Dead or Alive 4

La obra maestra de Itagaki-san llega a Xbox 360 dispuesta a romper moldes con sus habituales luchadoras voluptuosas y grandes dosis de acción gracias a elementos tan típicos en la saga como los escenarios por niveles

27 junio 2005

Los juegos de lucha y los simuladores futbolísticos comparten algo que a priori resultaría difícil imaginar: generan hinchas casi tan acérrimos como los que acostumbran a poblar el ámbito deportivo. Muchos fans de Pro Evolution Soccer rechazan de raíz cualquier contacto con los títulos de la saga FIFA, mientras que los adeptos a los juegos de Electronic Arts suelen ser muy críticos con el simulador balompédico de Konami.

 

En lo que concierne a los títulos de lucha la situación no es muy diferente. Algunos jugones defienden a ultranza el realismo de la saga Virtua Fighter de Sega, mientras que otros se quedan sin dudarlo con el efectismo de los Tekken de Namco.

 

Dead or Alive, la propuesta con que la nipona Tecmo ha plantado cara a sus compatriotas Sega y Namco en este género durante los últimos ocho años, cuenta con sus propias bazas, entre las que destacan un sistema de combate muy espectacular y la posibilidad de realizar contraataques increíbles.

 

Superando un listón muy alto

La pericia de Tomonobu Itagaki, líder del grupo de programación Team Ninja y máximo responsable de obras maestras como Dead or Alive Ultimate y Ninja Gaiden, está fuera de toda duda. Superar lo visto en anteriores entregas de la saga, sobre todo en las dos últimas para Xbox, se nos antojaba muy complicado, sin embargo lo han logrado.

 

Dead or Alive 4 es más ambicioso, más grande y más espectacular que DOA 3 y Ultimate. No obstante, habida cuenta del altísimo nivel técnico alcanzado en estos títulos, constituye la evolución lógica de la saga, un producto aún más redondo, pero no una propuesta realmente diferenciadora.

 

A nivel técnico, DOA 4 es de lo mejor que hemos visto en Xbox 360, de hecho puede medirse de tú a tú con Project Gotham Racing 3 y Call of duty 2, a nuestro juicio los juegos más logrados en este ámbito. Aunque el modelado de los personajes no pretende ser realista, lucen un acabado magnífico gracias a la utilización de texturas muy detalladas y una cantidad de polígonos descomunal.

 

Por su parte el sonido, codificado en formato Dolby Digital, no palidece ante semejantes gráficos, de hecho, aporta la contundencia y espectacularidad precisas en un juego de este calibre. Los escenarios en los que transcurre la acción merecen una mención especial no sólo por su impresionante nivel de detalle, elevada capacidad de interacción con los personajes y estratificación en múltiples niveles. Además, su tamaño es descomunal, a todas luces superior al de anteriores entregas de la saga.

 

Espectacularidad en estado puro

La fantástica factura técnica de este juego no debe ocultar lo más importante en un título de lucha: la jugabilidad. Y en este ámbito, DOA 4 sobresale. El sistema de combate permanece fiel al de sus predecesores gracias a su endiablada velocidad y extrema precisión. Además, el abanico de movimientos de cada luchador es amplísimo, superando en algunos casos los 100 golpes.

 

Empero, hemos querido dejar lo mejor para el final: su potencial lúdico. Las horas que dedicamos al juego de Itagaki para elaborar este análisis transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos. Por supuesto, en modalidad multijugador resulta, si cabe, aún más divertido. Y es que DOA 4 es, a todas luces, el mejor juego de lucha para consola disponible y uno de los grandes de Xbox 360. Imprescindible.

 

Género:

Lucha

 

Multijugador:

Hasta 16 jugadores vía Xbox Live