Los mejores servicios de descarga de archivos

Internet ha traído multitud de servicios para compartir ficheros. Incluso el P2P pasa por momentos de incertidumbre tras la llegada de la descarga directa

Pablo Montañés

Descargas directas apertura

11 mayo 2011

La vertiginosa evolución de Internet ha dado lugar a multitud de servicios que permiten compartir ficheros. Incluso el P2P, llamado en principio a revolucionar la Web, está pasando por momentos de incertidumbre tras la llegada de la descarga directa.

Desde los comienzos de Internet, el intercambio de información entre los usuarios ha sido uno de sus principales baluartes. Los ficheros comenzaron a transferirse a través de una serie de protocolos, de los que ha subsistido el FTP. Sin embargo, no resultaba ideal para los distintos perfiles de usuario, que solicitaban métodos más eficaces pero también sencillos. No obstante, en combinación con el HTTP, mantuvo un alto grado de uso durante años, pero las limitadas velocidades de conexión de los usuarios y servidores hacían que fuera necesario el despliegue de otras tecnologías que suplieran mejor esta circunstancia.

Log Napster

La aplicación Napster, nacida en 1999, supuso, sin duda, un punto de inflexión en el intercambio de ficheros gracias al uso de una arquitectura que rompía con el tradicional modelo cliente-servidor. El peer-to-peer (P2P) permitía que los usuarios o clientes pudieran conectarse entre ellos para intercambiar sus propios archivos en segmentos, de tal forma que uno podía descargar una ISO en 500 segmentos almacenados en los PCs de otros tantos usuarios.

El cliente P2P se encargaba de ir colocando cada uno en su lugar de forma temporal hasta que se finalizaba la descarga. Sin embargo, los primeros programas, como Napster o Audiogalaxy, necesitaban inicialmente de un servidor para poner en contacto a los usuarios, formando una red centralizada. Más adelante se crearon las semicentralizadas o mixtas, como BitTorrent o eDonkey, en las que un servidor pasa a ser el encargado de administrar los recursos de banda ancha y encaminar los paquetes, pero sin conocer información alguna de los clientes.

Por último, se crearon arquitecturas totalmente descentralizadas sin necesidad de la figura de un servidor, como es el caso de Kadem­lia, Ares o Gnutella. La popularidad de estos sistemas ha sido tal que a comienzos de 2009 se estimaba que hasta el 55% del tráfico total en Internet de algunas localizaciones se generaba a través de la red BitTorrent.

La caída en desgracia

Las batallas judiciales de la industria discográfica contra estos sistemas de compartición de ficheros han provocado el cese de las más populares. Primero fue Napster, al que siguieron otros hasta el cierre hace pocos meses de The Pirate Bay, un sitio web donde se compartían mayoritariamente enlaces BitTorrent.

Otra razón por la que el tráfico sobre estas redes P2P se encuentra actualmente bajo mínimos es una tendencia al alza: las descargas directas. Y es que las velocidades actuales de banda ancha permiten bajar grandes ficheros de forma infinitamente más eficaz que hace algunos años. Mientras que a nivel de cliente los usuarios tienen acceso a anchos de banda mayores (pese a que en España seguimos por debajo de la media europea), las mejoras a nivel de servidor son realmente exponenciales. Es el caso de tecnologías como la replicación de datos, donde diversos servidores alojados en partes estratégicas del planeta mantienen los mismos archivos para ser servidos al cliente de forma más eficaz y reduciendo los requerimientos de ancho de banda en otros más saturados.

Megaupload

En la actualidad existen muchos servicios de descarga directa, como Megaupload o RapidShare, que funcionan a través de dos modelos de negocio: uno, gratuito, con publicidad (muy confusa a la hora de hacer clic, por cierto) y ancho de banda limitado; y otro, Premium de pago, sin publicidad y con ancho de banda casi ilimitado. Su popularidad ha crecido durante los dos o tres últimos años de forma considerable. De todos estos servicios hablaremos a continuación.