Reportaje

BYOD: pros y contras de llevar tus propios dispositivos al trabajo

Muchos jóvenes y algunos directivos audaces prefieren trabajar en la oficina con su propio teléfono o tableta. Se sienten más cómodos y les da más posibilidades que el PC de siempre

Juan Ignacio Cabrera

BYOD reportaje actualidad

23 octubre 2012

Muchos jóvenes y algunos directivos audaces prefieren trabajar en la oficina con su propio teléfono o tableta. Se sienten más cómodos y les da más posibilidades que el PC de siempre. El BYOD está cada vez más de moda.

La tendencia tiene orígenes etílicos. Todo empieza en los restaurantes de ciudades como Londres o Edimburgo, que a mediados de los noventa, y para atraer a la joven clientela que no podía costearse las copas de vino de la cena (en el Reino Unido el alcohol paga muchos impuestos), dieron con la fórmula del bring your own bottle, lo que se puede traducir por «tráete tu propia botella». Es decir, el restaurante ponía la comida y permitía a los clientes llevarse su vino de Chile o su Rioja y consumirlo durante la velada. Pero no queda ahí la cosa.

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Los anglosajones también empezaron a experimentar con la fórmula en el ámbito casero. En las desmadradas y ruidosas parties o fiestas de estudiantes empezó a ser habitual aquello del bring your own beer («tráete tu propia cerveza»). De esta manera, el universitario sin medios podía organizar una fiesta por todo lo alto, pues eran los invitados los que debían llevar desde casa el pack con cuatro o seis pintas de cerveza, que serían consumidas durante la noche.

De unos años a esta parte, el «traéte tu propio…» ha dado el salto a la tecnología. La gente (sobre todos los jóvenes, pero también algunos directivos fascinados con el iPhone, los terminales Galaxy o el iPad) ha empezado a llevarse al trabajo su teléfono o tableta personal. Es lo que se conoce como Bring Your Own Device («tráete su propio dispositivo»), o por sus siglas, BYOD. Consideran que es más sencillo, divertido y productivo trabajar con el mismo aparato con el que luego, en casa o en la misma oficina, van a navegar por Internet, oír música, chatear o ver películas.

Si Marx levantara la cabeza

Según una encuesta encargada por Fortinet, fabricante de dispositivos de seguridad para la empresa, que recogió la opinión de 3.800 jóvenes trabajadores de todo el mundo (200 de España), tres de cada cuatro profesionales usan ya un dispositivo personal para conectarse. En España, son un 81% del total.

Se da la paradoja, por tanto, de que ahora es el trabajador el que pone, casi siempre pagado de su propio bolsillo, el dispositivo –o el medio de producción, como lo llamaba Carlos Marx- con el que acceden a la información de su compañía y sacan adelante su trabajo diario. El estudio de Fortinet señala que, lejos de considerar este hecho problemático o injusto, la mitad de los encuestados (48%) lo ve como un derecho irrenunciable.

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La cuestión que surge en muchas compañías es cómo compatibilizar libertad y seguridad cuando se abre la red WiFi de la oficina

Desde Aruba Networks, un proveedor de programas que sirven para gestionar el tráfico y los accesos a las redes WiFi, señalan que se dan casos de empleados que descargan aplicaciones de pago del App Store que solo tienen un uso profesional y por las que luego no reciben nada a cambio.

No por casualidad, Fortinet, interesado en vender a las empresas software y hardware que garantice la seguridad en entornos tan abiertos, centró su estudio en jóvenes de 20 a 29 años, que son los que marcarán la tendencia a medio plazo. «Pasar más de un día sin hablar por teléfono, acceder a redes sociales, consultar el correo electrónico o enviar SMS (o mensajes por WhatsApp) sería un infierno para esta generación», dice María Ramírez, ingeniero del fabricante de antivirus Trend Micro.

Un solo aparato y personal

Samuel Bonete, ingeniero de Fortinet, señala también que la separación cada vez más difusa entre el tiempo personal y el de trabajo hace que el uso de los dispositivos se extienda. También ayuda que la herramienta de trabajo no tenga que ser un pesado e inamovible desktop, sino que recaiga en un teléfono totalmente equipado que cabe en la palma de la mano y no pasa de 150 gramos.

En principio, el BYOD deja a todos contentos. Al trabajador porque le evita andar con dos móviles o dos tabletas, además de que, como recuerda Luis Corrons, director técnico del laboratorio de Panda Security, gana en productividad. «No tiene que aprender a utilizar diferentes sistemas operativos o programas, y dispone de toda su vida digital, tanto personal como laboral, en un mismo dispositivo», explica.

También juega a favor del empleado el tener siempre a su disposición toda su nube personal (contactos, documentos, fotos, mensajes o vídeos). Por último, desde Aruba señalan que con el BYOD es más fácil la conciliación de vida familiar y profesional, aunque luego nos encontremos a las doce de la noche contestando correos o mandando un PowerPoint.

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Más de tres de cada cuatro jóvenes profesionales usan ya un dispositivo personal para conectarse en el trabajo

Las empresas, por su parte, también aplauden el BYOD. Un estudio de la operadora BT realizado en 11 países asegura que el 80% de los directores de informática piensan que el BYOD da una ventaja competitiva a su compañía. De entrada, los empresarios reducen costes. Ya no tienen que adquirir los dispositivos que traen de casa sus empleados. Las compañías asumen, eso sí, la conexión de datos y teléfono casi siempre.

Al mismo tiempo, ganan en productividad, pues el interesado trabaja mejor y más rápido con el entorno y las aplicaciones que ya conoce. «Un ejemplo de cómo las compañías están beneficiándose del BYOD está en cómo los empleados se comunican y colaboran. El iPad o el Galaxy de Samsung integran voz, vídeo, y datos con facilidad. Ya hay muchos ejemplos de directores generales comprando tablets con el fin de mejorar la comunicación con sus empleados usando aplicaciones como FaceTime, que permite una alta calidad de videoconferencia. Este tipo de comunicación espontánea antes tenía un coste prohibitivo, o sencillamente no era posible», explica Carlos Vázquez, ingeniero de Aruba Networks.

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