Análisis

GIMP 2.8, la herramienta se renueva con grandes mejoras

El editor fotográfico GIMP es conocido como el «Photoshop gratuito», sobre todo en su variante GimpShop, que ofrece una interfaz muy similar al programa comercial

Ramón Cutanda López

GIMP 2.8

2 noviembre 2012

Hasta hace muy poco, se podrían haber puesto bastantes objeciones a tal comparación; sin embargo, la nueva versión 2.8, liberada a primeros de mayo, incluye importantes mejoras en diseño, herramientas y rendimiento, que han aumentado espectacularmente su productividad.

Con esas mejoras, se acerca más a la etiqueta de herramienta de edición profesional gratuita, aunque todavía quedan cosas por pulir. Se sigue echando en falta un organizador/etiquetador de archivos que facilite el trabajo con tandas de archivos, aunque ahora resulta más sencillo abrir y «saltar» entre varios ficheros que estén abiertos a la vez, y también la posibilidad de importar directamente imágenes RAW sin un plug-in externo.

Hablando de controladores, la comunidad ha desarrollado un importante número de ellos para todas aquellas funciones que GIMP no realiza por sí solo o como debiera. Eso, a priori, es positivo. Sin embargo, también exige a sus usuarios a bucear por la galería de plug-ins de GIMP buscando e instalando aquello que se necesita.

Otro de los puntos fuertes o débiles, según se mire, es que, para lograr llevar a cabo ciertas tareas, hay que recurrir a una línea de comandos que obliga a memorizar algunos de ellos y a trabajar en una interfaz de texto muy poco intuitiva. Si bien el trabajo por comandos es realmente potente, no resulta, desde luego, el flujo de trabajo más adecuado para la mayoría de usuarios.

No obstante, y a pesar de las objeciones expuestas, si se compara a GIMP con Photoshop por algo será. Y es que sus herramientas son realmente potentes y podremos llevar a cabo cualquier tarea de edición que nos propongamos obteniendo unos resultados realmente satisfactorios y de aspecto profesional.