El año del libro electrónico

Las editoriales españolas se han mostrado muy remisas a digitalizar sus catálogos. Sin embargo, han empezado a trabajar y todo indica que en los próximos meses llevarán buena parte de sus fondos al formato digital

Juan Ignacio Cabrera

El año del libro electrónico

5 marzo 2010

Un aviso para los amantes del libro de toda la vida. Con gran revuelo, el pasado 15 de septiembre salía a la venta en EE UU la última novela de Dan Brown, el autor de la popularísima El Código DaVinci. Se trataba de El símbolo perdido, una intriga que pone a la masonería en el punto de mira y que en sus primeras 24 horas en el mercado logró vender un millón de copias. Hasta ahí, todo normal. Lo que sorprendió a la industria editorial (y lo que muchos medios subrayaron al día siguiente) fue que en la web de Amazon, las descargas de la edición digital del libro para su lector Kindle superaba a los pedidos en papel. La diferencia de precio (16,7 dólares del papel por 9,99 de la electrónica), unido a la facilidad que proporciona el Kindle para bajarse el libro sin conectar cables, ayudaron. ¿Indica que estamos ante un cambio sin precedentes y que la industria del viejo Gutemberg, con 500 años de vida, tiene sus días contados? No es probable.

Llega para quedarse

Sin embargo, sí es cierto que algo se mueve y que, en los próximos dos o tres años, el libro electrónico, del que se lleva hablando más de una década, irrumpirá en nuestras vidas para quedarse. En EE UU este formato avanza a ritmo de vértigo. En 2008, la mayor librería virtual del mundo, Amazon, vendió medio millón de lectores y para 2010 espera comercializar 4 millones. Además, esta proliferación de dispositivos llega como resultado de la fuerte apuesta de las editoriales por digitalizar sus fondos. Desde Amazon se puede acceder a 350.000 títulos en formato electrónico, mientras en Barnes & Noble, la mayor cadena de librerías del país, que acaba de presentar su propio lector de e-books, llamado nook, hay 700.000.

En España, sin embargo, el libro electrónico no acaba de arrancar. El primer obstáculo es que, a pesar de llevar en el candelero más de un lustro, el 51% de los españoles no ha oído hablar jamás de él. Otro problema es que no hay libros digitales en el mercado. Aunque la cifra varía según la fuente, el catálogo de obras digitalizadas a la venta no supera los varios miles (10.000 en el mejor de los casos), una cifra paupérrima si se tiene en cuenta que se editan en papel cerca de 60.000 títulos al año. El panorama es desolador y una muestra es que una de las mayores librerías del país, La Casa del Libro, no ofrece en estos momentos ni un solo ejemplar electrónico desde su web.

Tampoco abundan por el momento los dispositivos, que siguen siendo una rareza en el transporte público o en las bibliotecas. Una empresa pionera, la andaluza Grammata, que importa de China su lector Papyre, espera vender en 2009 45.000 dispositivos, mientras que solo comercializó 4.000 en 2008. Luarna, una librería virtual que también comerciali­za un lector, el COOL-ER, mantiene co­mo previsión más optimista una venta 10.000 unidades. Esta anemia compradora es la que, por ahora, ha llevado a Sony a retrasar el lanzamiento oficial de sus lectores Sony Reader en España.

Luarna

Sin rastro de Larsson

Los libros disponibles en este formato en España muestran a las claras que algunos de los grandes nombres del mundo editorial, como Planeta, Santillana o Anaya, no han dado un paso al frente. Perderán el tiempo los que busquen la última novela de Antonio Gala o la celebrada trilogía de Stieg Larsson para volcarla a su dispositivo de tinta electrónica. Los autores más populares solo están en papel y el catálogo de e-books está nutrido mayormente por títulos técnicos de derecho, medicina o informática, así como por obras sin derechos de autor.

¿Quién tiene la culpa de esta parálisis? Todos y nadie a la vez. Las grandes editoriales justifican su conservadurismo aludiendo a la escasa demanda de dispositivos lectores aquí y en Europa, a sus elevados precios (van de 300 a 500 euros) y al alto coste que tiene la propia digitalización de contenidos. Así nos lo explica Santos Palazzi, director del área de mass market del Grupo Planeta. «Digitalizar es caro. Mucho de lo que se encuentra en Estados Unidos es de dominio público y lo puede digitalizar cualquiera», se defiende Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España. Por su parte, Antonio Quirós, consejero delegado de Luarna, una pequeña editorial cien por cien digital que ofrece medio centenar de títulos en su página, cree que la principal razón de que el libro electrónico no haya despegado en España se debe a «la falta de valentía» de los grandes grupos, que, contrariamente a lo que están haciendo sus homólogos del ámbito anglosajón, «no han dado el paso decisivo para la digitalización de sus fondos, a pesar de sus continuas muestras públicas de interés hacia el libro electrónico».

Libro

Algo se mueve

Sin embargo, los grandes editores, que reconocen en líneas generales su inmovilismo, garantizan que todo va a cambiar este año. Desde la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) aseguran que muchas editoriales comienzan a digitalizar fondos y que hay un proyecto, conocido como Enclave, y que va a poner en el mercado 2.000 títulos sometidos a derechos de autor de 86 editoriales. Además está previsto que este catálogo quede engrosado por otras 2.000 referencias.

Francisco Cuadrado, director general global de Santillana, desvela que una parte de la industria española «está realizando las inversiones necesarias, digitalizando catálogos y firmando acuerdos con agentes y editores para lanzar el próximo año un catálogo atractivo para los lectores». En Planeta conceden que la oferta hoy es escasa y está compuesta por libros de dominio público (se calcula que hay unos 300.000 libros en castellano libres de derechos que circulan por Internet). Por su parte, Juan González de la Cámara, el fundador de Grammata, habla de varios movimientos en el mundo editorial que indican que el sector empieza a ponerse las pilas: el primero es una alianza entre Planeta, Santillana y Random House Mondadori con la intención de empezar a hablar con los agentes literarios para distribuir los derechos de los libros digitales; el segundo es el que vertebra Ferrán Soriano, presidente de Spanair, junto a Vicens Vives, la cooperativa Abacus y Grup Cultura 03.

Paralelamente al cambio de tercio del mundo editorial, también está habiendo un mayor interés por parte de los fabricantes de informática. El Corte Inglés sorprendió a todos a principios de agosto con el anuncio del Inves-Book 600. Además, en su web ya hay una sección para adquirir algunas obras.

Igual de optimista se muestra Ernest Folch, uno de los artífices de la nueva plataforma de libro electrónico Leqtor.com «nuestra iniciativa es estimular el mercado editorial para la edición y distribución electrónica con la finalidad de ofrecer una primera oferta competitiva digital». Para ello han cerrado acuerdos con numerosas editoriales, destacando los sellos del Grup 62 (área en catalán del Grupo Planeta) o RBA Libros. «Aspiramos a que el eBook no se considere una fotocopia del libro en papel, tampoco que sea un sustituto, sino que sea un soporte diferente que conviva con el tradicional» concluye Folch.

Por su parte, Asus, que hace un par de años revolucionó el mundo del portátil con sus netbooks Eee PC, ha desvelado que para finales de año prepara una serie de lectores que, siguiendo la tradición, se llamarán Asus Eee Book. En España se podrán adquirir a partir de marzo de 2010. Tampoco es de descartar que durante 2010, con un catálogo de libros al alza, la filial española de Sony mueva toda su maquinaria de marketing para lanzar sus Reader.

La amenaza de la piratería

Aunque la industria está dando sus primeros pasos, no hay tiempo que perder, puesto que la piratería puede dar al traste con muchos planes. Nadie quiere que se repita lo ocurrido con el mundo de la música o el cine, que tardaron muchos años en proponer modelos de negocio razonables y hoy, debido a la venta ilegal o a la descarga a través de redes P2P, están contra las cuerdas.

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Marco legal claro

Para Antonio María Ávila, precisamente el auge de la piratería en España «ha sido un freno para iniciar el proceso de digitalización porque los editores no tienen garantías del retorno de sus inversiones», que, como insiste, son bastante cuantiosas. Santos Palazzi, de Planeta, también lo tiene claro: «Los editores, agentes literarios y autores debemos urgentemente poner a disposición de los lectores todo nuestro catálogo digital», pero también pide una posición más firme frente al pirateo y la protección de derechos de autor por parte de las instituciones.

El año 2010 parece pues el momento elegido por todos para la eclosión del libro electrónico en España. De todas maneras, que no se alarmen los amantes del libro de toda la vida, con ese olor a tinta y a celulosa tan especial. Y es que no hay nadie que crea que vaya a desaparecer en mucho tiempo. A medio plazo lo que sí ocurrirá es que ambos formatos convivirán. Si las editoriales finalmente se implican y vuelcan sus catálogos a Internet, todo indica que estamos a las puertas de un punto de inflexión, aunque, como sugiere Francisco Cuadrado, de Santillana, «será el lector el que decida la evolución de los libros digitales».

En Planeta creen que el verdadero boom llegará cuando el 5% de la población (unos dos millones de personas) dispongan de lector. Para ello, sin embargo, creen que es necesario que los dispositivos bajen por debajo de 150 euros, la mitad de su PVP actual, que aporten conexión inalámbrica 3G y que exista una buena oferta editorial a precios asequibles (en Estados Unidos el precio de la versión digital de cualquier libro se ha normalizado en torno a los 9,99 dólares, unos 6,80 euros). Grammata, por su parte, cifra en cinco años el intervalo necesario para que la gente lleve el libro electrónico como un dispositivo más. Antes habrá que derribar mitos de la cultura popular que persisten, como el que mantiene que la lectura en una pantalla de tinta electrónica daña la vista y emite demasiados brillos.

Direcciones de interés

www.amazon.com
www.apolloxxi.com
www.barnesandnoble.com/ebooks
www.blauden.com
www.bookeen.com
www.leer-e.es
www.luarna.com
www.papyre.com
www.publidisa.com/ebooksEC

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