Nikon D3000, culmen en réflex de consumo

Los usuarios con menos conocimientos de fotografía ya no tienen que conformarse con una limitada cámara de fotos compacta. Los modelos réflex cada vez cuestan menos y son más fáciles de usar

Enrique Sánchez rojo

28 enero 2010

Hace años que Canon inauguró el mercado de las DSLR o réflex digitales dirigidas al mercado de gran consumo. Hablamos del año 2003, cuando lanzó la EOS 300D, una cámara que marcó el comienzo de este nuevo segmento en el ámbito de la fotografía digital. Con ella, las cámaras réflex digitales dejaban de ser exclusivas de profesionales o entusiastas con presupuestos desahogados, para llegar a cualquier persona que buscara máxima calidad, óptica intercambiable y amplios ajustes personalizados. Desde entonces, las DSLR de consumo han sido incluidas por los grandes fabricantes de fotografía en sus catálogos.

Asignaturas pendientes: precio y sencillez

Durante los primeros años, las DSLR para consumo básicamente se diferenciaban de sus hermanas profesionales por sus menores posibilidades técnicas. Seguían resultando, eso sí, algo caras y complejas para la gran mayoría de las personas inexpertas en el mundo de la fotografía. Hablamos de los usuarios que básicamente buscan apuntar y disparar, y que no quieren saber nada sobre velocidades de disparo, abertura del diafragma, distancia focal, etc. Esto es, el público que tradicionalmente compra las cámaras digitales compactas.

Pero todo cambió el año pasado cuando Canon volvió a dar una vuelta de tuerca: mientras seguía evolucionando las DSLR de consumo con la 500D, lanzaba un modelo de ultra bajo coste llamado 1000D. Esta cámara mantenía muchas similitudes con la antigua 450D, pero reduciendo el punto de entrada en precio. Actualmente se puede encontrar esta cámara con objetivo 18-55 mm incluido por algo más de 400 euros en tiendas on-line, un precio que se acerca al de las cámaras compactas de gama media/alta.

Meses después, durante el verano de 2009, llegaba la competidora directa del modelo de Canon: la Nikon D3000. Es una cámara ubicada por debajo de la 5000D, que recuerda mucho a la antigua D60 y que hemos elegido como represente máximo de las nuevas réflex digitales de consumo de bajo coste.

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Ante todo sencillez de uso

Si algo nos ha conquistado a la primera de la Nikon 3000D ha sido su facilidad de uso. De hecho, cuenta con un modo llamado Guide, que muestra ayuda en pantalla para hacer de todo, desde configurar la propia cámara, hasta manejar las fotos almacenadas y capturar imágenes. De esta forma, podemos leer consejos para lograr imágenes más brillantes, con mejor profundidad de campo, etc.

Además, posee 6 modos automáticos (retrato, paisaje, deportes, etc.) que cubren una amplia gama de situaciones y posibilitan obtener imágenes de muy alta calidad sin pensar en ajustes personalizados. Adicionalmente, los menús en pantalla para visualizar las imágenes, formatear la tarjeta o realizar cualquier ajuste manual son muy simples y repletos de gráficos. Se manejan de manera intuitiva.

Externamente, la cámara tiene un cuerpo bastante compacto, íntegramente plástico pero con un buen acabado para su precio, e ideal para los que vienen del mundo de las cámaras compactas. La ergonomía no es de las mejores que hemos visto, pero su contenido peso y buena moldura de agarre permiten tomar sin problemas imágenes con una mano.

En cuanto a las características técnicas, Nikon ha incluido un CCD de 10,2 MPx (no CMOS) de calidad más que sobrada para el público al que se dirige. Además, respecto a la D60, ahora incluye un sistema de 11 puntos de enfoque en lugar del de 3 anterior, así como una TFT de 3". El hecho de ser una réflex de mínimo coste justifica algunas ausencias, como la grabación de vídeo o el Life View (la posibilidad de ver en pantalla exactamente lo que ve el CCD, como en las compactas).

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Nuestras impresiones

Durante las pruebas los resultados estuvieron a la altura de lo que se espera en una cámara de Nikon. Observamos, eso sí, ciertos tonos fríos que se pueden arreglar fácilmente seleccionando la captura de colores más vivos. Las aberraciones cromáticas y otros defectos que se aprecian a grandes aumentos se mantuvieron dentro de lo normal en esta clase de cámaras. Desde el punto de vista del usuario inexperto, nos convencieron los logros de sus modos automáticos, logrando una buena estabilización de imagen con la óptica VR incluida y una excelente sensibilidad para capturar imágenes en condiciones de luz escasa.

Dado que ya se encuentra en algunas tiendas on-line por unos 450 €, parece una gran opción para el que desea disfrutar de la capturas logradas por una réflex en su uso automático y busca explorar opciones más avanzadas, como el intercambio de ópticas o los ajustes manuales.

Grabación de vídeo HD

Una de las grandes revoluciones sufridas en las réflex de gama media y alta ha sido la introducción de la grabación de vídeo, algo que llevamos años viendo en las cámaras compactas más económicas, pero que apenas importaba a los profesionales y puristas, habituales usuarios de las réflex. Sin embargo, la mejora de la calidad de los sensores CMOS y sus sistemas de autolimpieza ha hecho posible añadir esta capacidad a las réflex, agregando interesantes posibilidades tanto para amateurs, como para profesionales. Gracias a su calidad de imagen, permiten capturar vídeo HD de 720p o 1.080p con una ventaja: sus ópticas intercambiables y posibilidades de ajuste.

De hecho, es preciso irse a cámaras de vídeo de muchos miles de euros para obtener esta posibilidad. Así, aunque no sustituyen a las cámaras de vídeo profesionales de gama alta, si ofrecen muchas de sus ventajas a una fracción del precio. Como muestra, ya se están grabando cortos, anuncios y pequeñas piezas de vídeo con estas cámaras. Hablando de modelos, aunque las mejores son unidades como la Canon EOS 7D (2.399 €), en el segmento de consumo tenemos otras muy interesantes como la Canon 500D (829 €), o la Nikon D5000 (749 €).

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Otras réflex de gran consumo

Como podréis imaginar, la Nikon D3000 no es la única réflex de bajo coste destinada al mercado de consumo. De hecho, este segmento ha crecido enormemente durante los últimos años, ofreciendo multitud de posibilidades. Actualmente, los que buscan una réflex de mínimo coste pueden mirar también modelos como Canon 1000D (10,5 MPx), la nueva Sony A330 (10,2 MPx), o la ultracompacta Olympus E-420 (11,2 MPx).

Todas ellas podemos encontrarla en el mercado, a poco que buceemos un poco en las ofertas de Internet, por precios que rondan los 450 € en kit. Es decir, con un objetivo básico incluido, generalmente un polivalente 18-55 mm como el de la Nikon D3000 analizada.

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¿Por qué comprar una réflex?

  • Su óptica y CCD/CMOS permiten capturar imágenes de mayor calidad, luminosidad y definición que las compactas de gama baja, media o alta.

  • Sus objetivos intercambiables permiten utilizar la misma cámara para infinidad de situaciones diferentes (gran angular, teleobjetivo, macro, etc.).

  • Ofrecen ajustes en la captura de imagen impensables en una compacta.

  • Su calidad general y ergonomía están generalmente por encima de las compactas, haciéndolas más longevas.

  • Disponen de infinidad de accesorios (flash, trípodes, baterías de respaldo, mandos a distancia, etc.).

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