Análisis

Last.fm, veterana emisora de pago que sigue en forma

Last.fm fue en su momento uno de los servicios pioneros de música en streaming en ofrecer lo que han terminado convirtiéndose en funcionalidades estándar

Sergi Puertas

Last.fm

7 julio 2011

Estamos ante una auténtica red social a través de la cual podemos buscar nuestros temas favoritos, confeccionar listas de reproducción y compartir canciones. Fundada en el Reino Unido en 2002, Last.fm fue una de las páginas responsables de que la música en streaming se popularizara.

Desafortunadamente, desde 2009, el servicio es de pago en la mayor parte del mundo, a excepción de EE UU, Reino Unido y Alemania. Si bien se nos ofrece la posibilidad de evaluarlo gratuitamente escuchando hasta 30 temas; una vez rebasemos el límite, deberemos habilitar un proxy, como proXPN, si no queremos pagar.

Particularmente interesante resulta la aplicación Scrobbler, que puede descargarse desde la misma web. Gracias a ella, podemos actualizar nuestras colecciones de música on-line y rellenarlas automáticamente a partir de la música que hayamos escuchado en nuestro sobremesa o portátil.

Asimismo, tenemos a nuestra disposición un amplio abanico de aplicaciones de terceros que permiten aprovechar esta característica, desde el reproductor Aimp hasta el propio Spotify. Gracias al denominado scrobbling, además, el servicio puede optimizar la experiencia de todos los usuarios estableciendo vínculos entre grupos y solistas y ofreciendo listas de reproducción inteligentes que compendian artistas afines.

Si bien ofrece reproducción de vídeos, cabe decir que no son frecuentes, y que todos los que hemos tenido ocasión de ver están extraídos de YouTube o son transiciones de imágenes estáticas.

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