Canon EOS 1000D

El modelo de la firma japonesa ofrece casi todo lo que un usuario novel puede necesitar, un buen comportamiento general, buena calidad de imagen, ruido muy contenido, buen rango dinámico y detalles como un buen visor con información del ISO

23 octubre 2008

Acababa 2005 cuando hablábamos del  «rumor sobre el posible lanzamiento de un modelo que se llamaría EOS 3000D y cuyo precio sería aún más reducido, fijando la gama de entrada a las DSLR con un precio agresivo, en torno a los 600 euros».

 

Casi tres años después, el rumor se hace realidad cambiando el nombre de la cámara. Pero ha pasado el tiempo y Nikon, Olympus, Pentax o Sony lanzaron en su momento modelos en este rango de precios. Incluso es posible encontrar réflex (descatalogadas, eso sí) por unos 300 euros. Todo esto no viene sino a sugerir que Canon se ha dormido en los laureles, aferrado a su liderazgo y apostando por el conservadurismo, de lo cual la EOS 1000D es un claro ejemplo.

 

Esto no quita que, por un precio moderado, la cámara ofrezca unas buenas especificaciones, incluyendo procesador de última generación, sistema de limpieza del captor y Live View. Así, se sitúa un poco por debajo de su hermana mayor, la 450D, y ha heredado el cuerpo y muchas características del modelo anterior, la 400D, todo lo cual deja un claro regusto a reciclaje. En las manos, es díficil diferenciarla de sus hermanas aunque se aprecia que es aún más pequeña y ligera