Asus F6V

El primer Centrino 2 que hemos podido probar es un auténtico prototipo que, sin embargo, apunta maneras. Se trata de una máquina que ronda los 2 kilos de peso y que, por peso y tamaño, es prácticamente un ultraportátil ideal para trabajar

20 octubre 2008

Ahora bien, por configuración, memoria RAM, sistema gráfico integrado y tipo de pantalla también podría encajar perfectamente como portátil para uso lúdico, ver películas e incluso jugar. Es, por tanto, un perfecto polivalente para los que buscan algo ligero y compacto para trabajar, pero potente y capaz para el día a día y relajarse en los momentos de ocio.

 

Entre las particularidades multimedia, encontramos la presencia de un puerto HDMI junto a los habituales USB, así como un lector de huellas digitales para permitir un acceso más cómodo y seguro al PC. Los acabados, en líneas generales, están realmente bien, con una carcasa superior realmente resistente a ralladuras o maltrato. La unidad probada contaba con una batería de seis celdas, aunque en su versión comercial previsiblemente incluirá una de tres celdas más convencional y compacta.

 

Sobre él pasamos nuestras habituales pruebas, obteniendo cifras realmente destacadas: 3.684 PCMarks y 1.812 3DMarks. Las hemos comparado con los Asus G2SG y el LG P300, equipos analizados en números anteriores y en ambos casos dotados de procesadores Santa Rosa, concretamente Intel Core 2 Duo T9300 funcionando a 2,5 GHz y bus de 800 MHz.

 

Estas máquinas también contaban con 4 Gbytes de RAM, como el Asus F6V, por lo que son configuraciones similares. Los resultados demuestran que, en líneas generales, estamos ante un equipo entre un 10 y un 15% más rápido que la generación anterior con bus a 800 MHz. Y eso a pesar de que tiene un motor gráfico inferior.

 

Respecto a las temperaturas, en este primer Centrino 2 analizado observamos que las cifras son realmente contenidas, alcanzando 43,2º en un único punto de la máquina, pero manteniéndose el resto del equipo por debajo (o muy por debajo) de los 40 grados.

 

Por todo ello, parece que la nueva plataforma ofrece un mayor índice de prestaciones, un menor consumo eléctrico y, por tanto, una menor disipación de calor. El resultado es que Intel logra evolucionar de manera decisiva para crear portátiles más potentes, con mayor autonomía y, gracias a la reducción de hasta un 45% en el tamaño de los componentes, mucho más compactos.