Need for Speed: Underground 2

La nueva entrega de la saga da otra vuelta de tuerca al tuning más taquillero.

31 enero 2005

El éxito del primer NFS: Underground fue rotundo en todas las versiones de un juego que salió para todas las consolas y PC; lo mismo sucede ahora con esta segunda parte que busca exprimir aún más la nueva franquicia multiplicando lo ya conocido: más coches, más circuitos, más modos de juego…

Seguimos inmersos en el mundo de las carreras ilegales donde competiremos de noche por las calles de la ciudad a bordo de coches modificados tanto por dentro como por fuera; pero ahora se profundiza más en ello poniéndonos en la piel de un famoso piloto víctima de un complot que tiene que tiene que recuperar su reputación. Así, vamos avanzando en una trama que se nos muestra con viñetas de cómic (al estilo Max Payne) y mensajes de los personajes secundarios. Pero la mayor novedad es que para elegir las carreras o entrar en el garaje, hemos de desplazarnos físicamente; es decir, circulamos libremente por la ciudad y hemos de ir hasta el lugar físico donde se encuentra cualquiera de nuestros destinos, algo similar a GTA pero mucho más sencillo y sin bajar del coche.

En cuanto a las carreras, se han añadido los modos Sprint, en donde hay que llegar en el menor tiempo de A hasta B eligiendo el recorrido óptimo por la ciudad, y Calle X, caracterizado por un estilo de conducción muy agresivo. Estas nuevas modalidades aportan variedad, evitando así que el juego se haga repetitivo.

Gráficamente ha evolucionado bastante. Se ha potenciado el uso de efectos como la profundidad de campo, los reflejos, los destellos o el blur. Con todas las opciones al máximo el título resulta sumamente espectacular, pero esto es algo que sólo se pueden permitir los equipos que dispongan de una tarjeta de ultimísima generación.

La sensación de velocidad sigue siendo escalofriante y la recreación de vehículos y ciudades es sobresaliente. Nos preguntamos cómo se comportaría este engine en un escenario diurno, pero desde luego aquí hace un trabajo fantástico. El aspecto visual, con cientos de luces artificiales brillando a nuestro alrededor e iluminando nuestro camino, es muy creíble. Tanto como los coches, modelados con mucha precisión y llenos de detalle. Después de pasar por el taller, y debidamente modificados, resultan sumamente espectaculares gracias al abrumador catálogo de piezas de marcas reales con el que podemos vestir a nuestro bólido. El abanico de posibilidades para «tunearlo» se ha visto extraordinariamente aumentado, permitiendo cambiar detalles como los retrovisores o el equipo de sonido del maletero.

La selección musical es igual de ambiciosa que la del primer episodio (con un amplio elenco de grupos famosos de varios estilos musicales) y los efectos de sonido son igualmente contundentes (y todos los coches suenan diferentes) ambientando perfectamente y animándonos a correr vertiginosamente. El control ha sufrido muchos cambios: ahora parece que los vehículos obedecen más a la ley de la gravedad y están más asentados sobre el suelo («flotan» menos). Esto redunda drásticamente en la forma de manejar el coche, donde se ha potenciado sobremanera el derrape. Los coches tienden a «culear» y es habitual la maniobra del contravolante. Es un estilo de conducción algo más difícil, pero mucho más divertido. En definitiva, Need For Speed: Underground 2 ofrece más de lo mismo pero, eso sí, mucho más. No es el juego fresco e innovador del año pasado, pero resulta tan rabiosamente divertido como entonces.