microsoft no acaba de calar en un sector amplio de usuarios. Varios informes recientes elaborados por consultoras de contrastado prestigio y medios de comunicación se han hecho eco de las dificultades que está experimentando

 

Windows Vista, no ya para penetrar en el mercado de máquinas nuevas (la mayor parte de los PC que se venden en la actualidad están gobernados por este sistema operativo), sino para convencer a los muchos usuarios que aún apuestan por Windows XP. A nuestro juicio, la explicación es muy clara: Windows Vista ha llegado en el momento de máxima fortaleza de su predecesor.

 

En la actualidad XP es infinitamente más seguro y estable que cuando llegó a las tiendas a finales de 2001. Por esta razón, lo más probable es que Windows Vista experimente una evolución similar a la de sus predecesores, no en vano prácticamente todos los sistemas operativos de Microsoft tuvieron un comienzo difícil y posteriormente lograron afianzarse y dominar el mercado de forma aplastante.

 

Windows 95: el principio de todo

Este desarrollo fue un sistema operativo en toda regla, mientras que sus predecesores no eran más que meras interfaces gráficas que corrían sobre MS-DOS. Aun así, repasaremos brevemente las características de las primeras ediciones de esta plataforma.

 

Windows 1.0 fue lanzado a finales de 1985 y tenía unas posibilidades muy limitadas (las ventanas sólo podían mostrarse en mosaico debido a las restricciones legales impuestas por Apple). Dos años después, a finales de 1987, Microsoft lanzó Windows 2.0 y aparecieron las primeras versiones de Excel y Word adaptadas a esta interfaz gráfica.

 

La versión 3.0 no se comercializó hasta 1990, y aportó a sus predecesoras mejoras importantes, como la memoria virtual, multitarea mejorada y soporte de tarjetas gráficas VGA. El éxito de esta versión fue superior al de sus predecesoras, lo que allanó el camino a Windows 3.1/3.11 y NT, lanzados en 1992 y 1993 respectivamente. Y, por fin, en 1995 Microsoft lanzó Windows 95, su sistema operativo más ambicioso hasta ese momento.

 

A pesar de que el código de la nueva plataforma no fue portado totalmente a 32 bits para mantener la compatibilidad con las aplicaciones disponibles hasta la fecha, contemplaba características que hacían de este sistema operativo una opción muy atractiva, tanto para el entorno doméstico como el profesional.

 

La más llamativa era una interfaz gráfica mucho más depurada que las de anteriores versiones de Windows. Pero, además, contaba con soporte para nombres de archivo largos gracias a la implementación del sistema de ficheros VFAT (Virtual FAT), multitarea en modo protegido para aplicaciones de 32 bits y unas posibilidades multimedia fantásticas que nos permitieron comenzar a disfrutar mucho más el audio y el vídeo en nuestro PC.

 

El éxito de Windows 95 fue abrumador, tanto que supuso un revulsivo enorme en el mercado del hardware, pues para poder utilizarlo era necesario contar con un microprocesador rápido y más memoria principal que la exigida por las versiones anteriores de Windows.

 

Una de cal y otra de arena

Windows 98 llegó a las tiendas 3 años después del lanzamiento de su predecesor. Aunque no era mucho más sofisticado que Windows 95, contemplaba varias mejoras de entidad que lo hacían muy interesante, como una implementación óptima del sistema de archivos FAT32 y compatibilidad mejorada con dispositivos USB.

 

En 1999 la firma de Redmond lanzó una revisión de este sistema operativo conocida como Windows 98 SE, cuya principal aportación fue un componente que se responsabilizaba de la traducción de direcciones en una red de área local para permitir que varios equipos pudiesen compartir una única conexión a Internet.

 

La acogida de Windows 98 fue más tímida que la de su predecesor debido en gran parte a que no representaba un avance tan significativo como el materializado por Windows 95. Aun así, su éxito al final de su vida comercial fue notable y en todo caso similar al de W95.

 

El innegable triunfo que cosecharon Windows 95 y 98 no fue secundado por la siguiente entrega de esta familia de sistemas operativos. Windows Millennium fue lanzado en el año 2000 como una mera actualización de W98. Entre sus escasas aportaciones cabe destacar las primeras versiones de las herramientas de restauración del sistema y Windows Movie Maker.

 

No obstante, Windows Me ha dejado una huella indeleble en el currículo de Microsoft por sus problemas de estabilidad y la ausencia de compatibilidad con el modo de direccionamiento real de DOS, lo que impedía la correcta ejecución de algunas aplicaciones para MS-DOS. Esta plataforma tuvo una vida comercial de un solo año, por lo que hasta la fecha es el producto de Microsoft que menos tiempo ha tardado en ser reemplazado.

 

El producto más longevo de Microsoft

A finales de 2001 la compañía de Redmond lanzó Windows XP. Después del varapalo que supusieron las malas críticas que recibió Windows Me, Microsoft necesitaba afianzar su posición con un argumento contundente. La acogida inicial de Windows XP fue discreta, pero poco a poco fue conquistando a los usuarios hasta convertirse en el sistema operativo más longevo de esta compañía.

 

Más de seis años después de su lanzamiento, sigue siendo unas de las plataformas más extendidas y apreciadas por los usuarios gracias, sobre todo, a las mejoras implementadas en los distintos paquetes de servicios que Microsoft ha ido poniendo a punto. Y es que el producto disponible en la actualidad tiene poco que ver con el que llegó a las tiendas en 2001.

 

La situación actual de XP es muy buena gracias a su enorme base instalada y al nivel de satisfacción de los usuarios. Tanto es así que, después de que Microsoft hiciese pública su intención de dejar de comercializarlo a partir del próximo 30 de junio, los responsables de InfoWorld crearon un blog llamado Save XP (http://weblog.infoworld.com/save-xp) para retrasar el deceso de un sistema operativo que aún cuenta con muchos adeptos. Por el momento más de 180.000 usuarios se han sumado a esta iniciativa. Y esto no ha hecho más que empezar.