Halo 3

Gráficos, ambientación, argumento..., todo confluye para conseguir un juego sobresaliente (y con un modo on-line a la altura). La saga termina con un auténtico «imprescindible» sólo para Xbox 360. Es una joya concebida para proporcionarnos experiencias y emociones que sólo el arte puede ofrecer

20 septiembre 2007

Todas las series de videojuegos, por exitosas que sean, tienen un final. Y todo parece indicar que éste es el de la saga Halo, el principal baluarte de las consolas de Microsoft. Explicar por qué las anteriores entregas de este título han tenido un éxito arrollador y las razones por las que este colofón está, literalmente, arrasando en todo el planeta, no parece necesario a estas alturas. Pero lo haremos por si acaso algún jugón acaba de descubrir esta excepcional serie. Halo es mucho más que un simple juego de acción en primera persona.

 

Es una obra de arte concebida para proporcionarnos experiencias y emociones que sólo el arte puede ofrecer. Por su hilo argumental, que parece extraído del guión de una película de ciencia-ficción. Por su ambientación, que te sumerge de forma convincente dentro de la acción. Por su inaudita calidad técnica. Por su fantástica jugabilidad. En definitiva, por todo lo que se nos ocurra.

 

La leyenda continúa

El Jefe Maestro parece derrotado, pero nada más lejos de la realidad. En el mismo instante en que todo el universo está a punto de sucumbir, nuestro poderoso Spartan se irgue para dirigir a sus aliados hacia la victoria final. Para lograrlo, tendremos que pasar por encima de Hunters, Grunts, Drones y muchos otros engendros provenientes del mismísimo averno. Este punto de partida no deja lugar a dudas: nos encontramos ante una aventura épica de proporciones colosales y, como no podía ser menos, una digna sucesora de Halo 2.

 

Cuando empiezas a jugar el mundo real desaparece. La acción te envuelve de forma inmediata, sobre todo si has conectado tu Xbox 360 a un equipo de sonido envolvente, y, lo quieras o no, te transformas en un Spartan, una máquina capaz de liquidar cualquier monstruo que se cruce en su camino sin contemplaciones. Al fin y al cabo, el futuro del universo está en tus manos.

 

Un apartado multijugador perfecto

Al margen de su calidad técnica, ambientación, fantástica inteligencia artificial y de cualquier otra cualidad de cuantas atesora este título, debemos hacer hincapié en que incorpora un elenco de modos multijugador absolutamente imprescindibles. El cooperativo permite la colaboración de un máximo de cuatro jugadores, pero además podemos decantarnos por la captura de la bandera, la bola loca, el asesino, infección y un largo etcétera.

 

Todos ellos resultan divertidísimos y, sobre todo, nos mantendrán enganchados durante meses. Y es que Halo 3 puede jugarse una y otra vez debido a que, una vez que hayamos completado el modo campaña y disfrutado el emotivo final de esta épica historia, podemos exprimir al máximo cada uno de los modos y profundizar en las casi infinitas posibilidades de Forge, una herramienta de edición que nos permite modificar el equipamiento, los vehículos y muchas otras características que dilatarán sensiblemente la vida del juego.

 

Esperemos que Peter Jackson se ponga las pilas y nos ofrezca una adaptación cinematográfica a la altura de esta leyenda. Mientras tanto, nos aguardan cientos de horas de aventuras gracias a esta pequeña joya lúdica.

 

Ediciones limitada y legendaria

Si eres un coleccionista nato, la versión convencional de Halo 3 puede que te sepa a poco. Si éste es tu caso, no lo dudes y hazte con la edición limitada o, mejor aún, la legendaria (aunque es difícil de conseguir). Ambas están repletas de extras (documentales en alta definición, avances del diseño, esbozos, etc.) que harán las delicias de los entusiastas. Por si todo esto fuera poco, la edición legendaria incorpora un casco Spartan… ¡de tamaño cercano al real! Sus precios ascienden a 74,95 euros la edición limitada y 100 euros la legendaria. Sólo para auténticos fans.

 

Género:

Acción

 

Multijugador:

Hasta 16 jugadores vía Xbox Live