Canon PowerShot G10, calidad excelente

La serie G de Canon es una vieja conocida para todos esos aficionados a la fotografía digital que querían exprimir al máximo el nuevo medio pero no podían permitirse los estratosféricos precios de las cámaras réflex digitales

José María Arias-Camisón Cano

12 abril 2009

Con el paso de los años y el abaratamiento progresivo de estas últimas, la serie G ha ido sufriendo una serie de transformaciones hasta convertirse en lo que es hoy, una alternativa muy compacta para usuarios avanzados que quieren disponer de una cámara totalmente manual en ciertas ocasiones, pero sin el lastre que supone cargar con un dispositivo grande como es una réflex digital.

La G10 es heredera directa de la anterior encarnación de la serie, la G9, muy similar a ésta en forma y tamaño. Está construida en metal y su robustez es una de sus características más notables. Dispone de una pantalla enorme y de alta resolución con la que se encuadra sin problemas, a la vez que aparece sobre su superficie toda la información que necesita un fotógrafo para controlar con precisión la toma, sin que esto suponga un obstáculo para la correcta visualización de la escena.

La lente es equivalente a 20-140 mm, un rango focal suficientemente amplio como para cubrir casi cualquier necesidad fotográfica. En cualquier caso, se puede adaptar una lente al cuerpo de la cámara y multiplicar el rango focal de la óptica integrada. La apertura máxima del diafragma es de f2,8- f4,5, y la mínima es de f8, una cifra demasiado pequeña, pero que es común a todas las compactas y que supone la mayor limitación de control fotográfico de la escena.

La calidad de las imágenes que se obtiene, gracias al sensor de 14,7 megapíxeles, es asombrosa. Mantiene unos niveles de ruido muy aceptables hasta ISO 800, y la nitidez entre ISO 80 e ISO 200 es sobresaliente, a la altura de muchas cámaras réflex.

Enfoca, además, con razonable celeridad, aunque también dispone de modos de enfoque manuales especialmente útiles para fotografiar objetos muy cercanos, y los estabilizadores de imagen con los que cuenta el dispositivo funcionan francamente bien.

Controles muy bien dispuestos

El cuerpo de la cámara sitúa muy a mano todos los controles que un fotógrafo puede necesitar. Así, en la cara superior del dispositivo, encontramos en forma de rueda el control de compensación, el ajuste de sensibilidad y el selector de modo, que nos permite usar la cámara de forma totalmente manual, dando prioridad a la apertura, a la obturación y a distintos modos de automatismos. También se sitúa en esta zona el disparador, el zoom y el botón de encendido.

En la cara posterior, encontramos el dial giratorio marca de la casa, un pequeño joystick y distintos botones para movernos por los menús. La única pega que le ponemos en este aspecto es que hubiera sido genial que pudiéramos controlar la apertura de diafragma y la velocidad de obturación con dos controladores distintos, en lugar de tener que pulsar un botón para alternar esas funciones en una misma rueda. En cualquier caso, el control y la navegación por los menús es fantástica. No es tan estupendo el visor óptico, con una enorme diferencia de paralaje y poca utilidad práctica.

En definitiva, una cámara sobresaliente para usuarios que deseen controlar totalmente sus tomas, pero no deseen portar una incómoda réflex. Su alto precio se justifica con su gran calidad.