Final Fantasy XII

A pesar de haber llegado a las tiendas europeas casi un año más tarde que a las niponas, este título no ha perdido un ápice de su capacidad de convocatoria debido a que los entusiastas son conscientes de que éste y el inminente God of War II son los últimos grandes videojuegos que recibirá la PlayStation 2

29 abril 2007

El lanzamiento de una nueva entrega de la serie Final Fantasy suele ser celebrado por los jugones como todo un acontecimiento, máxime si, además, se produce durante los últimos estertores de una consola tan exitosa como la PlayStation 2.
El responsable de esta magna obra no es otro que Yasumi Matsuno, el director de Final Fantasy Tactics y Vagrant Story, dos juegos de rol que no pueden faltar en la colección de los aficionados a este género. Nuestra epopeya se desarrolla en Ivalice, un vasto mundo constituido por cuatro continentes en los que la magia y la tecnología conviven en perfecta armonía, dotando a sus gentes de una idiosincrasia que, por otra parte, suele estar presente en todos los títulos de la saga.

 

La columna vertebral de la historia se ha articulado en torno a las consecuencias del conflicto armado librado por el Imperio de Arcadia y la alianza de los reinos de Nabradia y Dalmasca. Como esperábamos, el hilo argumental está repleto de giros y, además, plantea numerosos retos alternativos que dilatan la aventura más allá de 100 horas de juego.
Renovando el género
En el apartado técnico esta entrega es una más que digna sucesora de los dos títulos que la han precedido en PS2. El diseño de los personajes, a cargo de Akihiko Yoshida, es magnífico, al igual que el aspecto de todos y cada uno de los decorados. Por otra parte, las secuencias cinemáticas lucen un acabado sencillamente cinematográfico, en la línea de las escenas CGI de FFX y de la serie Onimusha de Capcom. Sin embargo, FFXII pasará a la historia por haber innovado en un apartado hasta la fecha inmutable en los RPG japoneses: el sistema de combate.

 

Y es que las batallas son ahora mucho más intensas y dinámicas debido a que se han eliminado los turnos, lo que pone a disposición del jugón un sinfín de posibilidades. Además, Matsuno y Minagawa, los responsables en última instancia del sistema de juego, se han sacado de la manga los Gambits, un recurso que los jugadores tienen a su disposición para automatizar aquellas tareas a las que se recurre con frecuencia. De esta forma, el ritmo de la acción no se ve alterado por el tedio de algunas necesidades cotidianas.
Estas cualidades y algunas más que quedan en el tintero debido a las evidentes restricciones de espacio a las que estamos sometidos hacen de FFXII el mejor juego de rol de PS2 y, sin duda, uno de los mejores de la historia. Absolutamente imprescindible.

Temas Relacionados