The Elder Scrolls IV: Oblivion

El mejor juego de rol de la historia reaparece en Xbox 360 con la única pega de que no habrá editor de mapas, lo demás, idéntico a la versión de PC. Combina a la perfección todas las situaciones que se pueden vivir en un juego de rol

30 marzo 2007

Los cuatro años que los aficionados a los juegos de rol hemos tenido que esperar desde que Bethesda Softworks nos regaló The Elder Scrolls III: Morrowind han merecido la pena. Y es que esta cuarta entrega de la saga ofrece todo lo que nos encandiló de su predecesora pero elevado a la enésima potencia.

 

El apartado gráfico está a la altura de lo que cabe esperar de un juego de Xbox 360; de hecho, no tiene nada que envidiar al de títulos como Project Gotham Racing 3 o Call of duty 2. El modelado de los personajes es espléndido, los entornos fotorrealistas (sobre todo los exteriores donde aparecen árboles y hierba) y la iluminación sencillamente real.

 

Además, el motor de física Havok Hydra Core ha resuelto esta asignatura con sobresaliente, proporcionando tanto a objetos como personajes un comportamiento fidedigno.

 

No obstante, la principal baza de esta serie y, por supuesto, de Oblivion, es su jugabilidad, un parámetro que se asienta en dos premisas clave: una libertad de actuación casi absoluta y un mundo de vastas dimensiones. Esta combinación garantiza, según sus creadores, una longevidad de unas 300 horas, toda una proeza si tenemos presente que la vida de muchos juegos no supera las 20.

 

En cualquier caso, para entender qué representa este título es necesario dejarse imbuir por ese mundo repleto de magia y aventuras que es Tamriel.

 

Género:

Rol

 

Multijugador:

No

 

Otras plataformas:

PC